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Opinión

Trabajo de parto en la política nacional

Días de furia y aciagos para el peronismo nacional y provincial. Las contradicciones ideológico-políticas al interior del partido y el movimiento, salen a palestra, flotan en el mar político de la Argentina por estos meses de carne cruda. Es como una herida que no para su sangrado pese al azúcar que intenta frenar el derrame

Los corrimientos políticos de Kirchner desde hace unos meses produjeron cambios importantes, toda vez que el mismo se hiciera del timón del PJ. Es que ya la concertación política transversal que planteara en campaña con su esposa Cristina, al aliarse con el radicalismo de Cobos y otras fuerzas menores, no le alcanzan para lograr los apoyos territoriales de la provincia de Buenos Aires y de algunos gobernadores. Además, el influjo Cegetista que toma fuerza política propia en el escenario, le reclamó más peronismo puro frente a las muestras de amplitud que supo construir durante su primera presidencia. Moyano, con la Central Confederal en vías de consenso para una reelección, auguran un poder obrero fuerte que pondrá condiciones a la política.

¿Nace el Cobismo nacional?

Así las cosas, hoy el peronismo vuelve a sus horas más difíciles. No hay atajo a corto plazo que vislumbre una salida consensuada. Nadie podrá lograr reunir en un mismo proyecto tanta división al interior. Mientras, el radicalismo K, ahora más que nunca “el cobismo”, busca su propia identidad, no al interior del acuerdo con Kirchner, sino por fuera del oficialismo.
¿Triple comando? Ahora, con Julio Cobos a la cabeza del primer resquebrajamiento oficial de la concertación, quien, a su estilo, más parecido al del Pilo Bordón, busca apropiarse de las palabras “consenso”, “diálogo” “acuerdo”, los radicales K reman para un armado que bien podría contener a Binner, y a referentes de la Federación Agraria. Esa veta es la que encontró Cobos para aparecer desde el anonimato en la escena nacional que mira con buenos ojos el protagonismo del mendocino vice presidente. El viento a favor en los medios que acicatean contra los Kirchner, le arrima agua para su molino. Entonces, hoy Cobos aparece como una vedette aparentemente virgen, todavía no prostituida, que se torna en deseo de muchos. Para aclarar un poco. El armado del cobismo saca su partida de nacimiento nacional en esta coyuntura y alienta a muchos ex simpatizantes del kirchnerismo desperonizado hace unos años, a arrimarse a un nuevo rompecabezas político que, si bien no termina de sacar los pies del plato, tiene preparada las pantuflas y la toalla para hacerlo.

¿Nace una izquierda peronista?

El desgaste del oficialismo es un dato objetivo, más allá de encuestas tendenciosas sobre la imagen de la presidenta. El dato social clave es que hoy el kirchnerismo está enfrentado con la clase media argentina, urbana y rural, y eso es, en este país, una partida de defunción. Pero también es cierto que el peronismo de centro izquierda se fortalece junto a la izquierda pro-peronista, quienes se reúnen en torno a una salida más socialista de la crisis (retenciones, estatizaciones, mayor injerencia estatal en la economía, ingreso universal a desempleados, derechos humanos, etc.). Sectores como La Cámpora, el MUP, la jotapé, Compromiso K, forman parte de este movimiento de izquierda peronista. Los alineamientos se expresan hoy más que nunca por la presión social que ha generado la crisis política a partir del lockout agropecuario. Los movimiento sociales que apoyan al kirchnerismo (FTV, movimiento evita, Frente Transversal, Libres del Sur, entre otros) no caen bien a los estómagos peronistas puros. Son los que consideran que hay que defender al gobierno en las calles, en las carpas y en los barrios. Es el sector más ideologizado del kirchnerismo.

¿Nace una derecha peronista?

La aparición de Duhalde no debe causar sospechas, sino confirmaciones. Emerge con él una derecha peronista populista que intentará armar el arco opositor al interior del PJ con apoyos como Reuteman, Schiaretti, Busti, Rodríguez Saa, y algunos otros. No se sabe en este marco, hasta cuándo Scioli seguirá amarrado del Kirchnerismo. Puede que no pase mucho tiempo para que el gobernador bonaerense empiece a mandar señales de independencia, como Felipe Solá, quien abiertamente manifiesta su encono con el oficialismo de Kirchner. La coyuntura muestra una tendencia: la formación de dos grandes bloques al interior del PJ, por izquierda y por derecha. Esta división, propia de un partido con historia de movimiento, confirma que cuando se intenta ir un poco más allá de lo políticamente correcto, salen a la superficie los verdaderos planteos, internacionales y nacionales.