ver más

Opinión

Cobos trota por senderos que se bifurcan

Julio Cobos es sin dudas el político (mediático) del año. El destino lo depositó en el cargo de menor autonomía de la historia. Sin embargo, luego de su voto “no positivo” en el Senado Nacional, hizo de aquel un espacio de construcción deliberada para hacer política, contra su propio gobierno. ¿En que dirección trota Cobos?.

Han cambiado los tiempos. Ayer el “pilo” Bordón caminó la provincia y el país, cuando aspiraba gobernar Mendoza, meta lograda, y a la Argentina -llegó segundo tras la reelección del riojano Menem- prueba no superada. Al radical Raúl Baglini le resultó difícil, tal vez por su obesidad, plantearse esos medios de campaña frente a un andariego con libro verde bajo el brazo. En Mendoza, José Octavio Bordón, podemos decirlo, ganó caminando, mientras que en la nación, perdió, porque Menem volaba.

Hoy Cobos trota, corre, sube, baja y salta. Así llegó a la gobernación, trotando y gobernó, trotando. El Cleto ha construido una legión de maratonistas que lo siguen en sus trabajos físicos y políticos. Cobos se muestra trotando y manda una señal “saludable” a posibles electores que ya no quieren escuchar grandes discursos, análisis, ni diagnósticos. La franja del electorado urbano, abiertamente antikirchnerista, quiere ver tipos trotando en parques verdes, delgados y en forma. Por eso Carrió le teme a Cobos. Porque Carrió no trota, sino mas bien, reza.

No importa ya que Cobos sea un ingeniero que entró por la ventana a los puestos de conducción del Estado provincial y nacional, apoyado por Iglesias del cual se despegó y de Cristina Fernández, a quien sorprendió de madrugada o madrugó. La cuestión es que nuestro Julio se subió a un pedestal como candidato a vice y ganó, de la mano de los Kirchner, y no por su propio arrastre. No olvidemos que Cobos, en octubre del año pasado era un perfecto desconocido.

Cobos habla más bien poco y se muestra mucho “escuchando” a distintos sectores, algo que sabe hacer frente a su notable carencia de estadista. Pero también se muestra trotando y hasta ahora, en esas demostraciones, no le ha ido para nada mal, especialmente en los medios, que lo ponderan y en los sectores medios y altos, que lo veneran, por ahora.

Julio Cobos no fuma, no bebe, no habla demasiado, “no positivo” para unos, “positivo” para otros. El problema es que por ahora, quienes acompañan trotando a Cobos, no saben bien a donde se dirige el líder del pelotón de maratonistas, sin embargo lo siguen porque, si Cleto trota, es por algo.

Sin embargo, en política, históricamente, más bien se camina, se fuma, se trasnocha, se lee, se discute estrategias, o simplemente se hace política. Pero que yo sepa no se trota. Bueno, Cobos trota y transpira. Desde su voto no positivo corrió 3 maratones en un mes y medio, a la par que conspira junto a otros sectores oportunistas que alaban dictaduras y hacen actos con vírgenes de yeso en el escenario. Toda una señal ideológica y política.

Es vicepresidente de un gobierno que no apoya, no obstante utiliza su investidura para armar un espacio electoral que enfrentará al propio gobierno que lo parió en el 2009 y probablemente en el 2011. Es raro este Cobos. Cualquiera diría que escupe hacia arriba, pero no es a él a quien le cae el escupitajo, sino al que viene atrás o más atrás aún. Comparándolo con líderes musicales, Cobos no es Mick Jagger ni Keith Richards. Está más cerca de Paul McCartney. A Jagger y a Richards no los querían de yernos las madres inglesas, pero a McCartney y a Cobos sí. Por eso las señoras se deslumbran por ese hombre que trota y no habla, profundiza su máscara de humildad, besa y firma autógrafos. Ustedes se han preguntado ¿Qué ha dicho Cobos hasta ahora, desde una visión de estadista, en temas económicos, culturales y sociales?. Que yo recuerde, nada relevante. Solo sabemos que trota. En Mendoza y Buenos Aires.

Debe ser peligroso trotar delante de Cobos, sentir su aliento en la nuca. ¿Será por eso que todos trotan detrás de Cobos, por las dudas? No vaya a ser que se tiente y te diga al oído “tu trote no es positivo”.

Así las cosas, la encuestas dicen que el trotador tiene una alta imagen en la población, sin embargo, carece de estructura y partido. Se ha transformado en un peligro, no solo para el gobierno sino además para el establishment político opositor. No lo quieren en la Concertación ni en la UCR, ni en la Coalición Cívica. Nadie quiere a Cobos y todos desconfían de él. Pero a la gente le cae bien un antipolítico, sin códigos en la política. Bueno, decir “la gente” no implica “a toda la gente”. Básicamente a las clases medias que hoy no tienen una representación política definida sino más bien dispersa y pendular. En Cobos se refleja el antiintelectualismo, el pragmatismo y la antioralidad de la política. Valores de los sectores medios que rápidamente se desesperan y entran en pánico cuando las papas queman. Y no tengan dudas que los mismos puedan dirigirse hacia Cobos o Macri. No se olviden que Mauricio saltaba charcos en campaña y que Cynthia Hotton, diputada del PRO, es compañera de maratón del vicepresidente.