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Notas

Punto de Vista: LAURA CITARELLA

La directora y productora de El Pampero Cine habló con Lupa antes de la presentación de "Ostende" en el Centro Cultural Julio Le Parc.

 Laura Citarella forma parte de esa máquina de hacer películas llamada El Pampero Cine que con “Historias Extraordinarias” (2008) revolucionó al cine argentino no solamente por ser una gran reflexión sobre la ficción, sino también por su capacidad de transmitir un enorme amor por el cine y renegar de los métodos industriales o “profesionales” de producción cinematográfica con creaciones absolutamente libres... y absolutamente modernas.
En medio del rodaje de “La Flor”, la película de Mariano Llinás en la que trabajan hace cinco años, la directora habló con Lupa antes de la presentación de Ostende, su primer largometraje, en el Espacio Cultural Julio Le Parc.


Ostende es una película que tiene toques de suspenso que funcionan, creemos, gracias a dos elementos claves: el tratamiento sonoro y la actuación de Laura Paredes.¿Cómo trabajaste estos dos aspectos?
La idea inicial era esa: Un personaje construye relatos a partir del estímulo permanente. Surge – por un lado – una imagen muy contundente: un triángulo compuesto por un hombre mayor y dos chicas más jóvenes. Tenía que ser una imagen que diera lugar a la duda, a la incertidumbre y, por momentos, al extrañamiento. Por otro lado, aparece la construcción sonora del espacio.  La suma de esos dos espacios (sonoro y visual),  funciona como la columna vertebral del film. Hay otro espacio, donde conversan sutilemente dos estadíos del relato: el universo de la observación y un universo más inherente a situaciones livianas, más bien cotidianas. Casi como si se tratase de una conversación entre dos líneas diferentes, dos posibilidades, dos formas del cine.

Hay una tendencia en El Pampero -productora de la que sos socia- que tiene que ver con mostrar lugares del país no del todo explorados por el cine y también con la fascinación por la creación (y la ramificación) de relatos. En Ostende Laura crea su propia historia y la película gira en torno a eso.¿Hubo desde el guión una búsqueda de algo autorreflexivo sobre la observación y la creación de más ficción?
El Pampero es una productora independiente conformada por  Mariano Llinás, Alejo  Moguillansky,  Agustín Mendilaharzu, y yo. Es a su vez una especie de nombre fantasma que le ponemos a una sociedad basada en una fuerte amistad y una enorme capacidad para trabajar. No creo que haya un estilo ‘Pampero’. Sí creo que venimos trabajando juntos desde hace mucho tiempo y que, indefectiblemente, nos influenciamos unos a otros. Nos gustan las mismas cosas, pasamos mucho tiempo juntos, trabajamos juntos...sería imposible que eso no apareciera en las películas. Ostende está cargada de recursos y elementos que están en otras películas nuestras (incluso aquellas que estuvimos filmando en este tiempo y que todavía no salieron a la luz). Los actores que aparecen ahí también aparecieron o aparecerán en otras películas. Los recursos narrativos, la idea de tomar la narración como un empeño interminable  y la pluralidad de líneas narrativas que van apareciendo tiene mucho que ver con los guiones de Historias Extraordinarias y de Castro. Sería imposible que esto no ocurriera cuando todos somos parte de la realización de las mismas películas. Supongo que el hecho de que trabajemos juntos hace que se produzca una especie de tendencia. Somos compañeros, trabajamos juntos hace varios años y es un poco inevitable que eso suceda. Vamos conociendo lugares, personas, actores, y de a poco eso se va expandiendo y se va contagiando.

