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Opinión

Los divorciados

Me ha tocado ir a algunos casorios donde tiran la casa por la ventana, y al año me entero que los platos vuelan por las ventanas. Tipos que creyeron cambiar de vida y no pudieron dejar la parranda con los amigos. Mujeres que ya no se bancan que el tipo esté de bajón tras bajón porque no pega un buen laburo, y de golpe, patada en el orto y vamo` de juerga con la amigas que te aguantan la caravana.

No paran las noticias de amigos y conocidos que han roto con sus parejas, esposos y concubinos. De un tiempo a esta parte –digamos en los últimos 5 años- más de la mitad de mis relaciones cercanas se han separado de su media naranja.

Un fenómeno que se articula, como evolución, con familias ensambladas la cuales ganan terreno en el mosaico social. Además, no son pocos quienes, tras la ruptura, han decidido vivir solos, directamente.

Es muy difícil la convivencia señoras y señores. Hay menos tolerancia, la vida aprieta, el estrés te come el mate y las explosiones familiares se tornan cotidianas. No está bien ni mal. Está. Es la pura realidad.

Me ha tocado ir a algunos casorios donde tiran la casa por la ventana, y al año, me entero que los platos vuelan por las ventanas. Tipos que se creyeron que cambiaban de vida y no pudieron dejar la parranda con los amigos. Mujeres que ya no se bancan que el tipo esté de bajón tras bajón porque no pega un buen laburo y, de golpe, patada en el orto y vamo` de juerga con la amigas que te aguantan la caravana.

A algunos pobres hombres, no les dejan ver a sus hijos porque no ponen la moneda correspondiente, y a término, en la cuenta del banco. También, casos contrarios: la jermu que se pira con un chabón y les deja los pendejos a la madre para que los críe, literalmente.

Vamos a decir una gran verdad, con disculpas de las lectoras: en las separaciones, el tipo, pierde más. Si no es un potentado quedará en Pampa y la vía, con su auto o bicicleta nomás, y sin su casa o sin parte de su casa. Y está, no sé si bien o mal, pero está.

Cada vez somos más latinoamericanos

La vida sigue siendo un carnaval y cada vez somos más latinoamericanos en ese sentido. En Colombia, Cuba, Venezuela, por nombrar algunos países, los divorcios/separaciones de hecho, superan los matrimonios. Y meta vivir nomás.

Por caso, en Venezuela, el 62% de las familias está en manos de mujeres solas, según relata la abogada Elida Aponte Sánchez, especialista en derechos de la mujer en una entrevista on line (www.versionfinal.com.ve) del 20 de junio de 2008. En Brasil por cada 4 casorios se registra una disolución. En tanto, el porcentaje de divorcios en Cuba es del 64 por ciento.

Las estadísticas del Poder judicial en Mendoza hablan de un 21,74 % de divorcios sobre 7.393 casamientos concretados anualmente. 8 demandas de divorcio por día se producen en nuestra provincia.

Muy linda la licuadora

Que se le va a hacer muchachos y muchachas de Pompeya. Muy linda la licuadora y el juego de cubiertos, los platos y las copas de champagne, el juego de sábanas y la tabla de planchar. Pero eso ya no cuenta a la hora de la “guerra de los roses”.

En las peleas de pareja -y nadie lo dice- se produce un verdadero maltrato a los electrodomésticos y a la vajilla. Nadie repara en el juego de platos que te regalaron María de los Ángeles y Santiago. ¿A quién le importa la multiprocesadora de la tía Modesta?. Planchas que vuelan y planean por el firmamento matrimonial.

-¡Mirá lo que hago con los platitos de postre que nos regaló tu hermana hijodeputa!.

-¡Tomá!, metéte el batidor en el culo y andá hacétela plantar por un burro.

-Y vos andá que te la pongan tu amigos solteros, que bien putos son.

¡Así no muchachos!, un poco de civilidad inglesa.

-Has cometido un agravio Estela, ¡con mi amigo no!

-Está bien, fue una noche de alcohol.

-Ok, llamemos al abogado.

-Dale Francisco, me parece perfecto.

¡Así se hace muchachos!. Tranquilos, clonazepaneados, reflexivos.

-¿Ya te uniste de hecho Graciela?

- Sí Roberto, encontré a la persona de mi vida.

- Me alegro Graciela.

-¿Y vos?

-Yo no. Estoy introspectivo ¿sabes?, leo mucho a Chopra.

-Qué bueno Roberto. ¿Querés que nos juntemos a cenar los tres?

-¡Dale!, me encantaría.

-¿Qué comemos?

- Y… ¡estaría un buen chivito a las brasas!

- ¿Lo decís por los cuernos?

- Nooo corazón, no seas paranoico.

-Ok, chivito a las brasas.

- ¿Te siguen doliendo los cachitos Roberto?

-Y… un poco, pero el médico me dijo que se cura.

-¿Con qué?

-Poniéndome un buen gorro.

- Qué bueno Roberto.

- Dale Gra, te llamo la semana que viene y combinamos.

- ¡Ay!,  justo la semana que viene no podemos, nos juntamos con un matrimonio amigo, tendrá que ser la otra, igual te llamo y vemos, ¿dale?

- Ok. Chau Graciela, ¡suerte!

-Chau, chau…