"Si me ves, llora": preocupación en Europa por la aparición de las "piedras del hambre"
La fuerte sequía y el descenso histórico de varios ríos de Europa dejaron nuevamente al descubierto unas inquietantes marcas realizadas hace siglos.
Las "piedras del hambre" volvieron a aparecer en Europa debido al fuerte descenso del nivel de varios ríos.
Bernd GrossLa sequía que atraviesa buena parte de Europa está dejando imágenes poco habituales en algunos de sus principales ríos. A medida que el agua retrocede, comenzaron a quedar expuestas antiguas rocas grabadas conocidas como “piedras del hambre”, utilizadas durante siglos para registrar períodos de extrema escasez de agua y advertir a las generaciones futuras sobre sus consecuencias.
Una de las que volvió a quedar a la vista se encuentra en el río Elba, en el distrito de Oberposta, cerca de Pirna, Alemania. La enorme roca contiene numerosas fechas que corresponden a períodos en los que el nivel del agua descendió de manera excepcional. La inscripción más antigua identificada allí corresponde a 1707.
No es un caso aislado. Durante las últimas semanas también aparecieron piedras similares cerca de Leverkusen, junto al Rin, y en Dolní leb, una localidad de República Checa próxima a la frontera alemana. Algunas de estas marcas conservan registros realizados entre los siglos XV y XX.
Las "piedras del hambre" y su significado histórico
Estas rocas funcionaban como una especie de archivo natural. Cuando una sequía hacía caer el nivel de un río lo suficiente como para dejarlas expuestas, los habitantes grababan el año e incluso la altura alcanzada por el agua. El objetivo era dejar constancia de una situación que podía traer consecuencias mucho más graves que la falta de agua.
En siglos pasados, los ríos eran fundamentales para el transporte, el comercio y numerosos trabajos. Una bajante extrema podía paralizar la navegación, afectar las cosechas y dejar sin ingresos a quienes dependían de esas actividades. De allí surgió el nombre de “piedras del hambre”: verlas significaba que se aproximaba una época especialmente difícil.
Una de las más famosas se encuentra en Dín, República Checa. En 1904, un barquero y posadero llamado F. Mayer hizo grabar sobre una roca del Elba una frase que terminó convirtiéndose en símbolo de estas antiguas advertencias: “Si me ves, llora”. La piedra posee además diferentes marcas correspondientes a bajantes registradas durante varios siglos.
Los ríos de Europa alcanzan niveles extremos por sequía
La reaparición de estas piedras coincide con una situación particularmente severa. El Centro Común de Investigación de la Comisión Europea informó que la combinación de lluvias escasas y reiteradas olas de calor agravó la sequía durante julio y agosto. Ríos como el Loira, Po, Rin y Danubio llegaron a registrar niveles excepcionalmente bajos e incluso récord en distintos puntos de Europa.
Las consecuencias ya superan ampliamente la curiosidad histórica. La falta de profundidad dificulta el transporte de mercancías, complica actividades agrícolas y afecta distintas industrias que dependen de las grandes vías fluviales. Las antiguas piedras, mientras tanto, volvieron a cumplir involuntariamente la función para la que fueron marcadas hace cientos de años: mostrar hasta dónde puede llegar una sequía extrema.

