Opinión
Más allá del sexismo
Desde los años noventa especialmente, el regreso, ascenso y visibilidad de las minorías ciudadanas reclamando por sus derechos no cesa. Colectivos étnicos, ecológicos, culturales y sexuales, pintan el nuevo mosaico sociocultural de los últimos años.
Por fuera de las organizaciones tradicionales y de los partidos políticos, un puñado de voluntades intenta organizarse para hacer escuchar su voz, visibilizar problemáticas y crear conciencia. Podríamos decir que estas novedosas formas de agrupamiento social se inscriben en lo que podríamos denominar “la democracia de los movimientos sociales” que pugnan por mayores niveles de reflexión e inclusión societal. Militantes, investigadores, profesionales, nativos, relumbran en la saga de la sociedad.
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Hay coincidencia en señalar la novedad que constituye la aparición en la escena pública de sujetos colectivos cuyas demandas estaban con anterioridad subsumidas en proyectos globales. Estos grupos (mujeres, jóvenes, gays, minorías étnicas, etc.) reclaman el reconocimiento de la especificidad de sus demandas y de su modo de operar. Pero de esta coincidencia inicial no se siguen enfoques similares de interpretación acerca de qué es, en definitiva, un "nuevo movimiento social". Al respecto, pueden distinguirse al menos tres posturas:
1. Los movimientos sociales son entendidos como formas novedosas de "hacer política" surgidas como respuesta a la crisis de representación de las organizaciones tradicionales como los partidos y los sindicatos. Su propuesta organizativa consiste en estructuras flexibles, número relativamente bajo de participantes, formas colectivas de toma de decisiones, etc. Otra característica importante es que en los movimientos sociales se separa saber de organización. Estos no se justifican en nombre de una verdad científica sino que se fundamentan en principios y valores éticos. El representante más importante de este enfoque es Norbert Lechner.
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2. Una segunda corriente tiene una visión de los nuevos movimientos sociales como centrados fundamentalmente en lo cultural. Por lo tanto no deben ser interpretados en clave política sino como prácticas empeñadas en la construcción de identidades colectivas. Su accionar se inscribe en la dialéctica alienación - identidad y su capacidad transformadora radica en el hecho de que penetran en los espacios micro - sociales en los cuales el poder político no juega un papel central. Los movimientos sociales no han producido un ensanchamiento del espacio político sino que han ocupado un ámbito donde la sociedad se reapropia de sí misma. El exponente más claro de esta postura es Tilman Evers.
3. Un tercer enfoque, representado por Ernesto Laclau, considera que los movimientos sociales se inscriben en un proceso de profundización y radicalización de la revolución democrática que comenzó en 1789 y cuyos otros hitos son 1848 y 1968. Los nuevos movimientos sociales no constituyen un desplazamiento de temas y reivindicaciones sino, por el contrario, su recuperación y profundización. (“Extramuros: la historia del movimiento del rock mendocino” 2002. G. Cousinet/M. Padilla y otros.)
Para este enfoque, la “no-fijación” es la condición de toda identidad social El significado político de la práctica de los nuevos movimientos sociales no está dado desde el comienzo: depende fundamentalmente de su articulación hegemónica con otras luchas y reivindicaciones.
Pero vamos a un caso local. Se trata de una nueva organización sociocultural surgida aquí, en Mendoza, que tiene como característica original, la reflexión acerca de la masculinidad y feminidad, juntas, como parte de la misma problemática. Ni feministas ni machistas, el “colectivo interdisciplinario de masculinidades y feminidades no hegemónicas”, es un grupo de hombres y mujeres de distintas disciplinas: Sociólogos, educadores sexuales, docentes, artistas plásticos, obstetras entre otros… preocupados por las problemáticas de género.
El colectivo tiene como uno de los objetivos fundantes promover, difundir e investigar sobre masculinidades y feminidades no hegemónicas, alternativas, emergentes y antipatriarcales. Constituyen un espacio de investigación y difusión de aquellas formas culturales no dominantes que, por distintos motivos, no forman parte de la agenda académica ni de la de los medios de comunicación.
Dicen sus responsables: “Nuestro quehacer apunta a participar activamente en los procesos de transformación tanto personal, como grupal y social y para ello nos hicimos varias preguntas: ¿Pueden cambiar los hombres? ¿Por qué les ha llevado tanto tiempo responder a los retos planteados por el feminismo? Esta transformación cultural necesita ser promovida y desarrollada desde políticas públicas y organizaciones, la educación popular entonces se convierte en un instrumento liberador y productor de cambios en busca de la equidad de género en hombres y jóvenes. Ya no quedan dudas, las masculinidades hegemónicas constituyen un serio riesgo hacia la salud de hombres, familias y comunidades en su conjunto”.
