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Opinión
Espalditas mojadas
Se ahogan los niños. Abandonados por una sociedad indiferente con los más débiles entre los débiles. “Espalditas mojadas” que ante la falta de una política social estructural que los considere y contenga durante el verano, se tiran de cabeza a los canales.
Se ahogan los niños. Abandonados por una sociedad indiferente con los más débiles entre los débiles. “Espalditas mojadas” que ante la falta de una política social estructural que los considere y contenga durante el verano, se tiran de cabeza a los canales. Como último rapto, se autosacrifican. Mientras algunos crecen, ellos se hunden.
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En la primera rotonda del corredor del oeste en Godoy Cruz, desde hace varios días se repite la escena: entre quince y veinte pibes, algunos niños, se bañan en el canal a la siesta. El puente y las escalinatas sirven de trampolín, lo cual constituye un riesgo mayor.
Los pibes se refrescan y la primera impresión que surge es “pobres pendejos, menos mal que por lo menos tienen un canal para pasar la tarde”. Negarles la posibilidad de combatir el calor sería, cuanto menos, inhumano. Sin embargo, si uno piensa en los riesgos y peligros: el agua roñosa, el puente, el tránsito permanente en la rotonda, los pibes que se cruzan por la calle corriendo, etc.; no puede menos que pensar que, allí, puede ocurrir un accidente en cualquier momento; niños heridos o muertos.
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Por ello surge la pregunta, ¿Si le pasa algo a esos pibes, de quién es la culpa? ¿De los padres, de la municipalidad, del gobierno provincial? Se sabe, la vida no vale igual, cotiza distinta en el mercado; y una muerte o accidente de un anónimo no mueve la aguja (ni la del gobierno ni la de los medios) Pero son “nuestros pibes” (esa debería ser la consigna) Por caso, tener los mismos derechos que otros pibes que se refrescan en otras aguas claras y cuidadas, protegidos por su familia o por el Estado o un privado. No es este el caso.
Los “espalditas mojadas” están ahí, y ustedes pueden verlos disfrutar por horas la ocupación de un territorio público, no apto para el baño, pero sí para la sobrevivencia y el pasatiempo en el infierno. La imagen seguramente se repita en otros canales de riego, en la ciudad y en el campo. En fin, el infierno existe, especialmente diseñado para los pobres; y está aquí, a la vuelta de mi casa y de la tuya.
Es que todos sabemos que en estos meses de intenso fuego es cuando los muchachos salen de sus escondrijos, del subsuelo social, y nos muestran (solo con su presencia) que la brecha desigual existe hasta en el uso del tiempo libre y la recreación, en invierno y en verano.
Alguien debería velar por ellos. La vista gorda de las instituciones y de la propia sociedad no hace más que mantener el cuadro (“espalditas mojadas” en los canales de riego) Repito: si a esos pibes les pasa algo ¿De quién es la culpa? ¿Quién se hará cargo?
Es que todos sabemos que en estos meses de intenso fuego es cuando los muchachos salen de sus escondrijos, del subsuelo social, y nos muestran (solo con su presencia) que la brecha desigual existe hasta en el uso del tiempo libre y la recreación, en invierno y en verano.
Alguien debería velar por ellos. La vista gorda de las instituciones y de la propia sociedad no hace más que mantener el cuadro (“espalditas mojadas” en los canales de riego) Repito: si a esos pibes les pasa algo ¿De quién es la culpa? ¿Quién se hará cargo?