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Opinión
Protestas de carnaval: ¿La máscara de Jaque o la máscara del Ogro Fabbiani?
La reacción del peronismo oficial contra la máscara de Jaque no hizo más que demostrar la impotencia de un gobierno desconcertado y desconcentrado. Es increíble que un gobernador tenga que refugiarse cuando se apagan las luces en los espectáculos para evitar escarches. ¿Por qué no prueba con la máscara del Ogro? ¿La carnavalización en la política menduka?
No deja de sorprender. Creo que todavía no hemos captado la real dimensión de la situación político-social de la provincia. ¿Acaso se trata de una película de David Lynch, donde se mezclan la realidad con los sueños, la paranoia con la sucesión real de hechos que nos arrinconan y mantienen en vigilia. Una suerte de realidad-sueño-representación ominosa que nos invade la conciencia?
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El gobernador Celso Jaque, electo hace poco más de un año, no puede caminar en público, aparecer con tranquilidad en la calle como un ciudadano, o mostrarse en un acto. Sistemáticamente, es silbado, piqueteado y denostado por quienes no lo aguantan más, ni se aguantan más quedarse callados. Uno podría pensar que se trata de un accionar sistemático de una oposición organizada que le sigue los pasos para hacerle pasar momentos amargos, pero no. Algo de eso siempre hay, sin embargo no todo silbido o manifestación contraria parte de la maquiavélica mente de los opositores. Es gente común, tal vez de ciertos sectores sociales en particular, que se anima a gritarle al gobernador cada vez que este osa vincularse entre la gente. Claro que esto no sucede en los barrios dominados por el PJ, en Las Heras, Guaymallén o en Maipú. Pero porque tienen todo controlado.
La temperatura social va en aumento y la gente se rebela como puede, aunque sea silbando como señal de desaprobación. Es duro lo de Jaque. Así no es fácil para nadie gobernar, tener la mente fría, tranquila y pensar junto sus adláteres cómo llevar adelante el gobierno. No hay prácticamente antecedentes de tal repulsa pública. Jaque se tiene que esconder, organizar encuentros de incógnito en sus viajes a los departamentos, aprovechar su baja estatura para pasar lo más desapercibido posible. Esperar a que se apaguen las luces de algún festival o espectáculo para inmiscuirse en la gran sala cinematográfica de la sociedad cuando la película ha empezado, y huir antes que termine la película. Es decir, Jaque, al llegar tarde e irse antes, se pierde el argumento de la película de la sociedad. Es terrible que esto suceda, a la vez que puede explicarse con una frase: “cosecharás tu siembra”.
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Insisto, es realmente lamentable que ello ocurra con un gobierno que no está terminando su periodo, sino más bien todavía no arranca. Y si bien en el ejecutivo, especialmente en el 4to piso de la Casa de Gobierno lo deben saber, creo que tampoco lo han dimensionado allí. No han enfrentado el problema. De ahí que Jaque siempre escape, se refugie, o cambie repentinamente sus lugares de reunión, midiendo hasta último momento si asiste o no a actos públicos. Es decir, la reacción del gobierno es escapar y no enfrentar, el problema.
Uno de los intentos de explicación es que, el propio peronismo, no se la creyó nunca que podía ganar las elecciones en octubre de 2007. Así como aquella noche de octubre Alfredo Cornejo se sacó ante las cámaras, no reconociendo que el cobismo perdía, sorprendido; de la misma manera el peronismo festejó el triunfo, sorprendido. Si bien Jaque no tenía equipo conformado para la gestión, nunca fue un conductor con todas la letras al interior del PJ local, y cuando quiso serlo, decidió armar una estructura que le respondiera con lealtad por fuera del PJ, en cargos estratégicos. Fundación Contemporánea, sectores que no provenían del peronismo en distintas áreas, mucha militancia católica, más religiosa que política. Acuerdos extrapartidarios que dejó boquiabiertos a los propios compañeros de partido. Ministerios que no supo afiatar con fuerza técnica propia, dejando a muchos profesionales que proceden de la gestión anterior y no lo votaron: El caso de Cultura es paradigmático.
