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Opinión

Chicanas en el caso Grassi

El autor de la opinión, Christian Sanz, director del periódico Tribuna de Periodistas, deja en claro los vericuetos de la causa por abuso sexual que se le sigue al sacerdote Julio Grassi.

"Gabriel", uno de los denunciantes del cura Julio Grassi, deberá concurrir el martes próximo a la Justicia para reconocer una serie de documentos que fueron incorporados a la causa, con el fin de determinar si era suya una carta presentada por la defensa.

Según cuenta agencia DyN, el Tribunal Oral Criminal 1 de Morón espera que la pericia establezca "la participación o no de 'Gabriel' en la confección de una nota manuscrita que la defensa le atribuye". 

En esa nota, fechada en 1996, la defensa apunta a demostrar que "Gabriel" se fue de la Fundación Felices los Niños porque se había peleado con los chicos de allí y no porque habría sido sometido a un abuso por parte del sacerdote.

Si bien "Gabriel" ya se había prestado a participar de una pericia caligráfica, tanto la defensa de Grassi como la perito oficial coincidieron en reclamar que se ampliara el material a analizar.

El dato sobre la necesidad de que el denunciante se presente nuevamente en los tribunales de Morón para este trámite hubiera sido intrascendente si es que no hubiera desatado una polémica entre las partes, que llevó a los jueces del caso a emitir un comunicado de prensa en el que ventilaron toda la discusión.

En ese informe, el tribunal comunicó que había rechazado un planteo de la querella en torno a los documentos que pedían mostrársele a "Gabriel" en la pericia.

Los jueces Luis María Andueza, Mario Daniel Gómez y Jorge Carrera también respaldaron la labor de la perito oficial que había sido acusada por presunta "negligencia y mal desempeño" por parte del abogado de la querella, Juan Pablo Gallego.

Incluso, a pedido de la defensa, los jueces advirtieron a Gallego que se "abstenga de ofender en el ardor de su discurso sus contrincantes procesales" y le aconsejaron que si tiene críticas para el sistema de grabación implementado en el juicio oral puede utilizar su propio grabador.

Mientras tanto, hoy, todos los testigos al juicio faltaron a la cita, salvo Flavio Amarilla, uno de los integrantes de la Fundación Felices Los Niños que, no obstante, no llegó a declarar porque uno de los abogados de la defensa, Daniel Cavo, debía ir al médico.

En otro orden, el abogado Gallego denunció formalmente hoy a Flavio Móndolo, un ex alumno de la Fundación Felices Los Niños que admitió que dormía en la antesala de la habitación del sacerdote pero negó supuestos abusos de parte del religioso.

Ahora, la Fiscalía Criminal 4 de Morón deberá investigar si, como denunció Gallego, "Móndolo habría incurrido en diversas falsedades" en su testimonio que lo harían pasible de una causa por "falso testimonio y encubrimiento".

Desde mediados de agosto último Grassi está acusado de "abuso deshonesto agravado y reiterado en concurso ideal con corrupción de menores agravada sobre tres menores", lo que podría derivar en una condena a 25 años de prisión. La Fiscalía espera demostrar que Grassi habría abusado de "Gabriel", Ezequiel" y "Luis", tres adolescentes que iban a la Fundación Felices Los Niños, pero la defensa del cura quiere demostrar que la causa en su contra habría sido "armada" y que las imputaciones serían falaces.

Grupo de tareas

Aquellos que han —hemos— indagado en el tema Grassi, aún mucho tiempo antes de que fuera expuesto a la luz pública a través del programa Telenoche Investiga, saben que las denuncias contra Julio Grassi son elocuentemente reales. 

Por tal motivo, muchos se preguntan por qué nunca se ha profundizado sobre el tema desde el periodismo. La respuesta es bien sencilla: las personas que realmente conocen el tema viven aterradas por su seguridad personal. Parece exagerado, pero para quienes manejan esta causa en profundidad, no es nada descabellado. Según pudo consignar este periódico oportunamente (ver artículos ad hoc), en la periferia del cura Grassi se mueve una especie de "Grupo de Tareas" predispuesto a acallar las voluntades más incorrompibles.

Por si esto no fuera suficiente, Grassi ha llegado a contar con el asesoramiento de once abogados que no han dudado en avanzar judicialmente contra aquellas personas que denunciaron al sacerdote. "Ni siquiera Carlos Menem, ex presidente de la Nación, tuvo tantos abogados, creo que más de tres no tenía", dijo a este periodista el abogado Juan Pablo Gallego en su momento.

Pocas horas antes de que estas líneas fueran escritas, una persona muy allegada al cura Grassi amenazó a este periodista con iniciar acciones legales en caso de que se volviera a escribir sobre su persona. Poco antes, otra fuente advirtió sobre una movida similar: "te puedo decir que un tal Dr. Muro (perteneciente a los abogados del sacerdote) quiere tomar medidas respecto de la nota que sacaste, lo cierto es que no se de dónde se van a agarrar porque la información que publicaste es totalmente cierta y, sobre todo, chequeable. Personalmente me preocupa cómo el poder del sacerdote le permite incluso y, bajo sus actuales circunstancias, seguir dirigiendo, y tomando decisiones respecto del destino de esa cantidad de chicos".

