Notas
Punto de Vista: Matías Piñeiro
En Viola hay un trabajo muy interesante con la palabra, con las repeticiones y los ensayos, pero a la vez no es de ningún modo una película teatral (hay muchos planos cerrados y rigurosamente compuestos, que por otro lado es algo que se repite en tus obras). ¿Cómo trabajaste para articular esta relación tan pura entre cine, teatro y literatura?
Desde la impureza que el cine propone. Mezclar todo aquello que parece no tener que ver con el cine y que puede tener que ver si uno lo integra y lo muestra. No ponerse esas barreras, o preconceptos. Lo importante es si a uno le genera un interés y si cree que puede hacer algo con eso. Pensar qué se puede hacer, con ese primer material, en el cine.
Con Viola me propuse tomar una escena de la obra y a partir del cine trabajarla cómo no lo puedo hacer en el teatro. Y si bien no tenemos la posibilidad de estar ahí y ver el cuerpo del actor presente frente al espectador, podemos hacer otras cosas que le devuelvan algo de esa vida al objeto que se está componiendo. Entonces pensé en acercarme mucho –y de ahí, los primeros planos- e insistir sobre ellos mientras va desarrollándose la escena. Es decir, permanecer en los rostros, darles una nueva duración que los corra de la tiranía del plano y contraplano que lo único que hace es sacarle aire a la relación entre dos actores. En un punto se trataba de lograr perder el control de cada cosa, liberar un poco y devolverle movimiento y realidad.
Sí, en Agosto filmo La princesa de Francia, basada en “Love’s Labour’s Lost” de William Shakespeare. Estoy escribiendo ahora. Me cuesta, pero de a poco va formándose. También me interesa y tengo unas ideas para trabajar sobre “Medida por Medida” en una película que se llama Isabella. Ya veremos cómo proceden las cosas.
Por ahora no está en los planes volver a dirigir teatro, sobre todo porque me encuentro viviendo fuera de Buenos Aires que es donde está la gente con la cual me gustaría hacer una obra, si la tuviera que hacer. Al mismo tiempo me doy cuenta de que vengo del cine y que ahí me gusta estar. Pero haber pasado por el teatro me iluminó algunas cuestiones a seguir pensando, así que seguro en algún momento en el futuro habrá una nueva obra en camino.
El trabajo con un grupo de actrices que se mantiene y el interés por el universo femenino es muy notorio en tus películas. Hay una sensibilidad muy tangible. ¿Preferís trabajar con mujeres como protagonistas?
Las actrices que protagonizan mis películas son particularmente amigas mías. Hay una conexión ahí que va de lo personal al cine y esa energía atraviesa los roles y se imprime en el plano. Ya vendrá la película de los muchachos. No me presiono. Al mismo tiempo, este acercamiento a Shakespeare mío tiene que ver con el haber encontrado antes a las actrices para representar estos roles que me atrajeron tanto a partir de la potencia que ellas tienen.
De Viola me ha llegado mucha buena onda y estoy muy agradecido con ellos. Siento que hago un camino de hormiga, que voy a de poco pero pisando con seguridad. Viola se estrena en México en mayo, en España en Junio, en Nueva York en Julio, y en Argentina en Agosto. Es un poco por la atención en el exterior (en el festival de Toronto y en Berlín) que la película puede hacer este recorrido.
No lo sé. Eso habría que preguntárselo a ellos. Les gustará, tendrán que llenar hojas de catálogos, les dará curiosidad ver qué cine se hace en cierta región, les tocará personalmente lo que las películas muestran más allá de las geografías, no sé. Yo espero que puedan ver el trabajo y placer puesto en ellas por parte de cada uno de los que hicieron la película y que ese esfuerzo y gusto pueda ser transmitido desde nosotros al que ve vía la pantalla.
