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Opinión

Mendocita

Mendocita es así. Excluyente por dentro y por fuera. Odia al sanjuanino y al riojano. Al senegalés y al peruano. Al boliviano lo usa de metáfora denigratoria. Eso sí, la alfombrita mágica para turistas yanquis y europeos siempre está aspirada.
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Mendocita es una provincia ubicada al centro oeste de la República Argentina. Con sus dos millones de habitantes la tierrita del solcito y del buen vinito apunta a instalarse en las grandes liguitas.

Su origen se remonta a las utopías de los falansterios franceses o comunidades alemanas. Pero no, está llena de gringos que les encanta más la guita que un buen asau con amigos. Adoran sus habitantes la pulcritud de los crímenes perfectos, sobre todo los que se cometen por justicia propia contra la negrada sucia que habita en las barriadas.

Mendocita es así. Excluyente por dentro y por fuera. Odia al sanjuanino y al riojano. Al senegalés y al peruano. Al boliviano lo usa de metáfora denigratoria. Eso sí, la alfombrita mágica para turistas yanquis y europeos siempre está aspirada.

Mendocita tiene conservadores y progresistas, músicos y pintores, casinos y puteros, prostitutas y dealears, cutivadores de marihuana y muchas familias con rottweilers que se parecen a sus dueños porque ladran desde sus cuatro por cinco.

En la Capital gobierna un tipo que limpia. En Las Heras un tipo que vive en el Dalvian, en Maipú un tipo que está en contra de todo lo que se practica clandestinamente: abortos, y eso. En Guaymallén un pelado que cuida a los más de cien countries que devastaron las viñas y los baldíos donde jugaban los guachos a la pelota. En Godoy cruz, un tipo que inventó a Cobos. En Luján uno que trajo a calle 13 (guau) y que no aparece mucho.

Además mendocita tiene su multimedio. Un equipo en primera y otro en segunda y varios en tercera y decenas en cuarta. Un centro cultural grande como un shopping, dos shoppings grandes como un centro cultural.

Y en el campo…las espinas.

Mendocita no para on line. Mendocita es eso que se ve, se muestra y pavonea. Lo demás está bajo la alfombra en barriadas que mejor no lucir porque ahuyenta. A mendocita la sostienen miles de caceroleros protestones y quejosos que la quieren para ellos. En mendocinta se odia mucho al de abajo y se admira al de arriba. Al arribista, al trepador, al de las fuerzas vivas.

Mendocita condenada al éxito, mendocita con pan con manteca. Mendocita miedosa y pacatita. Ojo con mendocita, se las trae. Mendocita se parece a un ensayo racial que se filma así misma, como una ficción para un telefilm.

¿Mendoza? ¡Ah! Esa es la que viene por las acequias, donde todavía quedan acequias.