Opinión
Una ensaladita electoral en Ciencias Políticas
El proceso electoral que hoy arranca en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional de Cuyo tiene características más que especiales. Hace algunos años, las fronteras entre las afinidades ideológicas y partidarias eran bastante más claras que las que hoy se expresan. Si bien no se respondía directamente a un partido político, la expresión en los docentes especialmente no admitía muchas dudas. El peronismo, el radicalismo y los sectores de izquierda se identificaban visiblemente.
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El oficialismo de la facultad, que gobernó dos periodos seguidos con la misma fórmula a decano y vice, formó a duras penas parte del ideario kirchnerista con la adhesión y alianzas de sectores críticos a aquél, por caso, los militantes del gremio FADIUNC, que ostentan un marcado antiperonismo en la universidad. Mientras que en el otro bando, el opositor, se reflejaba más claramente el peronismo con la adhesión de docentes conservadores.
Hoy las cosas son más bien extrañas. Porque la propuesta oficial, que tiene las mayores chances de retener el poder en la conducción de la facultad, hoy está compuesta por una ensaladita difícil de digerir: Libres del Sur (que apoyan a Pino Solanas, ex 100% kirchneristas) Kirchneristas no peronistas, comunistas kirchneristas, radicales de Alfonsín, de Cobos, de Iglesias y de Sanz. Además, se le suman independientes que siempre son independientes, barniz ideal para ser tentados por algún cargo que se les ofrece por proclamarse independientes. También peronistas que dejaron de serlo, radicales que no quieren que se los identifique como radicales. En fin. Una ensaladita.
Mientras, la lista opositora también tiene su menjunje: peronistas antikirchneristas, kirchneristas por las dudas (los menos), ex seguidores de Carrió, radicales de vieja generación, seguidores de Fayad y antiperonistas de vieja data; entre otros independientes, repito, que por declararse independientes siempre pueden rasquetear de la olla. Lo cierto es que de las dos listas que se presentan en docentes en Ciencias Políticas, ninguna, expresa claramente y de manera homogénea una idea clara sobre el rumbo que tiene que tener la Facultad de aquí al futuro. Pareciera más bien que la cosa seguirá igual: una facultad sin alma, presa del individualismo y de los egos que otorgan los títulos de nobleza académica, y muy deseosa de continuar con los negocios de posgrado arancelado al que pueden acceder cada vez menos graduados por sus costos. Pero de eso ni una ni otra lista chilla.
La alianza que pretende retener el poder en la facultad es más bien un espacio claramente contradictorio que augura luchas internas más que poner en marcha proyectos en común. Miembros de Carta abierta junto a seguidores de Pino Solanas y radicales cobistas conforman un menú a la carta que ni con Hepatalgina evitará la pesadez estomacal. Porque al interior del licuado hay quienes se recuestan en distintas almohadas y en distintas camas. Lo mismo que se observa en la lista opositora. O sea.
¿Se entendió? Bueno, yo tampoco