Qué está pasando entre China y Japón y por qué se han cancelado miles de viajes
La tensión política entre China y Japón por Taiwán derivó en la suspensión masiva de viajes, con cientos de miles de cancelaciones y fuertes pérdidas en el sector turístico.
Sanae Takaichi, de Japón, y Xi Jinping, de China. La tensión entre China y Japón por Taiwán ya provocó casi medio millón de cancelaciones de vuelos y la suspensión de viajes turísticos.
DPADesde hace décadas, China y Japón se disputan el liderazgo de Asia Oriental y hoy esa rivalidad vuelve a escalar. La tensión entre Japón y China en torno a Taiwán provocó la cancelación masiva de viajes por parte de agencias de turismo del gigante asiático y decenas de miles de anulaciones de billetes de avión con destino al archipiélago, según reportaron este lunes varios medios regionales.
Lo que empezó como una declaración política ya se traduce en un daño concreto para el turismo y las empresas vinculadas al consumo en Japón.
Las aerolíneas chinas registraron unas 491.000 cancelaciones de pasajes con destino a Japón desde el pasado sábado, de acuerdo con el analista independiente Li Hanming, citado por el diario hongkonés South China Morning Post. Esta cifra ilustra el impacto inmediato que tuvo el aumento de tensión entre China y Japón en un sector que, hasta hace días, mostraba signos de recuperación tras la pandemia.
A esa ola de anulaciones se suma la suspensión de la venta de viajes a Japón por parte de varias agencias de turismo de China, según detalló la agencia nipona Kyodo con base en fuentes de la industria. Además, algunas de las aerolíneas más importantes del gigante asiático anunciaron que permitirán a los pasajeros cancelar o modificar sus vuelos hacia Japón sin ningún tipo de cargo adicional, una medida excepcional que confirma la magnitud de la crisis.
Las duras críticas de Pekín a las declaraciones de la primera ministra de Japón se tradujeron en avisos oficiales en China y fuertes pérdidas para el sector turístico japonés.
Esta reacción en cadena llega después de una escalada diplomática entre Tokio y Pekín. El Ministerio de Exteriores de China emitió la semana pasada un aviso exhortando a sus ciudadanos a evitar viajar a Japón, en respuesta a unas polémicas declaraciones de la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, sobre un posible conflicto en Taiwán. El aviso, sumado a los mensajes de distintos organismos oficiales, terminó de frenar la demanda de viajes desde China hacia el archipiélago.
El impacto económico para Japón es inmediato. De los 3,2 millones de visitantes extranjeros que llegaron al país en septiembre, según los últimos datos oficiales del Gobierno japonés, el 23,7% procedió de China, más que de cualquier otro país. La recomendación de Pekín de no viajar a Japón desató este lunes fuertes pérdidas en la Bolsa de Tokio para empresas niponas de comercio minorista —como Fast Retailing, matriz de Uniqlo— y para firmas vinculadas a hoteles, aerolíneas y servicios turísticos, que dependen en gran medida del gasto de los visitantes chinos.
China culpa a Japón del deterioro del clima de intercambio
La raíz inmediata del conflicto está en las declaraciones de la primera ministra japonesa. Sanae Takaichi sugirió hace algo más de una semana, ante el Parlamento, que un ataque militar de China a Taiwán podría justificar la actuación de las Fuerzas de Autodefensa de Japón. En sus palabras, un escenario de ese tipo podría colocar al país en una "situación de crisis" y activar la autodefensa colectiva, lo que fue interpretado por Pekín como una amenaza directa.
El Gobierno de China reaccionó con dureza. Este lunes, la portavoz de la Cancillería, Mao Ning, aseguró en rueda de prensa que las recientes afirmaciones de Takaichi "han dañado gravemente la atmósfera de intercambio entre ambos pueblos" y justifican los avisos emitidos por diferentes organismos oficiales, que recomiendan a los ciudadanos chinos evitar viajar a Japón. Según la vocera, las palabras de la dirigente nipona "han herido seriamente los sentimientos del pueblo chino".
Mao añadió que lo dicho por Takaichi "ha deteriorado de manera muy notable el ambiente para los intercambios entre las sociedades de China y Japón" y sostuvo que Tokio debe "corregir de inmediato sus palabras y acciones erróneas para evitar que las relaciones bilaterales sufran nuevos daños". La portavoz fue más allá y subrayó que Japón "debe dejar de crear problemas en cuestiones relacionadas con China" y que "toda la responsabilidad recae en las declaraciones equivocadas de la parte japonesa".
El cruce diplomático entre China y Japón expone cómo la disputa por Taiwán impacta de lleno en el turismo, las aerolíneas y la economía de ambos países.
En ese contexto, la Cancillería china afirmó que ha presentado y seguirá presentando "firmes gestiones y fuertes protestas" ante Japón por las palabras de Takaichi. Consultada sobre la visita a China del director general de Asuntos de Asia y Oceanía del Ministerio japonés de Exteriores, Masaaki Kanai, Mao indicó que "si hay novedades, se publicarán a su debido momento", pero reiteró que Pekín mantendrá la presión diplomática mientras no haya una rectificación explícita por parte de Tokio.
La respuesta de Japón y el argumento chino sobre la seguridad de sus ciudadanos
Del lado japonés, la postura oficial es que nada ha cambiado. El Gobierno de Japón insiste en que su posición respecto a la situación de Taiwán se mantiene igual: el conflicto entre China y la isla autogobernada debe resolverse de manera pacífica, sin recurrir a la fuerza. Tokio defiende que los comentarios de Takaichi se enmarcan en la necesidad de evaluar escenarios de seguridad, pero no significan un giro radical en la política japonesa.
Mientras tanto, China refuerza su narrativa de protección a sus ciudadanos. Mao Ning señaló que en los últimos tiempos "se han producido numerosos delitos dirigidos contra ciudadanos chinos en Japón" y que, en la sociedad y en internet, "han proliferado declaraciones extremistas y amenazantes de grupos derechistas japoneses". Según Pekín, este contexto de hostilidad justifica el llamamiento a reforzar la precaución y limitar los viajes.
"Las advertencias emitidas por los departamentos competentes son totalmente razonables", aseguró la vocera, aludiendo tanto a los riesgos de seguridad como al clima político entre China y Japón. Con casi medio millón de vuelos cancelados, agencias turísticas frenadas y empresas japonesas resentidas en la Bolsa, la crisis muestra cómo una declaración en el terreno geopolítico puede transformar, en cuestión de días, el vínculo cotidiano entre turistas, comercios y trabajadores de ambos países.