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Opinión

Cuando un piedrazo al árbitro y la tele te ayudan a ganar un partido

Sucedió el sábado en el partido entre Banfield-Huracán ¿El azar puro? Lo real simbólico se impone sobre la decisión del juez. La superestructura tecno visual devuelve realidad a la realidad misma.

El azar soplado por el viento a favor. Sábado por la mañana de Primera B Nacional. Banfield 1 Huracán 1, cancha de Banfield. Todo el equipo de Lomas de Zamora va al frente, es local y quiere los tres puntos. Segundo tiempo. Escapa por izquierda un jugador de Banfield en campo de Huracán, y antes que salga la pelota por la raya final tira un centro que pega en la mano de un defensor del globito, pero afuera del área.

El árbitro cobra penal, sin dudar ante la alocada protesta de los jugadores quemeros. El pueblo de Banfield festeja y los jugadores se abrazan. Pero cuando el árbitro Trucco agarra la pelota para acomodarla en el punto del penal, un piedrazo cae de la tribuna de Huracán y pega en la nariz del árbitro.

Sangre. Al tipo lo atienden los médicos y todo es confusión. Parece que el partido se suspende pero no. En tanto, el tiempo que pasa lento y la noticia que llega de la tele que transmite el partido dice que NO FUE PENAL, que la mano fue fuera del área.

Se recupera el árbitro y alguien por el intercomunicador le dice lo que dijo la televisión (imagino). El árbitro se acerca al área de Huracán y cobra...¡¡¡Tiro libre para Banfield fuera del área!!!

Decepción en el pueblo del taladro. Sigue el juego. A los 5 minutos se escapa un jugador de Huracán por el medio tras un error de Leiva, centrocampista de Banfield y enfrenta al arquero clavándole un zapatazo a la redonda por debajo de las piernas. “Gooool del Globo de Parque Patricios”. Banfield 1 Huracán 2.

¿Qué hubiera pasado si la piedra no daba en el rostro del árbitro? Era penal cobrado y a llorar a la iglesia. Sin embargo “ese hecho”: la piedra que cae y pega en el rostro del árbitro y el tiempo que demora el partido, desencadena otro hecho insólito. Esto es, la retractación del árbitro Trucco por enterarse mientras lo atendía el médico que no fue penal, que la mano dio en el jugador de Huracán fuera del área, según el testimonio fáctico, comprobadísimo de la televisión.

¿El azar puro? Lo real simbólico se impone sobre la decisión del juez. La superestructura tecno visual devuelve realidad a la realidad misma. La intercomunicación entre los jueces de línea, el cuarto árbitro y el banco de suplentes del equipo de Huracán tramaron un decisión hacia atrás.

La realidad siempre pareciera estar más en la televisión, en la imagen que reproduce pero que también explica desde la voz del relator. No es la realidad a secas, es la intervención de una mirada que denuncia a través de la imagen fiel, la regla. La realidad es ficción que habla y repercute en un hecho concreto. Una imagen que necesitó de la palabra, una piedra que embocó en el objetivo ante muchísimas probabilidades de que no sucediera. Y nada, pero nada hubiera cambiado.