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Opinión

La incipiente industria del disco en Mendoza

La tal vez la expresión “industria del disco en Mendoza” suene un poco ambiciosa. Pero no deja de ser atractiva la idea de proyección al menos. Lo cierto es que, tal denominación, abarca una serie de procesos creativos, económicos y técnicos, estéticos y mediáticos, que no se cumplen en su totalidad en nuestra incipiente industria local del disco. Una economía diversificada debiera contemplarlo.
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Producción

La historia de un disco comienza con la producción musical de los artistas, luego, las horas de grabación en un estudio fonográfico, y sus correspondientes pasos secuenciados que, por lo general, discurren en las tomas de grabación de cada uno de los instrumentos, registrados, en diferentes pistas. La edición del crudo le corresponde al ingeniero de sonido para su posterior masterización. El master original del disco, se imprime en plantas de copiado junto al arte de tapa que realiza un  diseñador. El estampado gráfico que se adhiere al CD termina de definir al mismo. Hemos asistido entonces a la parición de un disco.

Distribución

Ahora bien, el proceso no muere allí, sino que continúa en otra fase: la registración oficial en Sadaic y Aadicapif, sociedades que inscriben los derechos de los autores de la música y letra. Son ellas quienes finalmente autorizan que un disco salga al mercado para su circulación. Entonces, de allí en más, el disco es sometido al proceso de distribución, sea este independiente o patrocinado por alguna distribuidora chica o grande, la cual se encargará de colocar en góndola al mismo.

Difusión

Pero esto no termina allí, porque luego viene la fase de difusión del producto, su comunicación, que variará de acuerdo al nivel de inversión que está dispuesta una compañía de distribución a realizar por el disco. Ello determinará en qué tipo de medios radiales, televisivos o gráficos, pautarán dicha difusión. Esto incluirá afiches de presentación para cada disquería o comercio y en el mejor de los casos, vía pública y estáticas. Se completa el círculo con la distribución gratuita en los medios especializados para su crítica, revistas de rock, folklore o tango, suplementos culturales de los medios gráficos y digitales, y en los programas dedicados a la música en las radios, especialmente las FM. Un par de temas al aire, en la radio, es el changui que se le da a los músicos, entrevista mediante, de carácter gratuito. De ahí en más, se escucharán los cortes de difusión de los temas musicales si hay pautado, sino, quedará en la cdteca de la radio, acumulando polvo, a no ser que se produzca un fenómeno tal, que se le escape al mercado y al negocio, donde un grupo musical genere una adhesión inusitada que amerite convocarlo a una nueva entrevista.

Gastos de inversión

Si tuviéramos que calcular el costo total que implica pasar por este proceso básico y profesional del mercado discográfico, estamos hablando, aproximadamente, de un mínimo de $20.000 pesos de inversión. Es decir, un disco, no es solo la cajita con el CD adentro, está claro, incluye un proceso productivo técnico complejo, que a modo de síntesis hemos detallado anteriormente. La variabilidad del gasto depende de muchos otros factores. Si la edición y masterización se hace fuera de la provincia o del país, si el pautado en los medios es mayor o menor, si la cantidad de copias excede las 1000 unidades, entre otros factores. Ese monto le costaría a un grupo musical mendocino para hacer un disco, cumpliendo los requisitos del circuito profesional del producto para que este sea competitivo, por lo menos en Argentina.

¿Por qué no somos industria?

1-En Mendoza existen más de 200 grupos musicales de rock, tango o folclore de muy buen nivel compositivo que trabajan de manera independiente, casi, sin apoyos oficiales.
2-Tres son los estudios profesionales de grabación locales (Fader Record´s, Zanessi y Soler) que nada tienen que envidiarle a un estudio en Santiago de Chile, ni a muchos de Buenos Aires. Aunque con el desarrollo y acceso tecnológico, hay una importante cantidad de estudios de grabación, denominados “caseros”, que también producen discos en la provincia, con mucho menos costos que los profesionales, debido a la menor infraestructura tecnológica que poseen.
3-Existe un solo emprendimiento de distribución (La Cofra Record´s) de discos a nivel local y nacional.
4-Es inexistente la publicidad y la difusión de los discos que se editan mes a mes en la provincia. Nadie puede asumir esos costos debido al estrecho mercado local. Y no alcanza con el rol de los medios, quienes contribuyen, a través de la crítica, a su difusión.
5-Otro de los grandes problemas es la inexistencia de lugares para tocar en vivo que posean una infraestructura adecuada (sonido, luces y espacio) donde los músicos puedan profesionalmente presentar su material.
6-Tampoco existe una legislación local que regula la actividad, lo cual podría profesionalizar el sector y potenciarlo, y el Estado asumir un rol dinamizador de la industria discográfica local.
7-Solo un intento interesante se registra entre 1996-1999, bajo la gestión del ex Instituto Provincial de la Cultura del gobierno provincial. Desde allí se intentó crear un sello discográfico estatal que cayó en el olvido en las gestiones de cultura que le sucedieron. El programa “Mendoza Suena”, editó 22 discos de artistas locales, financiando el 80% de las producciones. No obstante, el mismo quedó trunco al no desarrollarse en sus aspectos distributivos y comerciales, y no tener amparo de una ley que prescribiera su funcionamiento.
8- Ningún emprendimiento privado apuesta a desarrollar un plan de inversión para este sector.