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Opinión

Poema de la lealtad peronista

Como un reíto peronista y descamisado, me junto con otros reítos peronistas y descamisados; que – a fuerza de verdad- nunca supimos que nuestro destino era soportar aluviones.
Foto: Web.
Foto: Web.

Vengo del río, soplado como cardo, bajando de una montaña. Me frenan: la piedra bola, el pozo de arena, la rama estoica que flota y se amarra.

Vengo del río, seco, sequito, humeante, vaporoso, indómito.

Los espejos están en las nubes tirando rayos, devolviendo, un álbum de fotos de la travesía de la vida.

Me pincho, me rajo, me sangro.

Armo –con los jirones de la ropa- una soga, que sostenga tanta desolación, tanto desierto.
Viajo en colchoncito viejo y derruido.

Vuelo en colchoncito celeste, en colchoncito pobre, en colchoncito triste, en colchoncito usado.

Como un reíto peronista y descamisado, me junto con otros reítos peronistas y descamisados; que – a fuerza de verdad- nunca supimos que nuestro destino era soportar aluviones.

Vengo del río y soy defensa aluvional,

soy aguaribay brioso que resiste al sol,

a la helada y a la manga de piedra.

Somos también una manga, somos también piedra,

y arena, y ripio, y además, humedal nostálgico.

Somos esos que bajamos de los ríos pobres de agua, sin bosque, a pleno.

Pero también somos obstáculo en la historia,

Y también somos los que la desviamos,

Y la encauzamos.