Lejos de un feminismo de la denuncia, integran la problemática: “La violencia (sexual, simbólica, física, económica, etc.) ejercida por los hombres hacia las mujeres, niñas/os, es parte del poder social que los hombres continúan asumiendo dentro de la sociedad patriarcal, judeo-cristiana y capitalista .En la medida en que los hombres comprendan que la violencia de género, la desigualdad, el aborto, la anticoncepción, entre otras problemáticas, los tiene a ellos como parte del problema, seguramente podrán ser parte de la solución”, continúan Leandro Forniés y Laura Furlani, miembros activos del colectivo.
Cuando les consultamos sobre los ejes conceptuales del agrupamiento nos dicen:
* El Género es relacional, creemos que los hombres deben involucrarse en alcanzar la equidad de género y en el progreso de los derechos, la salud y el bienestar de las mujeres y niñas.
* Cuestionando la violencia masculina contra las mujeres, involucrar a hombres y niños en el fin de la violencia contra las mujeres y en el cuestionamiento o emplazamiento de versiones violentas de masculinidad.
* Promover una participación más equitativa de hombres y niños en tareas de cuidado de los niños, niñas y en las tareas domésticas.
* Diversidad sexual y derechos sexuales: promoción de culturas de masculinidad que respetan la diversidad sexual y los derechos sexuales y reproductivos de todos, y en involucrar a los hombres para que los procesos de la salud reproductiva y contracepción sean compartidos más equitativamente entre hombres y mujeres.
* Trabajar activamente cuestionando y buscando superar el sexismo, la exclusión social, la homofobia, el racismo o cualquier forma de conducta discriminatoria contra las mujeres u hombres y mujeres u hombres gays/bisexuales/transgénero o por cualquier razón.
Una interesante propuesta de trabajo que intenta superar las barreras de opuestos, salir del sexismo y contextuar cada problemática desde un abordaje interdisciplinario. Para comunicarse con ellos y establecer algún lazo, pueden hacerlo a la siguiente dirección de correo o al teléfono que consignamos a continuación.
[email protected] 156891968 (Leandro Forniés- María Laura Furlani)
Para este enfoque, la “no-fijación” es la condición de toda identidad social El significado político de la práctica de los nuevos movimientos sociales no está dado desde el comienzo: depende fundamentalmente de su articulación hegemónica con otras luchas y reivindicaciones.
Pero vamos a un caso local. Se trata de una nueva organización sociocultural surgida aquí, en Mendoza, que tiene como característica original, la reflexión acerca de la masculinidad y feminidad, juntas, como parte de la misma problemática. Ni feministas ni machistas, el “colectivo interdisciplinario de masculinidades y feminidades no hegemónicas”, es un grupo de hombres y mujeres de distintas disciplinas: Sociólogos, educadores sexuales, docentes, artistas plásticos, obstetras entre otros… preocupados por las problemáticas de género.
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Lejos de un feminismo de la denuncia, integran la problemática: “La violencia (sexual, simbólica, física, económica, etc.) ejercida por los hombres hacia las mujeres, niñas/os, es parte del poder social que los hombres continúan asumiendo dentro de la sociedad patriarcal, judeo-cristiana y capitalista .En la medida en que los hombres comprendan que la violencia de género, la desigualdad, el aborto, la anticoncepción, entre otras problemáticas, los tiene a ellos como parte del problema, seguramente podrán ser parte de la solución”, continúan Leandro Forniés y Laura Furlani, miembros activos del colectivo.
Cuando les consultamos sobre los ejes conceptuales del agrupamiento nos dicen:
* El Género es relacional, creemos que los hombres deben involucrarse en alcanzar la equidad de género y en el progreso de los derechos, la salud y el bienestar de las mujeres y niñas.
* Cuestionando la violencia masculina contra las mujeres, involucrar a hombres y niños en el fin de la violencia contra las mujeres y en el cuestionamiento o emplazamiento de versiones violentas de masculinidad.
* Promover una participación más equitativa de hombres y niños en tareas de cuidado de los niños, niñas y en las tareas domésticas.
* Diversidad sexual y derechos sexuales: promoción de culturas de masculinidad que respetan la diversidad sexual y los derechos sexuales y reproductivos de todos, y en involucrar a los hombres para que los procesos de la salud reproductiva y contracepción sean compartidos más equitativamente entre hombres y mujeres.
* Trabajar activamente cuestionando y buscando superar el sexismo, la exclusión social, la homofobia, el racismo o cualquier forma de conducta discriminatoria contra las mujeres u hombres y mujeres u hombres gays/bisexuales/transgénero o por cualquier razón.
Una interesante propuesta de trabajo que intenta superar las barreras de opuestos, salir del sexismo y contextuar cada problemática desde un abordaje interdisciplinario. Para comunicarse con ellos y establecer algún lazo, pueden hacerlo a la siguiente dirección de correo o al teléfono que consignamos a continuación.
[email protected] 156891968 (Leandro Forniés- María Laura Furlani)