Me gustan muchos directores y películas. Me gusta ir al cine. Viendo se aprende. Me gustan John Ford, Fritz Lang, Otto Preminger, Preston Sturges, Ernst Lubitsch, Alfred Hitchcock, Howard Hawks, Mitchell Leisen, Orson Welles, Carl Theodor Dreyer, Yasujiro Ozu, Kenji Mizoguchi, Jerry Lewis, Delmer Daves, Jules Dassin, Jean Renoir, Roberto Rossellini, Luis Buñuel, Jean-Luc Godard, Jacques Rivette, Jean Eustache, Marguerite Duras, Jean-Marie Straub, Danielle Huillet, Maurice Pialat, Rainer Werner Fassbinder, Michelangelo Antonioni, Robert Bresson, Jean Vigo, Jean Cocteau, Victor Sjöstrom.
Cerca me siento de cineastas argentinos como Alejo Moguillansky, Mariano Llinás, Laura Citarella, Santiago Palavecino, Santiago Loza, Alejo Franzetti, Mariano Blanco, Santiago Mitre, Gonzalo Castro, Iván Fund. Y que me gusten de afuera, Bruno Dumont, Claire Denis, Hong Sang-Soo, Dan Sallitt, Apichatpong Weerasethakul, Raya Martin, Albert Serra, Jonás Trueba, Philippe Garrel, Lucien Castaing-Taylor, James Benning, Whit Stillman, Terence Davies, Eduardo de Gregorio, Miguel Gomes, Gabriel Abrantes.
La lista podría seguir.
¿Pudiste ver las otras películas argentinas ganadoras del bafici?
Vi otras películas. La que más me gustó fue El loro y el cisne, de Alejo Moguillansky.
Me faltó ver la de Loza, la de Blanco, la de Masllorens y la de Perrone. Estuve muy pocos días en Buenos Aires para el festival y no pude ver todo. Por eso es necesario que haya cada vez más lugares para mostrar las películas luego del festival.
En una entrevista dijiste- con razón- que acá no se puede ver mucho cine latinoamericano, y que te gustaría hacer algo al respecto. Esto nos lleva directo al problema de la exhibición que aqueja a las películas independientes en general, y a las argentinas en particular. ¿Te imaginás en algún proyecto que tenga que ver con un circuito de exhibición paralelo?
Sí, pero no tengo vena de empresario. Me gustaría poder poner una pequeña sala en algún barrio accesible de Buenos Aires y poder mostrar las películas que tienen que ser mostradas no solo durante el BAFICI sino todo el año. Habría que encontrar el dinero, la primera inversión y también el lugar, el criterio de exhibición y demás. Es por ahora una expresión de deseo. Las películas están hechas para ver en pantalla grande. Cada vez son más las opciones de pantalla, tienden a achicar el rectángulo.Volvimos a la era de Edison: estamos viendo películas en el neo-kinetoscopio que es nuestro celular.
Viola tendrá estreno en el Espacio Cultural Julio Le Parc de Mendoza, pero realmente es difícil encontrar lugares alternativos a lo largo del país, en los que además se pueda proyectar en digital. ¿Hay estreno pautado para otras provincias?
Todavía no, pero espero que se pueda ver en varias salas del interior. De función en función, aunque sean aisladas, en el marco de una muestra itinerante, o en una clase, o en una casa de la cultura, pero que se muestre. La película está ahí para interactuar con quien guste. Una a una, no me importa, pero quisiera ir sumando espectadores como cuando uno le da la mano a otra persona.
Por lo pronto, en Agosto se estrena en Buenos Aires, junto a Rosalinda en la Sala Lugones y en el Malba. Estoy muy contento con poder mostrar las dos películas. en esos dos lugares
¿Cómo está siendo tu experiencia en Estados Unidos?
Estoy bien. Viendo muchas películas, dando clases de español, cursando un master, viviendo con mi pareja, haciendo nuevos amigos, y viendo qué es esto de vivir lejos de donde uno creció. Es algo temporario y trato de aprovechar al máximo las oportunidades de vivir acá y aprender cosas nuevas cada vez.
Viola, de Matías Piñeiro/ Jueves 20 de Junio / 22hs / Espacio Cultural Julio Le Parc, Mendoza.