Nueve crisis en el presente de CFK
Nueve situaciones en el espectro CFK que, por su importancia, nos incumben como habitantes del país. Una opinión y un análisis.
1. El resquebrajamiento interno
2. El Hara Kiri del círculo cercano
Los colaboradores directos de una CFK más “cerrada” que NK, se niegan a decodificar la realidad fuera de su propio dialecto. Lo que pasa es que no existe la posibilidad de que la Presidenta resulte elegida para cumplir con un nuevo período presidencial. Al menos, la actual Constitución en vigencia no lo permite. Podría hacerse si se reformara la Carta Magna, pero los tiempos aparentemente no alcanzan. A pesar de todo ello, el círculo íntimo de la Presidenta, con más poder simbólico que territorial, insiste en que “ella es la única alternativa”. Un mesianismo que no se veía en el país desde hacía años y que, además, en un marco en el que se machaca con “más democracia”, suena a todo lo contrario y les da de comer a las bestias a las que poco les importó quién gobernaba, más pendientes de sus ecuaciones económicas. Se lo dijo la respetable Estela de Carlotto a Ricardo Montacuto y Cristina Rodríguez, días atrás por MDZ Radio: "No veo más que a ella en la presidencia". Y lo repiten los más cercanos, aunque ya no logran que lo hagan aquellos que están en contacto con la “realidad real”, como son los gobernadores e intendentes, cada vez más preocupados por saber hacia quién mirar a la hora de la sucesión presidencial. La Presidenta parece rodeada por una especie de “Vatayón militante”, aquellos que están en contexto de encierro en la Casa Rosada u Olivos y viven un microclima que no logran contagiar al resto de la sociedad.
3. El segundo círculo de CFK
Julio De Vido pasó de ser un negado en el mundo de Cristina Fernández a una pieza que juega el mismo juego que los leales a ultranza. Mientras el grupo de kamikazes se inmola en el mundo discursivo por la continuidad de su líder, el ministro de Planificación se suma al terreno reeleccionista con las armas que más conoce: la distribución (o no) de recursos a cambio de la subordinación al proyecto que le garantizará continuar siendo el resorte de los negocios del Estado. Nada de discutir reformas constitucionales ni de movilizar gente por las plazas del país. De Vido lo resuelve con la chequera: sólo tendrán obras los leales y esas obras harán que los leales puedan llegar a su electorado con un mensaje práctico. “Lo discursivo –puede que sea su pensamiento en privado- dejémoselo a los pibes. A la gente démosle cosas que puedan tocar”. De este modo salió a prometerles a los industriales un Plan Quinquenal como aquellos del General por la bonita suma de 680 mil millones de pesos. Claro que la condición sine quanon es la lealtad.
4. El efecto “felpudo en ambulancia”
Daniel Scioli lee un libreto “sicristinista” forzado, pero necesario para transformarse en el dueño del interregno que debe existir entre la salida de CFK del sillón y su posible retorno. La pelea de fondo es quién detentará el poder real durante un eventual candidatura del bonaerense con apoyo –aunque no más que simbólico- K. Scioli ya carece del afecto de los sectores del peronismo disidente. Mauricio Macri se alejó tras un breve acercamiento imposible. Y los únicos que le abren la puerta son los promotores de la Confederación Popular nacida el viernes en Mendoza: lo invitan y lo esperan, pero los plazos los ponen ellos. Su subordinación al kirchnerismo, a pesar de haber revalidado títulos propios en territorio bonaerense, en donde reside el 40 por ciento del electorado del país, resulta irritante para los peronistas que creen que puede haber una alternativa dentro de los amplios márgenes del paraguas de Perón y Evita para gobernar el país. Pero el bonaerense, flojo en gestión y rey de la comunicación, tiene la capacidad de recolectar a los heridos del kirchnerismo y a los kirchneristas que creen que podrían resultar todavía más heridos en un gobierno de venganza anti K. Pero hay algo más que caracteriza a este momento y lo dejó traslucir hace unos días en estricto off the record un hombre cercano al Gobierno: “Los miembros del Gobierno actúan como verdaderos evangelistas del modelo: se matan por dentro, pero si tienen que sacarse una foto dándose un pico porque lo pide quien lo pide, lo hacen. Minutos después siguen complotando cada uno en contra del otro, y así”. No es tan novedosa la descripción, pero está dirigida a saber que si fuese Cristina Fernández de Kirchner quien se sintiera más segura con Scioli de presidente, el cristinismo descubriría el verdadero sabor a menta y chocolate de los sapos.
5. Los herederos del modelo
¿Alguién sabe en qué anda Alicia Kirchner? Su movimiento se levanta en todos los rincones del país como el auténtico heredero del apellido y del proyecto de Kirchner. Es un partido político, tiene sede en Mendoza y despliega importantes alianzas en una construcción orgánica a la que ni siquiera La Cámpora puede igualarse, con estamentos de poder básicos y complejos. Alicia no habla, pero todos los miembros de su partido Kolina dicen que la Presidencia de la Nación seguirá en manos de una mujer y que ella será la hermana de Néstor. Suena raro, casi inconsistente. Pero la batalla se está dando minuciosamente en cada municipio adherido a lo que se le denomina en la jerga como “Desarrollo Social automático”: no más que cuadrarse a los designios de la cuñada presidencial, y ya tenés una política social que “baja” elementos para cubrir necesidades básicas y de manera absolutamente práctica. Lo ideológico queda para la construcción; la distribución, para la maquinaria electoral que es, siempre, hacia adentro del poder”.
