Nostalgia de Brascó
"Soy Brascó, Miguel Brascó", se presentaba. Y si, tristemente se nos fue de este mundo, y dejó un hueco imposible de llenar. Entrañable y querido amigo con el que tanto aprendí de vino y la comedia humana, a Venezuela lo trajimos a participar en la 6ta. edición de El Vino Toma Caracas. Veterano de larga trayectoria, Brascó estuvo involucrado en casi todos los ámbitos de la cultura de su país, Argentina.
Como diría Julián Gorodisher: "Es difícil lograr encasillar a Brascó: escritor, humorista, poeta, gourmet, artista plástico, abogado. 'La gente me dice: ¡Qué bien, una personalidad renacentista! Sin embargo, no es fácil vivir así. Imagínese, soy escritor, tengo tres novelas publicadas pero si voy a una reunión de novelistas lo primero que comentan cuando me ven llegar es: ¡Ahí viene Brascó, muy buen dibujante! Y si la convocatoria es de gourmets o sommeliers, la frase es: Te presento a Miguel Brascó, ¡extraordinario humorista!', apunta resignado".
Su prosa atrapó no sólo el sabor del vino sino entorno y contexto. Sostenía que fue por su condición de escritor originario que aquella táctica de "narrativizar la crítica" dio resultado. "El estilo me viene de la poesía -decía Brascó-, de narrar algo desde una vivencia fuerte y de huir del convencionalismo. Sólo un tipo que practica la sutileza de la poesía está acostumbrado a describir sensaciones. Los mejores escritores sobre vino vienen de la poesía".
Descubridor de Quino y por ende padrino de Mafalda, su aguda visión lo hizo uno de los personajes más importantes de la opinión argentina. Dedicado los últimos años de su vida a la gastronomía su cinismo y su lengua escéptica le hicieron muy bien a un tema que en el mundo hoy tiene un tufillo "bobeta y esnob", como él mismo decía.
Brascó fue el primer y más importante cronista y crítico de vinos de Argentina. A él, por ejemplo, no le gustó Mondovino, aquella extraña película de Nossiter. "Me dio la impresión de que está hecha con mala leche. El hecho de que hayan entrevistado a Arnaldo Etchart es de mala intención, porque está con Alzheimer y dice cualquier cosa. ¿Por qué no agarraron a Nicolás Catena, que es un príncipe?".
"Miguel Brascó: experto en vinos, profesión divertida pero que expande el diámetro de la zapán". Buen viaje, maestro, ¡y brindo por usted, con este Montchenot '99 de Bodegas López, uno de sus preferidos!
Por Vladimir Vilora - El Universal

