ver más

Notas

¿Un problema frente al Museo?

Desde hace un tiempo considerable la situación de los artesanos frente al Museo de Historia Natural plantea un problema que en algún momento deberá ser abordado. Su situación de precariedad genera inestabilidad y cierto peligro ya que ocupan un lugar que tiene alta densidad de tránsito.

La situación de los puestos de ventas de artesanías que están instalados en la zona de la Isla del Río Diamanate frente al Museo de H istoria Natural hace tiempo que genera una situación irregular que acarrea una problemática de compleja solución. Los artesanos llegaron a ese lugar después de que fueran desalojados de otro asentamiento que tenían en la curva que se encuentra más al Sur por la misma Ruta 143, en la curva que conduce hacia Rama Caída.

El principal argumento para desalojarlos en aquella opotunidad fue la peligrosidad que generaban los puestos por el alto tránsito que tiene la ruta en ese lugar, y la densidad de movimiento que generaban los puestos en un lugar en el que también los vehículos desarrollaban una velocidad considerable, por ser la ruta principal vía de acceso a la ciudad y a los principales lugares turísticos de San Rafael. Adémás, la situación irregular en su condición fiscal y de autorizaciones municipales para funcionar como comercios, también agregaba complejidad al problema.

Después de algunas negociaciones y logrado un consenso con los artesanos, se les ofreció la posibilidad de que se instalaran en el predio que ocupan actualmente frente al Museo. El tema es que las razones por las que fueron desalojados antes, se repiten en este nuevo asentamiento y ahora se agregan algunos detalles más, como es el hecho de que los artesanos han pagado sumas considerables por estar donde ahora están y en el medio hay una licitación para construir los locales donde deberían instalarse que quedó trunca y genera una tensión que en algún momento deberá resolverse.

Además, el asentamiento también trae algunas complicaciones para las actividades que se desarrollan en el Museo de Historia Natural.

Una de las virtudes más elocuentes que tiene y que tuvo siempre el Museo de Historia Natural de San Rafael, y que brinda posibilidades únicas para el desarrollo de infinitas actividades, es el maravilloso parque botánico que lo rodea. Desde que la institución se encuentra en aquel edificio que fuera alguna vez el Hotel de Turismo, el parque ha sido el lugar de privilegio para los cursos de jardinería y botánica, para los de de arqueología y paleontología, el espacio ideal para los eventos especiales del Museo, y un lugar especial para el esparcimiento de los visitantes.

En sintonía con la tradición de enseñar y comunicar la ciencia a través de cursos y talleres, una costumbre que caracterizó la gestión de su fundador, Humberto Lagiglia, la actual Dirección del Museo sigue apostando a la difusión de la ciencia y el conocimiento. Y es en el parque de la misma institución donde se llevan adelante muchas de las actividades que se organizan.


Pero hoy, y desde que se instalaron allí los puestos de artesanías, hay un sector de aquel encantador parque que se ha visto sitiado por una visual que muy lejos está de la belleza y que está perjudicando no sólo el desarrollo de actividades en aquel espacio verde, sino también que está generando una impresión negativa  y una visión no muy atrayente en cada uno de los visitantes que pisan el Museo de Historia Natural de San Rafael. Desde la ruta, el panorama es uno. Pero la perspectiva que se tiene desde el Museo, es otra, y bien distitna.


El tema no es nuevo, y ha generado varias discusiones en distintas oportunidades. El problema es que la situación generada por el asentamiento de los puestos es irregular, no porque haya mala fe de parte de los artesanos ni de las autoridades, sino porque las disposiciones legales no permiten que se haga lo que ha sido tolerado en base al consenso con todas las partes involucradas y de manera coyuntural.

Quizás, aprovechar el espacio que el Parque Mariano Moreno tiene en su interior, hacia el Este de donde hoy se encuentran los puestos, permitiría encontrar una solución y generar un paseo que aprovecharía espacios internos del parque, quitando peligrosidad al tránsito sobre la Ruta 143 y desplazando apenas unos metros hacia el este el asentamiento con los puestos.

Fuese ésta, o cualquier otra alternativa que se encontrara, está claro que se requiere una decisión firme que solucione y regularice la situación. Y cuanto antes se tome, mejor será para todos.