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Opinión

PJ: la fórmula mal parida va en coche al muere

Hay que aclarar muchachos y muchachas. El peronismo es un movimiento que tiene su estructura partidaria y sus normativas. Pero sigue siendo un movimiento, más aun desde la aparición del Kirchnerismo que bien podríamos decir que hoy lo supera, e interpela no solo a peronistas afiliados sino a peronistas descontentos y a luchadores sociales, nacionales y populares, a sectores de la izquierda, a intelectuales y a muchos artistas.

“¿Para qué hacerlas bien si las cosas se pueden hacer mal? ¿Qué sentido tiene abrir el juego si se puede cerrar hacia dentro, hacer trampa y ganar nosotros? ¿Qué puede ocurrir si nos dejamos ortiviar por el chueco… si los que chillan son tres gatos locos que salen dos días en los diarios y después con la pauta tapamos el muerto? Entonces demolé pa delante, aceptemos lo que nos dice el señor de los anillos, que de paso vamos a tener unos buenos chelines de varios que nos necesitan gobernando. Además con dos veces que venga Cristina a Mendoza, les pasamos el trapo a los zurditos que nos joden, a los radicales y descorchamos juntos en la sede en octubre. El reparto ya está: Pérez es joven, lo inventamos por desconocido y viene garantizando los negocios, a Las Heras le damos un vice pa que se tienten para la próxima y se ilusionen con un gobernador dentro de cuatro años, a guayma la presidencia del partido, y por último le dejamos a la señora que decida los diputados nacionales y listo campeón. El negocio es redondito, total a la larga la militancia se cuadra más allá de los pataleos; eso sí, a Jaque tratemos de alejarlo un poquito porque viste como espanta a la gente”.

Estas elucubraciones bien podrían haber sido parte de las charletas por teléfono de operadores del PJ momentos antes de proclamar a “la mal parida”. Y sí, se cagaron en muchos que ya están armando el despegue para que nazca otra cosa, más genuina, menos manijeada por los de siempre. La proclamación de Pérez-Ciurca apareció en los medios como el resultado de una gran interna abierta y democrática que consagró al dueto peronista que querían las bases. Pero no fue así. Mas allá de la maratón mediática de “la mal parida” por todos los medios, haciendo declaraciones de las obras de gobierno que encararían después de octubre, empezaron los coletazos. Primero las declaraciones de los que no fueron siquiera consultados y luego “el Cabildo de los cien” en las barbas del PJ el sábado por la mañana, que no por el número pero sí por el contenido del reclamo tuvo sus frutos en las redes sociales y el cabildeo de boca en boca. A Carmona lo dejaron pagando la cena muchachos, al Pampa le dijeron “dejame que te llame en dos minutos”, y a Guillermo Pereyra (vicepresidente del partido) le cortaron la luz, el teléfono, el agua y el gas.

“Ché, parece que el corte es general”, le mandaron a decir los que trabajan para confundir.
Hay que aclarar muchachos y muchachas. El peronismo es un movimiento que tiene su estructura partidaria y sus normativas. Pero sigue siendo un movimiento, más aun desde la aparición del Kirchnerismo que bien podríamos decir que hoy lo supera, e interpela no solo a peronistas afiliados sino a peronistas descontentos y a luchadores sociales, nacionales y populares, a sectores de la izquierda, a intelectuales y a muchos artistas. Entonces, si no se lee el fenómeno de esta manera, o no se lo quiere leer como corresponde, terminan las cosas mal paridas.

Además está el grupo Colina, el Partido Solidario y el Humanismo que intentan una colectora con Cristina a la cabeza porque a ellos también los ningunearon. Entonces, “la mal parida”, no tiene consenso real. Es como dice un amigo, “la fórmula para el porotaje”. O se incluyen a todas las expresiones del kircherismo en un armado electoral diverso o tenemos un PJ que se mira el ombligo, perdedor seguro en octubre. Porque “la mal parida” es la fórmula del gobierno pero no del peronismo en su conjunto y mucho menos del kirchnerismo. No expresa más que a los que se eligieron entre sí. Y punto. Pará de contar.

Por eso es bueno y digno que Guillermo Pereyra haya pateado el tablero y presente su renuncia, que se arme discusión en las redes sociales y se formen cabildos en la vereda del PJ. Porque en definitiva ello muestra que todavía hay dignidad en muchos dirigentes y muchos militantes. La mal parida va en choche al muere.