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Notas

“Todo el mundo estudia, y yo pregunto ¿quién va a trabajar?”, dijo Doroschuk

Uno de los temas que generó controversia semanas atrás fue el de los chicos encontrados en los hornos de ladrillos trabajando a pesar de que la ley lo prohíbe. Muchas son las opiniones al respecto y Doroschuk nos dio la suya.

El tema del trabajo infantil y de las sanciones que recibieron empleadores que tenían niños trabajando en los hornos de ladrillo ha generado un debate en la opinión pública sanrafaelina.

Fueron justamente esas sanciones las que sacaron a la luz otra problemática enquistada en la misma situación, y es la de qué hacen y como siguen los menores objeto de la sanción con su vida laboral, habida cuenta de que los ingresos que ellos generan, por exiguos que sean, son un aporte para sus familias, y desde que sus empleadores fueron pasibles de las multas, no encuentran como generar los escasos pesos que sus familias necesitan para subsistir.

Pero volviendo a la primera parte del problema, el estrictamente laboral, en todos los ámbitos en los que este tema se toca, inevitablemente surge una controversia: ¿Deben trabajar los niños, o no?. Un niño que trabaja junto a sus padres, ¿está trabajando, o está aprendiendo?.

Por supuesto que en medio de esta situación está la explotación laboral que en algunos casos, y puntualmente en muchos de los casos que tienen que ver con los hornos de ladrillos, excede lo razonablemente aceptable y vulnera hasta la misma condición humana, generando un régimen que, aquí mismo en San Rafael y en pleno Siglo XXI, no tiene diferencias con la esclavitud.

Con la intención de tener opiniones que enriquezcan el debate y nos ayuden a todos a encontrar una solución edificante para esta situación, consultamos al Revdo. Víctor Doroschuk, Pastor líder del Tabernáculo Vida y Paz.

El Pastor Víctor Doroschuk manifestó a Mediamza.com respecto del trabajo infantil que “no se puede generalizar, ya que hay casos y casos. Creo que por causa de algunos casos puntuales que no son muchos, la ley está lamentablemente, impidiéndole a muchos padres insertar una cultura de trabajo, lo cual va a traer aparejado un caos. El trabajo no le hace mal a nadie, yo trabajé en mi infancia, mi padre en la suya, mis hijos trabajaron y nadie sufrió por esto. Pero hay que tener cuidado de no irse a los extremos”.

Puntualmente respecto de la ley, el pastor dijo que “debe ser un poco más profunda, y que permita que los padres puedan invitar a los hijos a trabajar. ‘Invitarlos’, no ‘imponer’. Cuando un padre invita al hijo a trabajar y el hijo lo hace, ¿qué pasa cuando viene el Ministerio de Trabajo? Esta ley no sirve tal cual como está."

"Si se descubre que hay un padre que está realmente abusando, entonces sí la ley debe caer con todo su peso, pero si les pido a mis hijos que me den una mano, eso no es ningún abuso. Eso es darles una oportunidad en la vida"

La ley va a enfermar a las generaciones que vienen, y después no sé cómo vamos a hacer porque todo el mundo estudia, y yo pregunto ¿quién va a trabajar?

En el mundo siempre hubo un segmento de gente que trabaja la tierra y aprenden de chicos, por lo tanto si queremos tener frutas, verduras y tener ladrillos, vamos a tener que cambiar la ley y dejar que los padres inviten a los chicos a trabajar. Esa es mi postura”, concluyó Doroschuk.