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Opinión
La mierda opositora
Hay 48 opositores dispersos que no representan más que a sus partidos. Sin embargo no hay uno que pueda hablarle al conjunto de los argentinos desde la firmeza. 48 opositores oportunistas que van olfateándose el culo como los perros a ver si pueden hacer yunta o ladrarse porque no les gustó el destilado.
No importa qué tan bien lo haya explicado o que su figura se agigante en sus discursos sin papel. No importa que inaugure obras en una provincia olvidada por años, o que invierta millones para apalancar empresas pequeñas y medianas; muchos menos les importa que entregue créditos para casas o que le dé impulso a un polo estratégico para las industrias culturales nacionales.
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Qué va. Que aumente el mínimo a los jubilados, que advierta a empresarios sobre la formación de precios que generan la inflación en el país. Jamás les importará que no bien muerto su esposo, la mujer jamás dejara el barco ante la impavidez de una sociedad shockeada el día del censo. No les importa que haya obtenido el 54% de los votos. No les cabe nada.
Ahora lo que sí importa es apuntarle mañana, tarde y noche. Trasnoche también como en las peores épocas del país. No vale nada pareciera lo que hizo por fortalecer la institucionalidad y la democracia en el país cuando la vilipendiaron en esas marchas del odio y nadie de la oposición, y nadie de los medios “independientes” salió a repudiar esas consignas destituyentes y golpistas; y ella sin salir a responder, llamando a la unidad nacional, aclarando que nadie tiene la obligación de pensar igual que el gobierno y que ella no tiene por qué ser líder de un sector de la sociedad que quiere otro modelo de país toda vez que el mismo no encuentre referente para combatirla desde la política.
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Hay 48 opositores dispersos que no representan más que a sus partidos. Sin embargo no hay uno que pueda hablarle al conjunto de los argentinos desde la firmeza. 48 opositores oportunistas que van olfateándose el culo como los perros a ver si pueden hacer yunta o ladrarse porque no les gustó el destilado.
Igual por las dudas, como los perros, se pasan la lengua y prueban.
Hay una cosa que es cierta: una porción de la sociedad está descontenta por miles de motivos y sale a protestar de distintas formas. Insuflada más por los medios que temen el 7 de diciembre cuando se ponga en plena vigencia la Ley de medios Audiovisuales. Nada es espontáneo. Los partidos opositores han participado de esas “anónimas convocatorias”.
Ahora bien, yo les digo, ¿Por qué no convocan a la calle para expresarse todos los partidos políticos de la oposición? ¿Por qué no van con sus banderas y pancartas y propuestas y referentes y fanfarrias? Es simple, porque pasarían un papelón inaudito. Porque ni el espanto los uniría solo para juntar diez mil personas.
Lo que sí hacen es palanquear a Clarín, TN, Canal 13, La Nación. Salir al ruedo mediático a decir lo que el medio quiere que digan para ser buenos y obedientes alumnos.
No se la bancan. La sociedad va por un lado y ellos por otro. Por lo menos, el liderazgo de Cristina tiene bases reales sobre el que se sostiene. Ellos ni bases, ni reales ni pesos argentinos.
Son la mierda opositora.
Hay una cosa que es cierta: una porción de la sociedad está descontenta por miles de motivos y sale a protestar de distintas formas. Insuflada más por los medios que temen el 7 de diciembre cuando se ponga en plena vigencia la Ley de medios Audiovisuales. Nada es espontáneo. Los partidos opositores han participado de esas “anónimas convocatorias”.
Ahora bien, yo les digo, ¿Por qué no convocan a la calle para expresarse todos los partidos políticos de la oposición? ¿Por qué no van con sus banderas y pancartas y propuestas y referentes y fanfarrias? Es simple, porque pasarían un papelón inaudito. Porque ni el espanto los uniría solo para juntar diez mil personas.
Lo que sí hacen es palanquear a Clarín, TN, Canal 13, La Nación. Salir al ruedo mediático a decir lo que el medio quiere que digan para ser buenos y obedientes alumnos.
No se la bancan. La sociedad va por un lado y ellos por otro. Por lo menos, el liderazgo de Cristina tiene bases reales sobre el que se sostiene. Ellos ni bases, ni reales ni pesos argentinos.
Son la mierda opositora.