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Opinión

8D: el día más trágico en la historia del rock

Leandro Mattanó es nuestro historiador del rock y esta vez trae otra historia espectacular.

La historia del rock tiene muchos episodios trágicos pero ninguno como el que ocurrió un día como hoy, hace 32 años, en Nueva York. Ese día murió el músico más influyente del siglo. Y con él, murieron también los sueños de varias generaciones y la humanidad perdió a un ser, que como ningún político, predicador, religioso, y demás, podía seguir generando cambios buenos y profundos.

Las noticias no llegaban en 1980 como llegan ahora pero todos recuerdan de qué modo se enteraron. Yo tenía 13 años, estaba descubriendo a Los Beatles, de la misma manera que hoy los siguen descubriendo miles de chicos, y fue a la mañana del otro día. Nunca entendí, a esa edad, la magnitud de la pérdida. Ahora, con 45 años, cada día la valoro más.

Fue el primer músico en adoptar, verdaderamente, posturas radicales. Su epopeya “beatle” fue tremenda pero siempre tuve una debilidad por su carrera solista, y por todo lo que hizo en los 70.

Uno siempre tiene su “beatle” preferido, el mío sin dudas fue él. Componiendo e interpretando, era un genio, y tenía un carisma único. Y utilizó este carisma para buenos fines políticos y sociales resumidos en mensajes de paz y amor, en una honesta, emocional, visceral e íntima proyección personal, en vez de desperdiciarlo en banalidades. Su vida pasaba por ahí. No por otro lado.

La muerte repentina de su madre, justo cuando se estaba reencontrando con ella a sus 17 años, lo marcó duramente. Como también lo marcó no haber podido estar cerca de su hijo recién nacido Julian, en plena Beatlemanía, y haber tenido que ocultar siempre que era el beatle casado.

Sus posturas radicales comenzaron a aflorar desde muy temprano: la famosa frase “los de arriba aplaudan y los de los palcos pueden mover sus joyas” significó mucho más que un chiste. Y  ya en época de la mal interpretada frase sobre la fama y Jesús (“los Beatles son más famosos que Jesucristo”) en la conferencia de prensa que dio pidiendo disculpas por esa frase, los biógrafos señalan que luego de que la conferencia se diluía, y los periodistas apagaron los microfonos, él manifestó su rechazo a la intervención de Estados Unidos en Vietnam. No salió nada en los diarios, pero fue la primera vez que hizo una declaración de tal magnitud. Philip Norman, biógrafo de Lennon, afirmó que la tapa del álbum “Yesterday and Today”, un recopilatorio que tenía a los cuatro beatles en la tapa con guardapolvos de medico blancos, llenos de sangre, con pedazos de carne descuartizados por todos lados, y unos bebés de plástico ensangrentados, y que fue retirado, no eran ni más ni menos que una representación de la guerra de Vietnam que Lennon había hecho a propósito.

Pero en este 1966 en la vida de Lennon ocurrió algo que profundizó más los cambios: fue a ver a una artista experimental en la Galería de Arte Indica, llamada Yoko Ono. Se hicieron inseparables, y él se enamoro perdidamente. Los acontecimientos se precipitaron: durante la grabación del gran Sargent Pepper´s, en 1967 estuvo más con su novia que con el grupo, y a pesar de su descuelgue, puso temas inolvidables en el disco: “A day in the life”, y “Lucy in the Sky with Diamonds” y algún otro, a pesar de que, como es sabido, el álbum fue una obra maestra de Mc Cartney.

Y como si esto fuera poco, luego de la salida del Sargento Pimienta, un hecho violento desequilibró su vida para siempre: el suicidio de Brian Epstein. Fue a él a quien dicho acontecimiento le pegó más que a nadie. No lo pudo superar. El hecho de Los Beatles sin Epstein, su manager, representante y amigo, hizo que perdiera el poco interés que le quedaba en la banda.

Y llego el quiebre: el dia el 11 de febrero de 1968 permitió algo que nunca nadie había hecho en el grupo: que una mujer estuviese presente en las grabaciones. Fue en la grabación del tema “Hey Bulldog”. A partir de acá, Yoko Ono no solo nunca más se perdió una sesión de grabación de los Beatles, sino que escribió para el mal llamado Album Blanco (era todo blanco pero su nombre es The Beatles), “Julia”, la primera canción en que se hace referencia a una mujer pareja de Los Beatles, al nombrar “ocean child” (niña del océano, que es la traducción al japonés de Yoko). A partir de aquí, como es sabido, dicho álbum y todo lo que vino, fue compuesto por separado por cada uno de los Fab Four. Pero la presencia de Yoko fue uno solo de los tantos problemas que tenían los Beatles.