6. No hay posibilidad de “cadena internacional”
Cada vez que sucede algo que la Presidenta deba aclarar, se utiliza la cadena nacional de radio y televisión. Pero no existe esa alternativa cuando los embates vienen desde afuera del país y hay que enviar mensajes. El caso prototipo es el de la presión de los fondos buitre. Las cuidadosas puestas en escena de un prolijo Héctor Timerman nos dejaron en claro a los argentinos que la Argentina “no va a pagar” a esos monstruos. Pero pasó más o menos lo mismo que cuando aterrizó aquel avión militar estadounidense presumiblemente con material bélico y que dio letra para hacer “fast nacionalismo” durante unos 10 días: nada. La seana pasada la Presidenta tuvo que desmentir a su Canciller. Pero claro, como no lo puede echar ni dejar en ridículo, ya que es uno de los pocos ministros encandilados con la luz presidencial, le echó la culpa a quien corresponde por estos días: Clarín, Nelson Castro o quien fuere y les dijo “vamos a pagar”. Se desconoce hasta el momento si el juez Thomas Griesa ve vía satélite el programa 678. Se desconoce si tomó nota del mensaje.
7. ¿Qué pasa si no pasa nada?
La expectativa generada en medio de la controversia entre el Grupo Clarín y el gobierno nacional por el 7D que en realidad es 10D es de una dimensión épica. Pareciera que se juega el destino del país, algo así como una nueva guerra civil catódica. Se anuncia –como lo contó muy bien Jorge Fernández Rojas el domingo en MDZ- un posible cacerolazo para el 6 o el 8D, seguido de una masiva serie de manifestaciones organizadas con paciencia de relojero en todo el país, con la idea de “celebrar la democracia”, recuperada con la asunción de Raúl Alfonsín el 10 de diciembre de 1983. Pero, ¿la gente sentirá en forma directa el impacto de los beneficios de una Ley de Medios que ni Clarín ni el Gobierno cumplieron durante tres años? Hasta ahora, lo que los más informados parecen entender es que algo se rompió en la excelente relación que el Grupo Clarín tenía con “el modelo” y es el destinatario de una batalla infernal. Hace falta democratizar los medios de comunicación. Pero la palabra democracia ha sido vejada y hasta se puede llegar a creer y querer convencernos que es más democrática la existencia de un oligopolio mediático que oculte críticas y aplauda como focas, que la coexistencia de una diversidad de intereses en disputa en los medios de comunicación. Sería altamente irritante que los argentinos terminemos por darnos cuenta que la aplicación de esta ley fue tan solo un pasamanos dentro de familias o de su espectro de amistades o relaciones comerciales y, tras tanta expectativa financiada con recursos nacionales en publicidades y actos públicos, cuando prendamos la tele veamos que lo más grave que pueda anunciar un canal sea un breaking news en cadena nacional de un “choque en la Panamericana”…
8. Los pasos en falso son otro punto que debe tenerse en cuenta
Eso de llamar “caranchos” a los jubilados que, como su madre, le hicieron juicio al estado para conseguir la adecuación de sus haberes fue uno de ellos. Pero los cometen todo el tiempo en su primer círculo y en el segundo, en donde luce el locuaz Aníbal Fernández, a quien se le tiene respeto por decreto, ya que tiene fueros como senador de la Nación, pero cuyas frases resultan ridículas y que desnudan que muchas veces lo que hay detrás del presumido “modelo” no es más que un montón de palabras. Así, el ex secretario de Cultura de la Nación, José Nun, dispara a discreción contra las actuales autoridades. O el director de la Biblioteca Nacional y miembro conspicuo de Carta Abierta, Horacio González, tal como lo contó en MDZ el periodista Alejandro Frias- resucita teorías lombrosianas para meter en un tupper al cristinismo y creer que así se lo defiende. Mucha gente que parecía respetable vuelve sobre sus pasos, desesperada, y se acantona. Pero no de los embates multimediáticos o corporativos, sino de la implosión interna de un Gobierno que no resiste un aviso publicitario de Clarín y que, por ello, debe invertir millones para contestarle.
9. Las otras fechas más allá del 7D
¿A cuántas más cosas se les podría poner fecha, como a la implementación de la Ley de Medios? Esta frase ya resuena entre quienes, sin conducción visible, se animan a hacerle frente al Gobierno en los movimientos caceroleros. La usó Clarín, también, en uno de sus spots. Y es buena, sin dudas. Algunos piden ponerle un número y una letra al final de la inseguridad, por ejemplo. Pero los que no buscamos agitar ningún movimiento, sino analizar lo que está pasando con ojos críticos, sabemos que nada es así de tajante. Aunque, realmente, sí podríamos esperar que, verbigracia, un “7E” se anuncie una nueva ley de entidades financieras, que le ponga la mirada a la especulación de las grandes empresas y no al que quiere pasar 15 días en Reñaca; o un “7F” al anuncio de un nuevo modelo educativo que premie la calidad docente; o un “7M” en el que se determine cómo a los pibes que por suerte pueden votar a los 16 también puedan zafar de la violencia que los rodea, prepararse para su primer empleo y comer todos los días, además de terminar una carrera; o que un “7A”, sin que medie un tironeo entre protagonistas de un mismo espacio político, se disponga que el Impuesto a las Ganancias deja de ser un castigo para quien trabaja en blanco y se les reconoce a los trabajadores que su salario es eso: su salario.