Terremoto en Texas: los demócratas ganaron en un bastión clave de Donald Trump
Un triunfo demócrata en un distrito profundamente republicano sacude a Texas y obliga al Partido Republicano a revisar su estrategia.
Donald Trump recibió un duro golpe este domingo en Texas.
EFEUn resultado electoral aparentemente menor encendió una alarma mayúscula en la política estadounidense. En Texas, el corazón histórico del conservadurismo, un candidato demócrata ganó un escaño en el Senado estatal en un distrito donde Donald Trump había obtenido una victoria aplastante en las presidenciales de 2024.
El dato, por sí solo, no define una elección nacional. Pero el lugar, el margen y el contexto lo convierten en una señal que ningún estratega republicano puede ignorar.
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La sorpresa llegó desde el área de Fort Worth, donde el demócrata Taylor Rehmet derrotó este domingo a la republicana Leigh Wambsganss con el 57% de los votos frente al 43%, en una segunda vuelta celebrada en un distrito considerado sólidamente republicano. Para dimensionar el vuelco: apenas dos años antes, Trump había ganado allí por unos 17 puntos. El resultado implica un giro de más de 30 puntos entre una elección presidencial y una contienda local, una magnitud poco habitual incluso en elecciones especiales, donde los márgenes suelen ser más volátiles.
Un distrito clave y un resultado fuera de escala
No se trata solo de una victoria simbólica. El Distrito 9 del Senado estatal de Texas no es un distrito pequeño ni marginal. A diferencia de muchas elecciones especiales que se definen con pocos miles de votos, este distrito representa a casi un millón de personas, más que un distrito congresional promedio en Estados Unidos. Además, será la primera vez desde principios de los años 80 que un demócrata represente al norte del condado de Tarrant en la cámara alta estatal, una región clave tanto en términos económicos como culturales.
El golpe fue todavía más incómodo para los republicanos porque Donald Trump se involucró de manera directa en la campaña. En los días previos a la votación, el expresidente publicó al menos tres mensajes de respaldo a la candidata republicana, buscando movilizar a su base. El resultado fue el opuesto al esperado: los demócratas no solo ganaron la votación anticipada, sino que ampliaron su ventaja el propio día de la elección. En otras palabras, el llamado de Trump no logró activar al electorado conservador como solía hacerlo.
Dinero, apoyo y el factor Trump que no alcanzó
El contraste también se observa en el terreno financiero. Wambsganss recaudó más de 2,5 millones de dólares durante la campaña, frente a menos de 400.000 dólares de Rehmet. La republicana contaba con mejores contactos políticos, mayor respaldo partidario y una estructura más profesional. Rehmet, en cambio, es un dirigente sindical y veterano de la Fuerza Aérea, con menor visibilidad y recursos. El resultado sugiere que el clima político local pesó más que el dinero o el aparato.
El lugar donde ocurrió el vuelco explica buena parte de la inquietud. El condado de Tarrant es considerado desde hace años un termómetro electoral: alberga grandes contratistas de defensa, fue un bastión del nacionalismo cristiano y un núcleo del Tea Party durante la presidencia de Barack Obama. Durante décadas, fue sinónimo de hegemonía republicana. Sin embargo, en los últimos años comenzó a mostrar signos de competitividad, con votantes suburbanos más volátiles y menos alineados ideológicamente.
Qué significa este giro para 2026
Para los demócratas, este tipo de resultado alimenta una ambición mayor: volver competitiva una elección al Senado federal en Texas, algo que no logran desde los años 90. Para lograrlo, necesitan avances precisamente en distritos como este. Aun así, el desafío sigue siendo enorme. El Partido Demócrata no gana una elección estatal en Texas desde hace más de tres décadas, y cualquier aspiración nacional dependerá tanto del contexto como de los candidatos que emerjan en las primarias republicanas.
Existen, sin embargo, advertencias que moderan el entusiasmo. Las elecciones especiales no siempre anticipan lo que ocurrirá en comicios generales. La participación fue baja, menos de 100.000 votantes, y la votación se realizó en un sábado, en medio de una ola de frío poco habitual en Texas. Además, el electorado de Trump tiende a movilizarse con más fuerza en elecciones presidenciales que en contiendas de bajo perfil.
También influyeron factores locales. Wambsganss estuvo asociada a una avanzada conservadora dura en comités escolares, una agenda que en elecciones posteriores generó rechazo entre votantes moderados. Es posible que ese perfil haya alejado a sectores independientes e incluso a republicanos tradicionales, facilitando el camino de Rehmet. En política, a veces, no gana el que suma más apoyos, sino el que pierde menos.
El resultado no cambia el mapa de poder de inmediato. Pero en un estado como Texas, donde casi nada cambia, incluso un movimiento pequeño puede anticipar un reordenamiento mayor. Para los republicanos, es una advertencia. Para los demócratas, una señal de que lo impensado, quizá, ya no lo sea tanto.


