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Opinión

7D: a tomar la calle

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Día histórico. Voy hacia la heladera y me tomo un litro de agua helada sin parar, fondo blanco. Luego meo, lavo mis dientes y esas boludeces. Pongo la pava y preparo el ritual cotidiano. Son las cinco y media de la mañana y tengo puchos. Estoy bien, sin dolores de cabeza por el asado de anoche, raro; igual me engullo un paracetamol de 1 gramo, de vicio. Tiro unos pedos flotantes mientras hierve el agua. El mate está preparado, listo, con unas gotitas de edulcorante, como a mí me gusta. Prendo un faso y miro por la ventana la soledad de la madrugada. La misma esquina de enfrente y nada. Nada se ha modificado. La gente duerme, seguramente. Escucho pájaros de la guarda. Creo que entonan “summertime” o estoy loco. El negocio de la vuelta abre a las diez de la mañana y los viejos y las viejas empezarán a pasar por mi ventana a comprar pan y tortitas. La vida es como una cinta transportadora.

Tengo unos diarios viejos sobre mi escritorio. Clarín y La Nación, varios loandes y un suplemento turístico de Vila para que los giles soñemos con playas paradisíacas que quedan demasiado lejos para creer que existen. ¡Ah! y un Olé deportivo con el Tito Ramírez festejando un gol del Tomba contra Boca en la bombonera cuando le clavamos 4 en el debut de Falcioni. Los ojeo a todos, rápido. “Fósiles”, pienso.

Hay una hembra tirada sobre un muelle en el suplemento de Vila. Un pedazo de hembra con la malla metida en el orto, perdiéndosele en el orto. La mina es como una playa paradisíaca que queda muy lejos. Me la muestra el medio y ése es el mensaje. Una paja adolescente en el baño apoyando la mano sobre los azulejos. La goleada a Boca también queda muy lejos. En La Nación escribe una nota Osvaldo Quiroga sobre la saga del Capitán Alatriste del español Arturo Pérez-Reverte y Barone otra, de animales, una comparativa. En Clarín encuentro el suplemento Sí, de rock, donde sale una nota sobre “La Mancha de Rolando” en el 95. Ese año la banda de Boudou salió revelación por los lectores del suplemento de Clarín. Por esos años Amado Boudou era un economista neoliberal amado por el establishment, de caja. Un muchacho joven con pinta de exitoso y forro. Amado llegó a tener la mina del suplemente de Vila. Él llegó. Clarín mintió pero el pescado se vendió.

Arde la Ciudad. Rescato un Página viejísimo. Lanata contra Menem. Y en la contratapa una pintura de Osvaldo Soriano sobre Evita. Todo antes fue confusión. Nadie le hacía mal a nadie. Los buenos eran otros y los malos los de siempre. El orden medieval de los medios no estaba cuestionado y las voces eran pocas. Sí Clarín, NO Página 12. Nada on line, nada por allá. La nobleza y el clero marcaban la cancha y todos hacían fila para mamarla. Mandaba Clarín, no mentía. Todo estaba muy bien organizado. La fantasía de la mina en el muelle con la tanga en el orto, la goleada a Boca en la Bombonera, La mancha de Rolando, eso, fantasía pura, ficción e ideología. El fin de la historia. Fukuyama se cogió a Mata Hari.

Gente, Para ti. Radiolandia. FM “La poronga del chacho Álvarez”. La idea era esa. Una orgía de inocentes objetivos. Todos independientes. En Mendoza los dueños eran/son patrones de estancia. En Nihuil a las 7 de la mañana el Mario Franco volvía loco a Marcelo Sicilia, lo gastaba por ignorante. Rubén Miranda no se imaginaba una casa propia…en el Dalvian, ni una mina como la del muelle con el orto parado.

Contar días, perder días. Vivir con “Suicidios Ejemplares” de Enrique Vila-Matas. Me tomo el termo y le bajo siete fasos al paquete en setenta minutos. Setenta veces siete. “La tienen adentro” -repito en soledad. Todos, hasta los que arreglan con el poder la tienen adentro. Los mismos que hoy se llenan la boca con la Ley de Medios se la fuman al poder como antes. Basta. Se acabó el choreo. A desalambrar las radios, los canales, los diarios. Hay que vigilantear a los testaferros.

Ojo. Vivimos aquí, en una ventana tras la cual miramos el amanecer cansino de diciembre. Los fiestones de San Isidro con las minas que salen en los suplementos con la tanga en el ojete que sea para ellos. Los de siempre. Nosotros, los de siempre, festejamos algo, el recuerdo de la goleada y el pijazo de Néstor a Magnetto.

Ahora bien, el fallo de la corte de bufones de Clarín no podrá detener la marea. Por algo el chancho chifla, salgamos a las calles, es hora de tomar el poder real en manos del pueblo y la militancia. Nunca menos. En la cancha se ven los pingos.

Los dejo, abrió el negocio de la vuelta. Me voy con los viejos a por pan y más cigarros. Neces itaré una buena siesta.