En Ostende, Mariano Llinás fue el productor y vos la directora. ¿Cómo viviste esta inversión de roles?
Los roles en El Pampero en general van rotando. Cuando Mariano dirige, en general yo soy productora. Alejo es montajista y a la vez Mariano en sus últimos films, hizo de asistente. Y así es que va sucediendo. Estamos un poco acostumbrados a esa rotación o a esa inversión de roles. Obviamente, el trabajo nunca se reduce a una sola cosa. Es decir, Mariano fue productor de Ostende pero hizo un trabajo muy cercano al mío. Básicamente, asistió a la escritura  del guión en todas sus etapas y participó mucho más de lo que se espera de cualquier productor  ‘tradicional’. Por otro lado, en rodaje hacía todo el trabajo de producción de campo. Por ende, nunca esa inversión de roles implica algo tan contundente y radical. Se establece un esquema para cada película y se ve qué roles se necesitan y quién va a hacer cada cosa. Pero nunca es algo que se sepa o se establezca de antemano. En general son cosas que se van dando orgánica y naturalmente.

La película se vio en Ostende, hizo su recorrido por festivales y se estrenó en el circuito alternativo de Capital Federal. Ahora se va a mostrar en el espacio Cultural Julio Le Parc de Mendoza, ¿tenés planeado estreno en otros puntos del país?
El período de estrenos y festivales duró casi dos años y creo que la película ya  hizo su recorrido más amplio. Ahora supongo que habrá que soltarla y dejarla que  vaya por los lugares, que se muestre (así como ahora en el Le Parc). Ya estoy filmando otra película y supongo que eso también ayudó a que la etapa de proyecciones y viajes de Ostende se cerrara. Eso no quiere decir que no quiera seguir mostrándola y haciendo que más gente la vea. Es un poco el proceso que conlleva la manera de distribuir las peliculas que nosotros tenemos. Las peliculas se ven en festivales, en circuitos alternativos, en internet y otros espacios,  necesitan – para ejercerse – de mucho más tiempo que el cine comercial. Es un trabajo de hormiga, un trabajo que a la larga quizás  llega a buen puerto. Obviamente, cuando digo a buen puerto no me refiero a una cuestion económica sino a la posibilidad de un film de expandirse.

El Pampero tiene un modo de producción más artesanal que genera que haya películas que se están filmando hace varios años (como es el caso de La Flor, de Mariano Llinás).¿Alguna vez pensaron en cambiar este modo de producción pidiendo subsidios o participando de concursos o no se intentó porque saben que a cambio hay que dejar de lado ciertas libertades? ¿Cómo es, para vos como productora, trabajar de este modo?
Yo creo que elegimos este esquema de trabajo – sobre todo a esta altura, cuando ya han pasado algunos años, cuando alguno de nosotros tiene hijos, cuando ya el cine y el entusiasmo por producir no tiene que ver sólo con un ‘impulso jovial ‘– porque realmente  nos sienta bien. Es un esquema en el que nos sentimos cómodos.  Por ende, ni siquiera sé si me hubiera dedicado al cine de no haberme encontrado con esta manera de hacerlo. El cine se trata de las películas, claro, pero también – creo - se trata de cómo hacerlas. De la relación entre las peliculas y los sistemas que las hacen posibles.

Estás co dirigiendo La mujer de los perros con Verónica Llinás  ¿Podés contar un poco de esta película? ¿Y del estado en el que se encuentran los otros proyectos de El Pampero?
La protagonista es Verónica Llinás. Las directoras somos ambas. El equipo técnico consta de no más de cinco personas: las dos directoras (una de ellas también actriz), una directora de fotografía, una directora de arte y una vestuarista. Cada tanto se suma algún sonidista o algún asistente de producción. A veces hasta algún actor secundario. Pero, en términos generales, somos cinco personas y 10 perros. En resumen, la película viene siendo filmada por nosotras cinco y un grupo -mucho más numeroso que el nuestro- de perros. La película se llama La Mujer de los Perros y todas las imágenes remiten a eso: a una mujer con perros.
Además de La Mujer De Los Perros, en este momento estamos filmando La Flor, que es una película de Llinás, que se viene rodando desde 2009. Es el proyecto más grande de El Pampero en la actualidad. Y estamos postproduciendo El escarabajo de Oro, de Alejo Moguillansky y filmando Historia de Muller, de Rodrigo Sanchez Mariño.

 

Ostende, de Laura Citarella/ Miércoles 26 de Junio / 21hs / Espacio Cultural Julio Le Parc, Mendoza.