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Notas
SR ENTREVISTA Un escritor de raza
Jorge Julio Ammar es un escritor sanrafaelino de 63 años que a pulmón ha logrado editar muchas de sus obras. Es docente y si bien está jubilado considera que esa es una profesión que se adquiere y se lleva de por vida.
Todas las ciudades tienen personajes, algunos más conocidos, otros menos, pero personajes al fin. Jorge Julio Ammar es uno. Se trata de un escritor de más de 60 años que se dedicó desde siempre a la docencia, actividad que según dice “no se abandona”. Por eso su pasión es escribir con ese ánimo de docente que nunca podrá dejarlo.
Su lugar, su ciudad natal, su espacio en este mundo, hace que el arte de la literatura le fluya por las manos y plasme en papel todo eso que siente cuando le nombran a Mendoza, a San Rafael, a su tierra.
Horas antes del Bicentenario estaba con la mujer que lo acompaña casi desde siempre, tomando mates y disfrutando del paisaje que ofrece la Villa 25 de Mayo. Mediamza.com aprovechó para entrevistarlo mientras hacía eso que tanto le gusta: disfrutar y descansar con su familia.
¿Quién es Jorge Ammar?
Es un habitante enamorado de esta tierra, enamorado de Mendoza y de San Rafael. De todo lo lindo que nos ofrece la provincia. Soy alguien que trabajó desde muy joven hasta jubilarme. Soy docente, porque el docente nunca deja de serlo. Siempre se aprende y se enseña cuando se es docente. Para mí escribir es un hobbie, al igual que estar con mi familia. Estoy casado desde hace 42 años.
Es un habitante enamorado de esta tierra, enamorado de Mendoza y de San Rafael. De todo lo lindo que nos ofrece la provincia. Soy alguien que trabajó desde muy joven hasta jubilarme. Soy docente, porque el docente nunca deja de serlo. Siempre se aprende y se enseña cuando se es docente. Para mí escribir es un hobbie, al igual que estar con mi familia. Estoy casado desde hace 42 años.
¿Cuántos libros tiene editados?, ¿Alguno que le guste más?
Editados tengo 18. Si tuviese que elegir uno que quiero más no podría hacerlo, aunque me inclinaría por “Mendoza la del racimo”, mi primer libro que es como el primer hijo. Fue una experiencia muy linda editar el primer libro. De los demás no podría elegir uno. Sin embargo hay uno que me gusta por el impacto que tiene en la gente que es “Leyendas mendocinas”.
¿Qué género literario maneja?, ¿dónde pueden conseguirse sus libros?
Me siento cómodo en el cuento, en la narrativa.
En las casas de regionales, porque saber sobre la tierra mendocina es algo que le gusta mucho a la gente que nos visita. También se pueden conseguir en librerías.
¿Cómo ve el Bicentenario?
Con naturalidad. Cumplir 200 años es el devenir de la historia. El presente nos da la posibilidad de festejar y de participar. Tenemos la suerte de vivirlo porque llegar a los 300 sería demasiado pedir.
Qué mejor que cerrar la entrevista con un fragmento de un poema de Jorge Ammar, de su libro “Todos somos argentinos” que dice:
“De nuevo tenso las cuerdas pues el constante pulsar, no me permite afinar nueva mirada trovera, en otra fiesta campera nos habremos de encontrar”.
Editados tengo 18. Si tuviese que elegir uno que quiero más no podría hacerlo, aunque me inclinaría por “Mendoza la del racimo”, mi primer libro que es como el primer hijo. Fue una experiencia muy linda editar el primer libro. De los demás no podría elegir uno. Sin embargo hay uno que me gusta por el impacto que tiene en la gente que es “Leyendas mendocinas”.
¿Qué género literario maneja?, ¿dónde pueden conseguirse sus libros?
Me siento cómodo en el cuento, en la narrativa.
En las casas de regionales, porque saber sobre la tierra mendocina es algo que le gusta mucho a la gente que nos visita. También se pueden conseguir en librerías.
¿Cómo ve el Bicentenario?
Con naturalidad. Cumplir 200 años es el devenir de la historia. El presente nos da la posibilidad de festejar y de participar. Tenemos la suerte de vivirlo porque llegar a los 300 sería demasiado pedir.
Qué mejor que cerrar la entrevista con un fragmento de un poema de Jorge Ammar, de su libro “Todos somos argentinos” que dice:
“De nuevo tenso las cuerdas pues el constante pulsar, no me permite afinar nueva mirada trovera, en otra fiesta campera nos habremos de encontrar”.