Duró poco ese armado jaquista y fueron los intendentes, especialmente de Maipú y Las Heras, aunque también San Rafael, quienes le marcaron y le siguen marcando la cancha. Ya sea con apoyos exigiendo espacios, o con aprietes públicos. Cuando sucedió el episodio de la señora Haydee, Jaque, se equivocó una vez más. La trató de enferma. A los enfermos, especialmente aquellos que son tratados por psiquiatras, no se los puede discriminar por un reclamo, así como así, negando la legitimidad del reclamo por su condición de enfermo. Jaque lo hizo, en lugar de esperar que la señora se sacara toda la bronca en su cara y contenerla de otra manera. El enfermo es parte de la sociedad y cuando habla, “dice cosas”. Es una vulgarización psicoanalítica la que intento pero uno conoce cuando escucha, aunque te lo estén gritando al reclamo en la cara. Sabiduría de gobernante.
El gobernador demostró soberbia con sus formas. Más allá que no se trata de alentar a putear en la cara a la máxima autoridad provincial, se la tendría que haber bancado y no potenciar el “efecto Haydee” al resto de la sociedad mendocina. Debió cultivar una actitud más sabia, dejar que lo puteen y no contestar, pero enfrentar la escena. Escapar, refugiarse, es patético. Así no puede gobernar nadie una provincia. Jaque sigue con temple de campaña. Posa y habla como en la campaña que lo llevó, inesperadamente, al timón de la provincia. Jaque es el personaje Jaque que actúa de Jaque simulado. Jaque debería ser Jaque sin más. Enfrentar, ponerle el pecho a las balas.
No se si es tarde, pero como actúa hasta el momento no le sirve a su gobierno, y solo exaspera más a la gente. Uno creía que se trataba de algunos grupos sueltos que siempre gustan del quilombo y la puteada fácil. Pero no, hay mucha calentura, mucha frustración que tal vez no tenga como único responsable al gobernador. Porque la inseguridad viene de muchos años, acrecentada y mostrando su peor rostro. Pero la comunicación del gobierno es mala, pésima. Jaque comunica ante cada hecho que no va a transar con los delincuentes. Y los delincuentes, lo han demostrado, tampoco quieren transar con él ni con nadie.
Tal vez el gobernador debería probar otra estrategia de vinculación con la gente. ¿No sería mejor que a la fiesta de la Vendimia entrara a la hora señalada con la máscara del Ogro?
Mientras todo sucede, “el hombre de la calle”…por Jaime Ross. Escuchá al maestro:
Duró poco ese armado jaquista y fueron los intendentes, especialmente de Maipú y Las Heras, aunque también San Rafael, quienes le marcaron y le siguen marcando la cancha. Ya sea con apoyos exigiendo espacios, o con aprietes públicos. Cuando sucedió el episodio de la señora Haydee, Jaque, se equivocó una vez más. La trató de enferma. A los enfermos, especialmente aquellos que son tratados por psiquiatras, no se los puede discriminar por un reclamo, así como así, negando la legitimidad del reclamo por su condición de enfermo. Jaque lo hizo, en lugar de esperar que la señora se sacara toda la bronca en su cara y contenerla de otra manera. El enfermo es parte de la sociedad y cuando habla, “dice cosas”. Es una vulgarización psicoanalítica la que intento pero uno conoce cuando escucha, aunque te lo estén gritando al reclamo en la cara. Sabiduría de gobernante.
El gobernador demostró soberbia con sus formas. Más allá que no se trata de alentar a putear en la cara a la máxima autoridad provincial, se la tendría que haber bancado y no potenciar el “efecto Haydee” al resto de la sociedad mendocina. Debió cultivar una actitud más sabia, dejar que lo puteen y no contestar, pero enfrentar la escena. Escapar, refugiarse, es patético. Así no puede gobernar nadie una provincia. Jaque sigue con temple de campaña. Posa y habla como en la campaña que lo llevó, inesperadamente, al timón de la provincia. Jaque es el personaje Jaque que actúa de Jaque simulado. Jaque debería ser Jaque sin más. Enfrentar, ponerle el pecho a las balas.
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