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Una cata con proyecciones felices para todos

Familia Zuccardi presentó una vertical de 10 años de Zuccardi Zeta. Diagnóstico: “A partir de 2008 los vinos argentinos van a tener un potencial de guarda que nunca nos imaginamos”.
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El encuentro se llamó “Diez añadas de Zuccardi Zeta” y fue una gran excusa para probar la evolución de los vinos y, de paso, pasarla muy bien. Fue en Familia Zuccardi, en Fray Luis Beltrán, con un grupo de degustadores y periodistas. Lo bueno es que en Argentina ya empezamos a tener una trayectoria como para hacer verticales de 10 años (y a veces hasta de 20, como las que organiza Mariano Di Paola con sus Merlot en Rutini).

Con toda la familia Zuccardi como anfitriona, se cataron desde la cosecha 2002 hasta la 2011, la última que está en el mercado. Lo notable es que los vinos son todos distintos, por muchas razones, pero al mismo tiempo similares: es lo que se llama un “estilo”, que es parte de lo que buscan todas las marcas que quieren permanecer en el tiempo.

La planilla con información sobre las cosechas muestra, con un solo golpe de vista, cómo “un mismo vino” puede ser a la vez diferente: el 2002 tenía 54% de Malbec y 46% de Tempranillo; hasta 2006 inclusive, fueron todas variaciones de esos dos varietales; en 2007 ingresa un nuevo actor: el Cabernet Sauvignon (18%), que se suma al Malbec y al Tempranillo; en 2008 hay un vuelco notable: el Tempranillo desaparece (el corte es 73% Malbec y 27% Cabernet Sauvignon); en 2009 el Tempranillo pega un codazo e ingresa de nuevo al corte (14%); pero a partir de ahí, en 2010 y 2011, ya no vuelve.

En esa evolución se nota claramente cómo van cambiando las zonas, ya que hasta 2004 las uvas eran de Maipú (Malbec) y Santa Rosa (Tempranillo); en 2005 entra Malbec de La Consulta y en 2007 Cabernet Sauvignon de Gualtallary; en los últimos años, junto con la desaparición del Tempranillo en los cortes, los nuevos reyes del Zuccardi Zeta son los suelos de La Consulta y Gualtallary. El Valle de Uco pisa más fuerte.

La cata, dirigida por José Alberto y Sebastián Zuccardi, dejó frases de ambos que dan lugar al optimismo general.

Pepe: “Este es un momento muy lindo de la vitivinicultura argentina porque es un momento de cambio. Cuando se mira cómo éramos hace 20 años, la evolución es impresionante. Y hemos sido parte de ese proceso”.

Sebastián: “En esta vertical podemos ver cómo ha habido cambios permanentemente: de los lugares de donde vienen las uvas, del modo de trabajarlas y de la manera de elaborar los vinos. Gracias a eso vamos a lograr una proyección muy grande. A partir de 2008 los vinos argentinos van a tener una guarda que nunca nos imaginamos. Nos vamos a sorprender porque es mucho mayor del esperado”.

Los vinos estaban todos en gran condición (sorprendente el 2002, que a sus 14 años todavía está vibrante). Y como es inevitable que uno haga su propio ranking, con una buena comida me tomaría una botella del 2004. Ese fue mi favorito.