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Opinión
(al gobierno)
Dionisio Salas Astorga. Docente, escritor, editor. Dirige el sello Ed. LunaRoja.
(al gobierno)
señores
Nosotros los que enseñamos a pensar
también pensamos
decimos, por ejemplo
este es el mundo que Uds. alumnos deben recorrer
estos caminos los harán felices
incluso decimos “esta es la felicidad”
decimos pero también callamos
Nosotros los que enseñamos a pensar
también pensamos
decimos, por ejemplo
este es el mundo que Uds. alumnos deben recorrer
estos caminos los harán felices
incluso decimos “esta es la felicidad”
decimos pero también callamos
sabemos que
no conoceremos el Caribe
si tocamos el mar es en el frío acuoso de los canales de viajes
(los que pagan todavía el cable)
porque Uds. el gobierno
los que sí conocen las playas doradas de Cancún y todas esas perlas sin ostra
nos han condenado a vivir paseando por manuales de geografía
recorrer Grecia hoja por hoja
en los gastados compendios de Historia que atestan
las bibliotecas
sin bibliotecarias
no conoceremos el Caribe
si tocamos el mar es en el frío acuoso de los canales de viajes
(los que pagan todavía el cable)
porque Uds. el gobierno
los que sí conocen las playas doradas de Cancún y todas esas perlas sin ostra
nos han condenado a vivir paseando por manuales de geografía
recorrer Grecia hoja por hoja
en los gastados compendios de Historia que atestan
las bibliotecas
sin bibliotecarias
señores:
los que educamos a sus hijos
los que creamos el futuro
los que sostenemos el pasado
los que acunamos la memoria
los centinelas de la moral
nos detenemos frente a las librerías con vergüenza
porque el vendedor nos desprecia de antemano
nos ve ensuciar solapas con codicia
oler páginas nuevas como a un cuerpo prohibido
Uds. saben -porque Uds. lo saben todo -
nosotros nunca incendiaremos sus casas /a los sumo
a) extenderemos una bandera desteñida por el sudor
de años de derrotas
b) espolvorearemos panfletos celestes y blancos
con remordimiento porque dejamos/los chicos/ la escuela/nuestra tarea /“abandonada”
c) daremos la espalda entonando el himno de las manos como un ejército de niñas
Saben que sufrimos el síndrome de Estocolmo (capital de Suecia)
Siempre volvemos a las aulas como los salmones cuando desovan
Un niño un adolescente palmoteándonos en el pasillo del supermercado es nuestra recompensa
a) una plaquita de chapa barata con cuatro palabras
b) un discurso mal leído
y dejamos a otro
que esperará 10/20 años en cuotas la justicia
otro
que sentirá pasar decenas/centenas de metros de banderas
por sus manos en las esquinas
y repartirá cientos/ miles de folletos diciendo basta en las veredas de
la ciudad más limpia del país
hasta que las manos se resignen a ver
que sus hijos y los otros
(con suerte)
sonreirán un día en los bordes de una foto limpiando alfombras/vasos/yates de lujo en Miami o Mallorca
Señores:
Veinte años después los hijos de la patria son de otro/ de otros aprenden himnos y sueños
Uds. nos han arrojado al olvido somos hojas de carpetas en diciembre
Y como hojas sobre la acequia nos vamos de la vida
Nuestras vidas ruedan hacia la nada que nos han asignado
en sus partidas sus presupuestos
y discursos redundantes en que se escuchan la palabra inclusión/futuro/oportunidad para todos
Solo recuerden que el tiempo no borra nada
una tarde también encontrarán su rostro barrido por el zonda
serán ese panfleto la boleta sucia caída en la acequia
de un barrio un país un mundo que Uds. despreciaron
los que creamos el futuro
los que sostenemos el pasado
los que acunamos la memoria
los centinelas de la moral
nos detenemos frente a las librerías con vergüenza
porque el vendedor nos desprecia de antemano
nos ve ensuciar solapas con codicia
oler páginas nuevas como a un cuerpo prohibido
Uds. saben -porque Uds. lo saben todo -
nosotros nunca incendiaremos sus casas /a los sumo
a) extenderemos una bandera desteñida por el sudor
de años de derrotas
b) espolvorearemos panfletos celestes y blancos
con remordimiento porque dejamos/los chicos/ la escuela/nuestra tarea /“abandonada”
c) daremos la espalda entonando el himno de las manos como un ejército de niñas
Saben que sufrimos el síndrome de Estocolmo (capital de Suecia)
Siempre volvemos a las aulas como los salmones cuando desovan
Un niño un adolescente palmoteándonos en el pasillo del supermercado es nuestra recompensa
a) una plaquita de chapa barata con cuatro palabras
b) un discurso mal leído
y dejamos a otro
que esperará 10/20 años en cuotas la justicia
otro
que sentirá pasar decenas/centenas de metros de banderas
por sus manos en las esquinas
y repartirá cientos/ miles de folletos diciendo basta en las veredas de
la ciudad más limpia del país
hasta que las manos se resignen a ver
que sus hijos y los otros
(con suerte)
sonreirán un día en los bordes de una foto limpiando alfombras/vasos/yates de lujo en Miami o Mallorca
Señores:
Veinte años después los hijos de la patria son de otro/ de otros aprenden himnos y sueños
Uds. nos han arrojado al olvido somos hojas de carpetas en diciembre
Y como hojas sobre la acequia nos vamos de la vida
Nuestras vidas ruedan hacia la nada que nos han asignado
en sus partidas sus presupuestos
y discursos redundantes en que se escuchan la palabra inclusión/futuro/oportunidad para todos
Solo recuerden que el tiempo no borra nada
una tarde también encontrarán su rostro barrido por el zonda
serán ese panfleto la boleta sucia caída en la acequia
de un barrio un país un mundo que Uds. despreciaron