ver más

Opinión

Basta de la cultura del aguante


Como vos, estamos hartos de los barras.

Como vos, queremos que esto cambie.

El cambio ya lo empezó Javier Cantero.

El cambio será largo y complicado.

Complicadísimo.

Cantero, el hombre que lucha contra el sistema.

#FuerzaCantero

Ya hemos escrito sobre el admirable Javier Cantero y su lucha contra el sistema. Desde este espacio seguiremos apoyando la cruzada del presidente de Independiente de Avellaneda, un hombre que con su accionar deja al descubierto la hipocresía que reina en la dirigencia del fútbol argentino.

Los dirigentes lo apoyan en público. Palabras lindas, de ocasión, ante las cámaras. Pero después, en la cancha, donde se ven los pingos, todos se hacen humo. O hasta tienen la cara tan de piedra que dicen que en sus clubes no hay barras.

También hemos destacado la función de Florencia Arietto, Jefa de Seguridad del Rojo. Arietto es una mujer brava y clave en esta historia.  

(Acá, acá y acá pueden leer notas sobre ellos).

#BastaDeBarras

Sabemos que hasta que el Estado no se involucre en este problema y que los dirigentes dejen de lado la hipocresía con la que se manejan, poco puede cambiar.

Los barras siguen siendo funcionales a dirigentes y políticos. Son fuerza de choque, son punteros que copan los actos que hay que copar. Son útiles.

Además, la violencia en el fútbol es un gran negocio para las fuerzas de seguridad. Como la inseguridad en la sociedad es un fabuloso negocio para las empresas de seguridad. Elemental.

Pero tampoco es cuestión de culpar al otro y lavarse las manos. Hay un punto clave que también debe cambiar: la idiosincrasia del hincha. Vos, yo, todos, somos hinchas de algún equipo y vamos a la cancha. En la cancha, desde nuestro lugar en la tribuna, tenemos que generar el cambio.

#BastaDelAguante

La cultura del aguante es lo peor que le ha pasado al fútbol argentino. La cultura del aguante creció en la infame década del noventa, tan nefasta como menemista. La cultura del aguante tuvo hasta un programa de televisión.

Así, el hincha pasó a ser hincha de su hinchada. Poco importa qué sucede en el campo de juego. Acá gana el más capo, el que banca más sus trapos, el que corre a los demás, el que va al frente, el que más plata levanta cuando juega de local.

Y el hincha común, en esta estupidez del aguante, canta con más fuerza cuando entra la barra a la popular y aplaude a los delincuentes que se acomodan en el centro de la tribuna.

El hincha común canta que “los vamos a matar”, “los vamos a correr”, “que son todos putos”, “todos bolivianos”, y la lista sigue.

Sabemos que la responsabilidad más grande en todo este asunto no pasa por el hincha común que junta los mangos para pagar la entrada. Pero también tenemos en claro que tiene que cambiar la actitud del hincha: basta de bancar a la barra, de aplaudirlos, de cantar porque ellos lo exigen.

Anoche, en la cancha de Independiente, el público cantó en contra de la barra. Fue unánime el repudio. Así, desde nuestro pequeño lugar, podemos empezar a cambiar la nefasta cultura del aguante.

El cambio también se tiene que dar en las tribunas.

Basta de bancar a los barras.

De festejarlos.

De aplaudirlos.

Repetimos: el camino es largo, es complicado.

Pero empecemos por nosotros.

No nos queda otra.