Lennon y Yoko comenzaron a componer juntos (Unfinished Music nro. 1: two virgins, el disco de la famosa foto de ambos desnudos), que fue realizado en un altillo de la casa de Lennon, con un magnetófono, grabando ruidos chirriantes y distorsionando sonidos. Y fueron a partir de acá figuritas de todo lo “avant garde” que merodeaba por Londres; con Robert Fraser hicieron presentaciones de arte juntos; se fueron a vivir a un departamento que les prestó Ringo Starr, y ya no era fácil dar con ellos. ¿Los Beatles? Bien por ahí andaban.

Dieron la noticia de que Yoko estaba embarazada y, a renglón seguido, vino un hecho que lo persiguió por el resto de su vida: los arrestaron con drogas en dicho departamento. Este arresto le provocó la famosa causa judicial que no permitió que EEUU, bajo otras razones como veremos, le otorgara la “Green Card”. La foto de ambos saliendo del departamento arrestados formó parte del segundo experimento de John y Yoko: “Unfinished Music nro. 2: Life with the Lions”, que a su vez, tenía otra foto, la de Lennon sentado en una colchoneta inflable al lado de Yoko, en el Hospital, luego del aborto involuntario de su embarazo. El 20 de marzo de 1969 se casaron en Gibraltar, vestidos de blanco, y la foto del casamiento fue la tapa del tercer experimento musical: “The Wedding Album”. No creo en las versiones que dice que “Yoko tuvo la culpa”. Y creo que si hubo en el siglo pasado, una historia de amor, esa fue la de John y Yoko.

En 1969 comenzaron las convicciones pacifistas de ambos  y decidieron aprovechar su luna de miel, en vez de disfrutarla como hace cualquiera, para difundir un mensaje de paz: los famosos "Bed-in for peace", en Holanda primero y en Canadá después, y algún otro por ahí.  Y en estos Bed In escribió la balada de John y Yoko que en Estados Unidos fue boicoteada porque en un párrafo dice: “Cristo, sabes que no es fácil, sabes lo duro que puede ser. Tal como van las cosas, me van a crucificar.”… La necesidad de escapar de los Beatles, de la fama y demás, eran su gran tema.

Algo más le molestaba a Lennon: su nombre. No podía tolerar, haciendo campañas de paz contra la guerra, que su segundo nombre fuese Winston, y que precisamente lo llevara por Churchill; así que se lo cambió a Ono. Y si, estaba enamorado. El Bed In de Canada quedó inmortalizado en la grabación de “Give Peace a Chance”, primer tema atribuído a una tal “Plastic Ono Band”. Y este nuevo grupo realizó un recital en Toronto, donde Lennon reunió a Chuck Berry, Bo Diddley, y su banda formó con Eric Clapton, Alan White y Yoko Ono. En este recital Lennon presentó un tema nuevo que no iba a ser de los Beatles: “Cold Turkey”. Y empezó a apoyar diversas causas: la de una ejecución, la de los “Black Panters”, pero en este 1969 Lennon tuvo un gesto que cayó muy mal en Gran Bretaña, y que aún hoy muchos no se lo perdonan, ni se olvidan: el 25 de noviembre de 1969 devolvió la  Orden de Miembro del Imperio Britanico con un texto que decia: “Vuestra Majestad, aquí devuelvo mi orden para protesar por la participacion de Gran Bretaña en el asunto Nigeria-Biafra, con vuestro apoyo Estados Unidos en la guerra de Vietnam y por el hecho de que Cold Turkey ya  no este en las listas. Saludos, John Lennon”.

En esta época fue cuando le dio a Phil Spector las cintas de “Let it be” para que hiciera algo con ellas, lo que puso furioso a Paul, que años después se dio el gusto de mezclarlas de nuevo a su gusto (“Let It be Naked”) y este fue un tema más en la separación. Para las navidades de 1969, John y Yoko colgaron carteles en las grandes ciudades, diciendo “War is over if you want it, happy cristmans from John y Yoko”, y el cambio de década encontró a Lennon tratando, de una vez por todas, de encontrarse a sí mismo.

Las contradicciones emocionales que lo torturaron toda su vida, lo empujaron hacia la “terapia de regresión al trauma del nacimiento” o terapia catártica de Arthur Janov. De estas terapias nacieron temas como “Mother” y otros más. El tipo proponía la vuelta a los sentimientos y experiencias de la más tierna infancia, a fin de encontrarse a uno mismo, el regreso al yo original.

