Opinión
El lenguaje primitivo de los foristas
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(Comentario de un forista realizado el 24 de marzo de 2009 en una nota de Mdz)
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“Si a la pena de muerte, el que te roba y luego te mata ya la sociedad no puede ni quiere recuperarlo, las viejas que se callen porque sus hijos fueron todos montoneros y demás cosas y los milicos la tenían clara”.
(Comentario de un forista realizado el 25 de marzo de 2009 en una nota de Crítica digital)
“Al PJ y a la CGT hay ponerle una bomba¡¡¡¡”
(Comentario de un forista realizado el 25 de marzo de 2009 en una nota de diario Los Andes)
"Yo no se si a electro se la contaron o la escucho, yo la viví y comparto totalmente los dichos de el, las universidades se habían convertido en semilleros de terroristas, el que quiera negarlo allá el, pero esa es la verdad".
(Comentario de un forista realizado el 25 de marzo de 2009 en una nota de diario Uno)
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Casi como una tribu de fachistas anónimos desesperados por putear a quien se ponga en el camino, los sujetos anónimos prenden el ventilador para esparcir su mierda, lo peor que tienen adentro, apelando a los golpes bajos, al chusmerío cruel, a la cobarde denuncia sin rostro. No hablo solo de MDZ sino también de los demás diarios locales y nacionales. Me tomé el trabajo de leer a veces la tira de comentarios en ellos por una semana y no dejo de asombrarme. Es tal la mala onda que destilan contra todo o contra alguien en particular, que ya considero debería ser fuente de un debate cultural en la Argentina, o al menos en los ámbitos académicos y de investigación. Una ola intolerante que recorre la Web atacando políticos, periodistas, artistas, de un talante tribal y salvaje. Pre-moderno o primitivo.
Las generalizaciones siempre molestan, pero en este caso hablamos de “la mayoría”. Hagan la prueba, tómense el trabajo en un par de horas, y revisen los comentarios de los diarios. Es increíble “la mala onda nacional”. Como una peste que contagia y masifica desde el anonimato, que clava puñales, y desea ver sangre a chorros. Después hablan de “los asesinos”. Los delincuentes puede que generen ira en la población por las consecuencias de los delitos, pero aquella ira nunca es procesada, es ira en “estado puro”. Al convivir con ella, cuando el lector se topa con las noticias sobre cualquier tema que no responda a los intereses de su ira, la misma se activa de inmediato y dispara. Es un tableteo constante y sonante que pone en cuestión qué concepción de la democracia hemos incorporado en estos 25 años.
Al que llama a la reflexión modesta “lo estrolan”, al que sale del libreto estándar de comunicación “lo decapitan”, al que critica al gobierno le exigen llame a una insurrección armada contra el gobernante de turno. ¿Pero saben que creo en verdad?, que en el fondo no tiene una idea clara, son los menos organizados socialmente y los menos solidarios. Lo demuestran esas convocatorias que se hacen unos a otros y luego, en el lugar citado, van 20 pelagatos. Es el individualismo más extremo, anónimo y antidemocrático que han generado, y sostienen, las nuevas tecnologías de comunicación. Un inodoro para el consuelo, sin bidet, para llevar siempre la mierda puesta, pegada en el mismo culo.
No sabemos en que puede derivar este fenómeno malformado, pero lo que sí creo es que no cumple para nada el objetivo de democratizar la opinión pública. Por lo menos hasta el momento, no se percibe el cumplimiento de aquél noble y moderno fin. Es imposible que algún medio modere los comentarios a no ser que los elimine. ¿A quién le sirve tanta ira?, ¿los descarga acaso de la presión cotidiana por ganarse el mango? ¿Desean el fracaso de los otros para seguir alimentando el suyo? Somos incorregibles. Se hacen los entendidos pero vomitan en el consultorio-web, y les encanta el morbo, las noticias patológicas que todo medio deber comunicar para compensar y medir la fiebre social.
Si hay algo positivo en todo esto, es que se trata de una “gran tribu dispersa”, una masa anónima inconexa entre sí. El problema será si terminan organizándose en serio, para ejecutar lo que dicen que hay que hacer para arreglar las cosas. ¿La tecnología los tendrá domesticados?. Continuará….