El informante agregó que no sólo hay gente disconforme entre los que actualmente trabajan allí, sino que "hay muchísima gente que antes defendía y apoyaba al sacerdote y que, viendo muchas cosas extrañas, le gustaría sacar a la luz muchísimas injusticias y mentiras cometidas, pero las presiones son muchas y fuertes".

Una de las personas referidas por el interlocutor —una conocida psicóloga que habría preparado a Grassi respecto a la forma de abordar su posible exámen psiquiátrico en el marco de la causa judicial en su contra— fue tratada de contactar por este periodista pero jamás quiso hablar. Se trata de una profesional perteneciente al staff del Felices los niños que no soportó seguir allí y abandonó su cargo.

El dinero sí hace la felicidad

Uno de los costados menos explorados en torno a Grassi es el que está relacionado con sus manejos financieros dentro de la fundación Felices los niños. Existen enormes sospechas de posible lavado de dinero y desvío de fondos de sumas realmente importantes. En uno de los artículos publicados por este periódico se hacía referencia a cómo, en privado, importantes obispos del conurbano acusaban irregulares manejos económicos de Grassi, pero no se atrevían a afirmarlo en público. "Pregunten averigüen, a ver si lo que se declaraba como donado era el monto que efectivamente aportaban algunos empresarios y políticos", recomiendan, sugiriendo maniobras de evasión tributaria y blanqueo de plata non sancta. 

Wenceslao Bunge, ex vocero del desaparecido narcolavador Alfredo Yabrán, admitió que el empresario postal “realizó aportes en efectivo (a Grassi) y, si no me equivoco, donó algún vehículo y materiales para edificación”. 

En el mismo sentido opinó una de las fuentes consultadas por quien escribe estas líneas, vinculada a la contaduría de Felices los niños: "Desde que el sacerdote se vio envuelto en este escándalo, uno de los benefactores máximos, proveniente de Canadá, retiró sus aportes y con esto cayeron la totalidad de las posibilidades de cubrir los sueldos, lo cual llevó a tener muchas dificultades sindicales y de protesta de la gente que allí trabaja".

El informante confirmó a este periodista lo publicado en un artículo anterior por Periódico Tribuna: el contacto permanente de Grassi con un directivo de Telemundo de EEUU llamado Marcelo Marini. "Pudieron contactarse con unos empresarios italianos para poder cubrir parte de los gastos que ahora la fundación por sí sola no podía cubrir. Por eso es que, de forma desprolija y con la ayuda de Marcelo Marini, esta gente empezó aportar alrededor de 60.000 dólares mensuales, lo cual parecía no alcanzar.

El dinero nunca llegó a poder cubrir los gastos porque caían en un bolso sin fondo, y esto se nota por la falta de alimentos de los niños, medicamentos, sueldos y demás. Nunca existieron controles ni justificaciones concretas de adónde iba a parar este dinero, lo cierto es que esta situación se daba en total complicidad con el contador Hector Fabri (ex directivo del correo privado de Alfredo Yabrán) puesto allí por decisión del grupo (Yabran era amigo del sacerdote) y por qué digo con su complicidad, porque fue este señor, debido al conflicto con los sueldos de la gente allí. Con el rumor de que llegaba este dinero, sumado a la situación del embargo de las cuentas de la fundación (debido a los juicios ) fue el contador Fabri quien se las ingenió para derivar esa plata de Italia por otra cuenta personal y así el dinero que entraba de Italia no se lo 'chupaban' los embargos que recaían en la institución". 

Lo cierto es que la situación de "nulo control" del dinero terminó llegando a oídos de los "inversores" italianos y, a partir de ese momento, impusieron como condición —para poder seguir aportando— que se contratara a una consultora para verificar el destino de los envíos. Luego de una breve búsqueda, se contrató finalmente a la empresa Price Waterhouse y se empezó con el relevo de las cuentas, siempre con la supervisión de Grassi, quien controlaba todo desde la quinta La Blanquita, ubicada frente a Felices los niños. 

"Al final, la consultora llegó a la conclusión de que el dinero literalmente caía en un 'barril son fondo'. La respuesta del sacerdote fue su ira y desprestigo de los dichos de la consultora. Finalmente el contador se fue de la institución y la gente de Italia retiró los aportes", aseguró el mismo informante, coincidiendo con las palabras de otra fuente consultada por este periodista.

Según ambos interlocutores, las gestiones habrían continuado a través de la Hermana María Elena Ferracutti, presidenta formal de Felices los niños. "El sacerdote puso en manos de la religiosa estas tratativas de restituir esta donación, aprovechando su imagen de religiosa (según palabras del sacerdote). 

La pregunta es: ¿A dónde iba este dinero? Nunca se supo", finalizó uno de los entrevistados.

Más claro, echarle agua.