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Opinión

"Un amor de verano que pinta pa’ casorio"

El gobernador ha reforzado su posición. El peronismo en el Ejecutivo intentará paliar lo social y el Partido Demócrata intentará bajar el delito. Esa alquimia política se tensa en las filas de la militancia por abajo y es aplaudida por arriba, desde el establishment local. Un noviazgo camino al matrimonio que el 24 de marzo tendrá su prueba de fuego.
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El gobernador de Mendoza ha sentado una posición más que firme respecto de su política de seguridad. En medio de una vendimia cargada con munición gruesa, Jaque levantó su escudo y su lanza. De sus declaraciones el pasado fin de semana, se infiere, que poco le afecta lo que piensen los organismos de derechos humanos, el gobierno nacional que financió su campaña y la militancia peronista disidente. Los muchachos de las bases, no conciben que un referente del partido, que avaló de hecho la muerte y desaparición de miles de peronistas bajo la dictadura, siga a cargo del Ministerio de Seguridad.El modelo de seguridad de Jaque resultó ser el de Aguinaga, para quien Rico es el experto.

Derechos y Humanos. Próximo el 24 de marzo, la provincia asiste al momento de máxima inquietud política. Sin ambages, el gobernador parece tensar más la cuerda y, paranoico, lee en el reclamo de quienes no piensan como él, operaciones para debilitarlo. Celso Jaque hace de la necesidad una virtud, es decir, de la debilidad manifiesta al buscar a un intelectual orgánico del PD para que le bajara el delito un 30%, se fortalece con reafirmaciones contundentes. Un giro ideológico hacia la derecha del gobierno provincial atiza las brasas de un verano caliente en la provincia que ni las lluvias atemperan. La alianza con el PD ha profanado la historia del peronismo. “¿Justo con los gansos?” se pregunta con bronca la “plebe” peronista.

El gobierno ha decidido encolumnarse tras la correctísima figura legal de la “presunción de inocencia” de un “docente de la tortura”, desechando el planteo político de fondo en todo gobierno que se precie de legítimo: “funcionario sospechado, funcionario desplazado”.  Jaque sabe que sufre el desgaste de su gobierno ante unos, y se fortalece ante otros. El día 10 de junio es el límite autoimpuesto que le devuelve el espejo. Sueña despertar esa mañana, dirigirse a la casa de gobierno, y comunicarle a todos los mendocinos que efectivamente cumplió su promesa.

La política de seguridad exhibida en los hechos, hasta el momento, se basó en allanamientos, despliegue masivo de móviles y cientos de policías con el helicóptero dando vueltas por los barrios más humildes. Espectacularidad y acción, típicas escenas de la cinematografía hollywoodense, devaluadas por la geografía plena de casitas despintadas, que muestra la tecnología del poder represivo, para la televisión. Mete presos a unos cuantos por portación de rostro y domicilio, y vamos andando. Como en el allanamiento a todas luces en el Barrio la Gloria, donde niños de 12 años fueron golpeados a mansalva por ser pobres. Un racismo de clase autoritario que llevó a que desde el mismo barrio se le respondiera con un Megaoperativo Cultural, organizado por jóvenes de la zona, para sentirse más unidos ante tal atropello. Ante más de 500 personas, ahí también cerraron el show los Karamelo Santo, las Hormigas Negras y otros tantos artistas solidarios.

¿No se le ocurrió a Jaque, entre el glamour de los eventos sociales con el poder económico el pasado fin de semana vendimial, exigirle a los deudores presentes, que se avengan a tributar esos 600 millones que le deben al fisco provincial, con el fin de volcarlos a la sociedad más desvalida, y hacer más digna la vida de quienes hoy son doblemente castigados?. Al contrario, mientras él ratificaba su política de seguridad, los empresarios aplaudían no sin antes exigirle que no intervenga en el mercado con su política de compra de mosto.

Cada vez más lejos del Kirchnerismo que lo vio nacer y de la militancia peronista de base que le militó la campaña, el gobernador, ha decidido enfrentar la política de derechos humanos de la Nación. Más cerca de los planteos antiabortistas –“el primer derecho humano es el derecho a la vida”- Jaque va definiendo un estilo pragmático para gobernar. Un estilo que deposita demasiada fe en sus propias convicciones.