MDZ en Chile: así es vivir en la calle y pasar la noche con toque de queda

Juan Valdivia Villarreal es un hombre que vive las calles de Santiago, en una carpa tendida sobre la vereda. Es una expresión de la desigualdad social que atraviesa al país trasandino pero también es una muestra de los conflictos que genera en la vida cotidiana la declaración de Estado de Emergencia dictaminada por el presidente Piñera. Mirá el video y escuchá a Juan contar su relación con los carabineros durante las noches de toque de queda.

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Ignacio de Villafañe

"¿Por qué crees que reclamamos?", pregunta Juan Guillermo Valdivia Villarreal y da la respuesta sin esperar: "Un pan vale 250 pesos weon". Juan es un indigente que vive de lo que le da la gente en la calle. Vive junto a Cristian y Juan Pablo en carpas que tienden sobre las veredas de las calles de Santiago de Chile.

Es el tercer día de protestas y aún rige sobre la Región Metropolitana el Estado de Emergencia decretado por el presidente Sebastián Piñera y faltan solo 30 minutos para que comience el toque de queda. "Los pacos no tienen la culpa", dice Juan en referencia a los carabineros, "ellos me dieron de comer", agrega.

El relato de Juan es confuso, pero los hechos están a la vista. Su carpa está en el mismo lugar en donde la había colocado el domingo y lo seguirá estando por lo menos hasta el martes. Los carabineros tienen la orden de prohibirle estar en la calle, pero así y todo a este grupo de gente sin techo les permiten pasar la noche sin hacer caso a la estricta ley que obliga a todos a resguardarse en sus casas pasadas las 20 horas.

La tensión y el peligro también son una realidad palpable. De un momento a otro los manifestantes se revelan sin medir los riesgos, arrojan piedras a las fuerzas de seguridad y estas últimas responden al instante, todo con Juan y sus compañeros de calle en el medio de la revuelta. Aún así este grupo de indigentes se mantiene protegido.

Mirá el video y escuchá los testimonios completos de Juan y Juan Pablo, uno de los pocos que en Santiago pueden sortear la imposición del toque de queda sin la posesión del salvoconducto oficial.

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