Opinión
Reflexiones desde el asqueo
El “desarreglo” (enganche) con los jueces de la provincia, el decretazo de Jaque adjudicando 11 áreas petroleras, y la indiferencia de muchos políticos con los problemas profundos de la provincia, constituyen, entre otros, actos de violencia del establisment local hacia el pueblo mendocino. Negocios millonarios con los juegos de azar y los recursos naturales, y suculentas sumas retroactivas para la casta judicial, han delineado, tal vez, ese mapa que Jaque había anunciado en campaña. Los mendocinos, impávidos, como contracara, sufren las penurias cotidianas de bajos salarios, el costo de inflación, el aumento de los productos, las dificultades del transporte y la inseguridad diaria.
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Las tierras ricas, cada vez más extranjerizadas, la ausencia de retenciones al sector vitivinícola trasnacional que fuga capital y las prebendas a los que se están quedando con la torta provincial, nos muestra a las claras que, el rumbo de la provincia va camino a un túnel que no vislumbra al final ni la tímida luz de una vela.
La Mendoza de los ciudadanos comunes no tiene voceros legítimos. A aquellos se los ningunea y se los ignora. A lo sumo se les da turno de espera para el porvenir, que es demasiado largo. Mientras, más pobres, mas delitos, más asqueo social. A pesar de ello, nadie se ha levantado en masa, solo reclamos sectoriales que son arreglados, cual parches de coyuntura, para seguir tirando.
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Cientos de barrios sin agua potable ni red de gas natural, calles de tierra, descampados y basurales, perros abandonados y envenenados, niños nevados en la pobreza de su presente, pero prolijamente ocultados para la vista del turista. Un gobierno que hace de la improvisación su “modus operando” en medio de guerras silenciosas entre intendentes afines y no tanto, al poder ejecutivo.
Al que se queja, le dan un ministerio, y al que no se lo dieron, organiza emboscadas permanentes para socavar el poder de turno. Un gobernador y un vicepresidente de la nación, mendocinos ambos, que apoyan el mismo proyecto por arriba y se hacen zancadillas por abajo. Miserias de la política modelo 2008.
Van por el botín, y por él, dejan la vida. Cargos y caja, nada de proyecto, sometidos por un contratito, nada de crítica. El disidente es expulsado, marginado e inscripto en la lista negra del poder. El país a punto de explotar y ningún gesto de grandeza y unidad. Solo negocios, acuerdos para más negocios. Empresas fantasmas al interior del propio gobierno que le hacen la misma publicidad al propio gobierno.
Caja, de campaña, para la devolución de favores. Tierras del desierto abanicadas por el viento helado del invierno cruel. Si ha vuelto la política, la misma reaparece en el poder con el pero rostro: el saqueo. El último que “pague” la luz, porque nadie puede escapar de nada.
Mensajes en la botella: “Por derecha siempre serás pobre”. “Haciendo lobby podes ascender socialmente”. “Buscándole la vuelta a las licitaciones, tal vez, coima mediante, te dejan una tajadita para que te calles y sigas participando”.
El botín, el saqueo, la indiferencia: a los bifes. En nombre de dios y la revolución, de la redistribución de la riqueza y de la democracia, la bolsa no se devuelve, se invierte y se reproduce.

