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Opinión
Una sociedad orgullosamente de derecha
A la vista está. Cuando se plantea un conflicto gremial por suba de salarios, la sociedad mendocina reacciona negativamente ante los reclamos. A lo sumo, consideran justos a los mismos, pero no aceptan por nada del mundo la metodología histórica y efectiva de la huelga, el paro y la movilización.
Sí acepta nuestra sociedad, por el contrario, que un país se desabastezca por un golpe patronal, o hacer caso omiso a las deudas al fisco de los grandes empresarios locales que deben más de 600 millones de pesos, incobrables ya, teniendo en cuenta las alianzas económico-políticas del gobierno provincial, que archivan la causa, denunciada mil veces por variadas voces y medios. Ahí, la sociedad mendocina no reacciona ni pide mano dura. Ahí, la sociedad hace la vista gorda. Como también lo hace con los altísimos índices de pobreza e indigencia, sobre los cuales solo atina a dejar la monedita al limpiavidrios, lavando su conciencia, el tiempo que dura el semáforo en rojo. En otros casos, se preocupa de juntar ropa vieja y cedérsela a la empleada, o llevarla a la iglesia. Pero hasta ahí llega la sensibilidad burguesa de los mendocinos. No incluyen en el “mapa de la pobreza” local, la lucha contra la misma a través de acciones movilizadoras por una justa y necesaria redistribución del ingreso. Eso, para la sociedad, es pura ideología. Lo concreto es la monedita y la caridad, que purifica sus culpas y lava conciencias.
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Tanto el gobierno de Jaque como la gestión de Fayad en capital, representan hoy, con matices, la derecha gobernante en la provincia. Jaque descuenta los días de paro de un reclamo más que justo a los trabajadores docentes, y como si fuera poco, de paso cañazo, Fayad multa a los gremios por movilizarse por las calles de la provincia. Fayad quiere el “protestódromo” con la multas, y Jaque el “domódromo” con los descuentos, para que la gente no chille, claro. “El que no llora no mama”, reza la letra tanguera, pero aquí en Mendoza el que llora recibe palos o multas, descuentos y desaprobación social, además de diatribas de periodistas que difunden el reclamo de esa abstracta “opinión pública” del hombre común, afectado por los reclamos callejeros.
Los mendocinos somos así, de derecha. Nos creemos que vivimos en Suiza y nos babeamos importando modelos de los “países exitosos” que, no huelga repetirlo, construyeron su éxito económico en base a sus históricas políticas de expansión colonial e imperial. Pero en la sociedad, que se desvela por las novelas históricas, “las amantes de Belgrano”, “la niñez de San Martín”, “la supuesta indianidad del padre de la patria”, “la vida de Felicitas Guerrero”, “los grandes amores en la historia argentina”, “la amante del restaurador”, entre tantas; se olvida del archivo y la memoria de la ciencia histórica, de los procesos que determinaron los modelos de acumulación de los grupos de poder económico en el país y la provincia, en base a relaciones más que carnales con el capital extranjero. Esto, como no es “literatura de entretenimiento” para las vacaciones, es desechado por ideológico, justamente cuando desde allí se aportan miradas teóricas y datos elaborados en base al duro trabajo de archivo e interpretación, para demostrar la dominación social que moldeó la estructura social del país y que explica cómo es que estamos como estamos.
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En el fondo somos unos pirujas, de cuarta, imitadores de segundas marcas y buenos anfitriones de “expoliadores de capital”. Jaque es de derecha y Fayad también. Y ser de derecha no es un slogan, es “una práctica y una ideología práctica”. No se enfrentan, de la misma manera que lo hacen con artesanos, asalariados y protestotes; con los que tienen el “poder real” de la provincia. A estos, no los multan ni les descuentan nada. ¡No vaya a ser que no los inviten a un ágape con “gente bien” en el Hyaat o en alguna bodega francesa o española en la provincia¡.
A la vista está, además por el pautado de medios y las concesiones de áreas petroleras, que a Jaque lo banca “el poder real” de la provincia, por ahora, hasta que no les sirva más y lo tiren a la basura y se olviden de él.
A la vista está, además por el pautado de medios y las concesiones de áreas petroleras, que a Jaque lo banca “el poder real” de la provincia, por ahora, hasta que no les sirva más y lo tiren a la basura y se olviden de él.
Con Fayad pasa lo mismo. Sus alianzas hablan muy claro para dónde quiere dirigir la ciudad. No apta para muertos de hambre, ni sobrevivientes del modelo que no derrama un mango para abajo. Juega sus intereses políticos en función del “poder real”, quien lo vive elogiando por su firmeza. El poder real, de ninguna manera es la política misma, ni los cargos que ostentan o reparten, sino más bien los negocios que pueden hacer a espaldas de la mayorías. Hoy la función pública y la política, se han convertido en la verdadera “Escuela de Negocios” que no otorga títulos, pero si cuentas en los bancos.
No se les cruza una idea de justicia social por la cabeza. Ni a ellos, ni a sus entornos. Solo puras especulaciones personales políticas que le den el tino, la intuición y la acción, para un mejor posicionamiento hacia el futuro. No se bancan una crítica, y por eso además son autoritarios. Por todo eso son derecha, no por un “slogan psicobolche” que ostenta una posición antisistema. La política es hermosa en manos de gente hermosa, y aquí, por ahora, no la tenemos ni los tenemos, o están neutralizados, sin voz y sin voto.
Venden humo donde se compra humo y así hacen su diaria. En Mendoza cae bien ser un “duro contra los débiles”, porque se ha instalado la idea que los débiles son “los sospechosos de siempre”. La gente alienta y admira la dureza como un acto de disciplinamiento contra el supuesto “caos” que implica disentir, protestar y movilizarse, es decir, lo que define a una sociedad con vida. “Volvió la limpieza”, el slogan de campaña del Viti. “Esto para empezar”, el cliché de Jaque para llegar a la gobernación en octubre pasado. Uno limpiará Mendoza, desde un higienismo social, la mugre de los asalariados y pobres. Jaque, “Pone a Mendoza en marcha”, lo que no sabemos es la dirección de la marcha. ¿O lo intuimos?.
No se les cruza una idea de justicia social por la cabeza. Ni a ellos, ni a sus entornos. Solo puras especulaciones personales políticas que le den el tino, la intuición y la acción, para un mejor posicionamiento hacia el futuro. No se bancan una crítica, y por eso además son autoritarios. Por todo eso son derecha, no por un “slogan psicobolche” que ostenta una posición antisistema. La política es hermosa en manos de gente hermosa, y aquí, por ahora, no la tenemos ni los tenemos, o están neutralizados, sin voz y sin voto.
Venden humo donde se compra humo y así hacen su diaria. En Mendoza cae bien ser un “duro contra los débiles”, porque se ha instalado la idea que los débiles son “los sospechosos de siempre”. La gente alienta y admira la dureza como un acto de disciplinamiento contra el supuesto “caos” que implica disentir, protestar y movilizarse, es decir, lo que define a una sociedad con vida. “Volvió la limpieza”, el slogan de campaña del Viti. “Esto para empezar”, el cliché de Jaque para llegar a la gobernación en octubre pasado. Uno limpiará Mendoza, desde un higienismo social, la mugre de los asalariados y pobres. Jaque, “Pone a Mendoza en marcha”, lo que no sabemos es la dirección de la marcha. ¿O lo intuimos?.