El año 1970 fue el año en que Lennon se encontró con la persona que él habia sido antes de Los Beatles, y la teoria de Janov le hizo ver que de chico se le había negado el acceso a una madre y se le había negado el acceso positivo a la vertiente emocional de la vida. ¿Cómo plasmó todo esto Lennon en su carrera solista? La explicación de cómo Lennon clausuró la era beatle en su cabeza, y comenzó a ser “ÉL” está en su primer disco solista: Lennon/Plastic Ono Band, que salió al mercado en diciembre del 70. El disco es increíble, sus frases también: “No creo en los beatles, solo creo en mí, en Yoko y en mí”; el tema “Mother”, consecuencia de la terapia catártica, los gritos al final. En este disco, como nunca, Lennon desnudó todos sus sentimientos.

En el segundo disco, “Imagine”, cuyo tema homónimo y su letra hoy son reconocidos como un himno mundial, provocó que Lennon tuviera que salir a aclarar, en esa época, que el “no era comunista”. Sin palabras.

Como es sabido, luego de esto Ringo les compró la mansión blanca y se fueron los dos a vivir a Nueva York. Lennon nunca más pisaría Inglaterra. Inmediatamente en EEUU lo tomaron como un activista político izquierdista, antibelicista y lo empezaron vigilar. Todo lo que hacía y decía era monitoreado. Y utilizaron esa causa de drogas del departamento de Londres como excusa para no darle por muchos años permiso de residencia. Y acá comenzaron las persecuciones para que se fuera de EEUU cuando terminara su visa. Tenía teléfonos pinchados y  el disco “Some Time in New York City" de 1972, con "Woman is the nigger of the world", ejemplifica bien en su contenido estas cosas que pasaban por su cabeza, tomó en el disco una clara posición política. El dijo: “Yo me entero que en Irlanda matan a 13 personas y escribo ‘Sunday Bloody Sunday’”. Así se manejaba (sabido es que U2 años después hizo un tema homónimo sobre el mismo tema, pero el primero fue de Lennon).

Nunca se había separado de Yoko en 7 años, y en 1973 tuvo su famoso “fin de semana perdido”, que duro un poco más de un año. Ya vivían en el Dakota, y en la tapa de  “Mind Games”, se lo ve a un Lennon chiquito con la valija hecha yéndose. Se fue a California e hizo de todo en Los Angeles, rompió hoteles, se emborrachó como nunca, se drogó, estuvo con sus amigos, en fin, se estaba despidiendo de su juventud. Salió luego “Wall And Bridges”, y después un homenaje a la música que le influyó de pequeño, con el disco "Rock'n'roll" (1975) y la tapa lo dice todo: una foto del año 1961, en la cual tiene una campera de cuero y está en la puerta de un bar en Hamburgo. En enero del 75 Lennon se mudó, limpio de cuero y alma, como se lo pido Yoko, al Dakota de nuevo. Yoko quedo embarazada, y aparecio Sean.

El 9 de octubre del 1975 fue un gran dia para los Lennon: cumplió  35, nacio su hijo Sean (versión irlandesa de su nombre), y fianalmente consiguió la “Green Card: ese día termino el largo juicio y le avisaron que ya tenia su famosa residencia en America.

¿Qué hizo Lennon durante los cinco años siguientes?: disfrutó de su hijo y de su matrimonio como nunca lo había hecho antes. Fue una persona normal, un padre de familia. Yoko organizó la vida de todos, compro más pisos del Dakota, compró vacas, campos, y se aislaron de todo el mundo musical y artístico. Hasta que en 1980 se deciden ambos a volver al ruedo.

Y el 17 de noviembre de 1980 sale “Double Fantasy”. Esos temas que quedarán en la memoria de todos nosotros como los últimos de Lennon: “Watching the Wheels" (tengo un hijo autista y en la letra de esta canción tengo todas las respuestas que nunca nadie me dio),  “(Just Like) Starting Over” (con ese video póstumo, en el  cual caen los anteojos rotos, borrando el sueño de Lennon de vivir su vejez en una casa en la campiña Irlandesa), y demás.

Cuando parecía que Lennon había recuperado de nuevo su inspiración melódica, un descerebrado al que no pienso nombrar lo asesinó a sangre fría en la puerta del Dakota.

Mi tema con esa muerte fue pensar como Lennon hubiera podido seguir cambiando el mundo con su música. Conduciendo un programa de radio tuve la suerte de charlar largo con Alfredo Rosso: le pregunté: ¿pensás que si Lennon estuviese vivo, el mundo hubiese cambiado para mejor?

Rosso, con su sabiduría, hizo una pausa y me preguntó: “¿Con todo lo que lo cambió querés más?”

Y tranquilo con esa respuesta puedo ahora disfrutar de todo lo que nos dio.