Opinión
Preprimavera
Estoy sucio y resaqueado, maldito, iracundo y con deseos de abrir los grifos de mi casa, todos, para que se inunde mi departamento y los de los vecinos. Quiero perder agua y peso específico. Quiero nadar y flotar por mi pieza y bucear para atrapar mi caja de pastillas, la pipa inútil y ese libro que no puedo terminar porque no quiero. No quiero finales, será por eso.
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Por eso no voy a ninguna parte así, porque me echaría yo mismo de todos los lugares. Ni 200 alikales podrán detener esta primaveral resaca chilena. Vamos a festejar la primavera con los locos, entonces. Además con un desgarro en el gemelo izquierdo de 10 centímetros, no puedo perseguir a nadie (con las ganas de perseguir que tengo), pues, reposo con mate, deposiciones líquidas y arroz, puro arroz.
Tal vez se me ocurra algo, como por ejemplo, abrir el libro donde puse la birome como señalador, “la suspensión política de la ética” (Slavoj Zizeck) y tratar de entender algo más de ese planteo que sobrevuela mi cabeza. Uno que dice más o menos: el antisemitismo es una necesidad para erigir el edificio ideológico del nazismo. La construcción de un enemigo como dispositivo de construcción ideológica. Hacerse fuerte a partir de definir contra quienes vamos a montar un discurso justificatorio de prácticas difamatorias y de exterminio.
Así funciona, parece, según el macedonio star rock intelectual de moda en la academia decadente.
Bien, veamos cómo viene el día entonces. La primavera puede que traiga muchas alergias y soles para todos los que estamos en cuevas. Habrá que salir entonces, a pasear la transpiración.



