Opinión
Estamos hechos de tristeza
Viene de adentro de las vísceras, de las entrañas. Recorre las venas, zangolotea en la sangre y bulle, burbujea, le hace muecas al corazón. Un minuto en la tristeza es como un reloj eterno de arena, inescrutable, plano, llano, lento, estoico, quieto.
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Tenemos un mar en el baño, un sol en el placard, una luna en el bolsillo. Tierra en la cocina, plantas en las orejas. Crecen, se ramifican, largan flores en el estómago. Una planta triste que escupe su flor en un solo día por año. Esa es la imagen de la tristeza.
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Ayer es triste, Ayer vino a verme y conversamos. Ayer es duro y no escatima y me muestra fotos, de esas que uno no quiere ver. Ayer vino a visitarme y me dejó con la botella vacía, una copa trisada, unas llaves viejas y un número de teléfono antiguo sin el 4 adelante. Ayer se fue caminando hacia atrás como cangrejo y no me sacó la vista de encima. Se perdió en la noche, se perdió. No vino recuerdo, vino Ayer. Y cuando digo Ayer es Ayer.
Hoy fui a visitar a Mañana y le anticipé la visita de Ayer y conversamos y me mostró fotos de Mañana, nos tomamos unos vinos, reímos y lloramos porque Mañana es así, te soba el lomo y te tira una onda. Mañana, pero ¿cuándo llegas Mañana? “No llegas nunca”, le dije, sos una procesión lenta, infinita, muerte no seas orgullosa, increpé.
Quiero juntar a los dos, a Mañana y Ayer y charlar los tres de frente, sin vueltas, mirarnos las caras y mostrar las fotos. Estoy en eso. Hoy le escribí a Ayer y le propuse juntarnos con Mañana. También le escribí a Mañana.
Amargo, como el Diálogo del Amargo de Lorca. Amaaaargooooo. De paseo a la muerte. Los cuchillos de oro y los cuchillos de plata. La garganta, el tajo y la sangre que brota a borbotones. Amaaaaargoooo. El pájaro canta en el lavarropas, y prendo el lavarropas y sigue cantando, agónico. Hasta morir.
La tristeza también es un pájaro cantando hasta morir en un lavarropas encendido. Cruel imagen. Rito satánico comiendo una gallina fresca, viva, a mordiscones a lo cosaco. Sedienta de mal está la tarde con la visita de Ayer y la procesión de Mañana.
Cómo hacemos. La felicidad va en coche al muere. Con Facundo y como estandarte la cabeza del chacho Peñaloza en un palo santo. Tristes trópicos. Putas tristes. Y Ayer que sigue caminado hacia atrás con las fotos en una bolsa de kodak que cumple treinta años.
La tristeza es también un manojo de fotos en una bolsa plástica de Kodak y una vieja película italiana. La tristeza es la resaca de Jorge Prelorán después de tomar anfetaminas en los 60. También, los niños que ya empiezan a bañarse en los canales, su escuela de verano.
Agua sucia, agua podrida, agua con mierda, agua para ahogarse. La tristeza es un padre solo con su hijo en una calesita desierta. La trava que vende merluza y vende su culo por 30 pesos.
Se viene el fin del mundo. Dicen. Se viene todo lo que se viene pero se van los días perdidos. Vivir días, perder días. Tirar días a los cuatro vientos. Porque hay cuatro vientos. Hay ocho cuartos y hay media vuelta. Se va todo como cuando sacamos un mantel despellejando una mesa.
Paremos aquí…vamos en busca de la felicidad, al menos por un rato.