Opinión
¿No quieren una patita de pollo también?
La Jornada parlamentaria cerró la mañana del sábado con un ajustado y festejado triunfo del oficialismo, a quien no le resultó fácil conseguir esos 129 votos a favor luego de 10 días de presión y discusiones en la comisión de agricultura, por la que pasaron más de 200 entidades ligadas al complejo agropecuario nacional.
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No obstante las diferencias al interior del Frente para la Victoria, las mismas, se saldaron al incluir varias modificaciones al proyecto original. Por otro lado, la oposición y las 4 entidades agrarias, unidas en un solo puño, articularon a un amplio arco contradictorio de corte antikirchnerista. UCR, CC, PRO, PD, MPN, algunos cobistas y algunos peronistas disidentes.
Pedían y exigían diálogo, Congreso, democracia y reglas constitucionales. Pues cuando fue el proyecto de resolución oficial al Congreso Nacional, y no se debatió a libro cerrado, como advertían ellos, todos ellos; las muecas de malestar de los referentes políticos y de la mesa de enlace, se vieron claramente en la televisión que tanto los alentó en estos más de cien días. El proyecto no sólo fue discutido a libro abierto, sino que además, al mismo, se le modificaron y arrancaron varias páginas.
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El proyecto de resolución ya es otro, sustancialmente otro y me arriesgo a decir, mejor que el anterior. Aunque ajustado, el oficialismo lo vive como un triunfo al resultado de la votación en diputados que le dio la media sanción al proyecto por 129 a 122 votos. La ley de arrendamientos y la emergencia agropecuaria no llegaron a tratarse, sin embargo, junto al gravamen a los pooles de siembra, representan casos concretos que muestran que el gobierno ha cedido, luego del error. Son muestras claras y materiales que testimonian que ha escuchado a todos los sectores que desfilaron por la comisión de agricultura en el congreso.
Es además mucho más generoso y justo este nuevo proyecto con los pequeños y medianos productores quienes ahora estarán segmentados y no puestos en la misma bolsa para retenerles renta. Se subsidiarán los fletes y fertilizantes y recién aquellos que produzcan más de 1500 toneladas serán objeto de retención móvil, pero no del total sino a partir de las 750 toneladas, ya que a las primeras 750 toneladas se les aplicará el mismo porcentaje de retención que se les aplicaba antes del 11 de marzo, es decir el 35%. A todos aquellos que produzcan hasta 750 toneladas se les retendrá menos del 35%, solo el 30%.
¿Entonces, qué más quieren señores? ¿Una patita de pollo? ¿Querían más democracia? La tuvieron. ¿Querían un debate abierto? Lo tuvieron. Pero no hay nada que les venga bien. A pesar de todo lo antedicho, están llamando a desconocer la ley que emane del congreso. ¿Democráticos? Están desnudos, muestran las hilachas, se les infla la vena de bronca porque solo aceptan la democracia de la imposición, acción a la que siempre echaron mano, como lo demuestra la historia. ¿Que es el consenso entonces? ¿Que todos piensen igual?, ¿Que todos decidan lo mismo?, ¿Que todos acepten lo mismo?.
No señores, ciudadanos. Aceptar la democracia es, acatar las leyes y no infringirlas, desabasteciendo y especulando. Es aceptar que hay mayorías y minorías. Hoy las minorías están representadas en el Congreso y en el proyecto de ley modificado. Pero más que consenso y dialogo, lógico es hablar de “negociación”. En toda democracia representativa se negocia, y no se impone. Y sin querer negociar, la oposición y las entidades agrarias, apelando a la abstracción remanida del díalogo y el consenso, aún teniendo mayoría en el congreso, el oficialismo, incorporó 17 modificaciones que pedían aquellos y otros sectores agrarios que no son representados por la mesa de enlace, como el Frente Nacional Campesino.
Pero no es suficiente, no les alcanza. Entonces, a las rutas, al desabastecimiento, a escuchar ladridos apocalípticos de Carrió, la soberbia aristocrática de Patricia Bullrich y las frases camperas de De Angeli. ¡Basta!. Hay límites. Y el límite es la misma democracia constitucional, el límite es el congreso nacional. ¿Hasta dónde quieren tensar la cuerda? ¿Hasta la destitución?, Bueno, entonces que lo digan abiertamente, y sabremos todos que hacer y como interpretar lo que se viene.

