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Maduro "out" con Trump en su reinado y la chance Delcy: ¿es posible una transición en paz en Venezuela?

La dictadura de Maduro era insostenible, pero la osadía de Trump para detenerlo puso en vilo al mundo. Dos personajes clave: Delcy Rodriguez y los militares.

Nicolás Maduro ingresando en la cárcel en Estados Unidos por orden de Donald Trump

Nicolás Maduro ingresando en la cárcel en Estados Unidos por orden de Donald Trump

Nicolás Maduro está terminado. Desde anoche duerme en una celda, cerca de su esposa, en la cárcel de Brooklyn, Nueva York, donde lo encerró Donald Trump. Hoy comenzarán a leerse las largas acusaciones que pesan sobre él como jefe de una banda narco.

Para muchos venezolanos los cargos más graves son otros: tiranía, abuso del poder, tortura, sometimiento a la miseria en medio de un populismo demagógico insostenible, asesinatos, desapariciones. y censura en todas las formas posibles.

Maduro fue el títere máximo de un show que comenzó con Hugo Chavez, su golpe, sus elecciones primero legales y luego fraguadas, los acuerdos de negocios y narco que fidelizaron a todas las fuerzas armadas, la sociedad con Diosdado Cabello y un largo brazo que sedujo con negocios de toda calaña a alguna parte de latinoamérica donde los Kirchner estuvieron siempre a la cabeza de las predilecciones del caribeño, quizás por su plasticidad para acordar con tanta flexibilidad institucional y económica.

Ese mundo es real y existe: en Caracas aun no se sabe sobre el futuro de los presos políticos que están en cárceles de todo el país, o los torturados que esperan en el Helicoide de esa ciudad. Obviamente todo ha sido negado por la izquierda local que sigue emperrada en cubrir al régimen chavista, un poco porque el kirchnerismo (su máximo guía ideológico aunque lo nieguen) lo ordena, pero tambien porque no soportarían la realidad de que otra dictadura de izquierda quedara definitivamente desnuda ante la historia.

Las dudas en Venezuela esta mañana

Dicho todo esto, debe reconocerse tambien que la América que hoy amanece carece aun de muchas certezas en cuanto al futuro de Venezuela. En los hechos ayer se despejó una sola incógnita sobre la crisis de la dictadura venezolana: Maduro ya no está en el poder, pero el resto está en plena negociación.

Algunas de estas dudas aun existen porque la decisión de Donald Trump de avanzar sobre el lugar donde dormían Maduro y su esposa en medio de un mega operativo de inteligencia militar y detener al expresidente para trasladarlo a Estados Unidos generó tantos temblores como apoyos políticos alrededor del mundo.

La puesta en escena de la captura de Maduro fue de tal osadía y derroche de poder e intervención que dejó perplejo al mundo. Líderes como Emmanuel Macrón o Giorgia Meloni salieron ayer a apoyar la salida de Maduro del poder, pero con variantes como ratificar el rol de Corina Machado en el proceso democrático de Venezuela mientras Donald Trump parece tener otros planes.

Donald Trump le dio una vuelta definitiva ayer a forma de accionar contra los dictadores del mundo. La incursión de las tropas de Delta Force en territorio venezolano para sacar a Maduro y su mujer por barco y avión de madrugada y hacia Nueva York fija un parámetro que pone los pelos de punta a cualquier mandatario.

Intervenciones de EE.UU, en la historia

No es una novedad una intervención de los Estados Unidos en otro país; existe un largó collar de episodios que vienen desde Panamá, República Dominicana, Haití, Honduras o Nicaragua en América, hasta los casos de Asia, el Pacífico, Medio Oriente o Afganistan. En pocos casos puede hablarse de historias de éxito.

La operación de ayer sobre Maduro no parece ser uno de esos casos, sino la demostración continental de una nueva doctrina o era en la relación de Estados Unidos con el mundo, tal como lo adelantó el propio Donald Trump cuando lanzó su segunda administración. Por eso nadie debe sorprenderse a pesar del peligro que eso supone inclusive para la independencia geopolítica de las democracias occidentales.

La detención de Maduro es una muestra de determinación e intervención en un país extranjero que ahora actúa, además, como una señal directa para Irán que esta en medio de una rebelión civil con consecuencias impredecibles, para Vladimir Putin que debe terminar la guerra de acuerdo a los canones de Trump o para Volodimir Zelensky, que debe aceptar las reglas de paz que le llegan desde Washington. Este es el reinado de Trump, pero aun resta una largo camino hasta que se clarifique el futuro de Venezuela.

Como sigue el proceso ahora

Conviene entonces repasar que se sabe hasta ahora del proceso en marcha tras la detención de Maduro.

Ayer, The New York Times confirmó que la operación había comenzado a organizarse al menos hace seis meses cuando Washington logró introducir un agente de la CIA en el círculo mas íntimo de Nicolás Maduro. Desde ese momento la administración Trump tuvo información de todo lo que sucedía en la corte de Caracas.

Y por eso la intervención del 1er Destacamento Operacional de Fuerzas Especiales-Delta fue directa e imposible de frenar para las fuerzas venezolanas. El camino de las Delta Force estaba trazado desde hacía semanas hacia el lugar donde dormía el matrimonio Maduro. Además, parte de las incursiones y bombardeos previos que los Estados Unidos hicieron sobre Venezuela fueron un operativo de distracción para desviar la mirada venezolana hacia otros peligros.

Todo fue tan perfecto que la sospecha más fuerte habla de una entrega de Maduro a los Estados Unidos y no solo por parte del "infitrado" de la CIA en el gobierno, sino tambien por negociación directa de otros integrantes del régimen con Washington. No es la primera vez que se analiza el rol de Maduro como el pato de la boda para poder ponerle fin a un proceso insostenible como el venezolano, pero que al mismo tiempo le diera salida a los miles de involucrados de alguna forma en todos los delitos que se cometieron en las últimas décadas en ese país.

Todo ese operativo podría haber estado guionado y dirigido por Kathryn Bigelow, la directora de "La Noche mas Oscura", la película que relata la captura y asesinato de Osama Bin Laden. Hasta la imagen final de Trump junto a la cúpula militar en Mar-a-Lago supervisando la captura de Maduro tiene similitudes increíbles con ese film.

El rol clave de Delcy Rodríguez

Hay dos elementos clave en estos momentos para el futuro camino de Venezuela hacia la democracia. El primero es Delcy Rodriguez, la vicepresidente de Maduro. Anoche recibió la ratificación del Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela para que asuma la presidencia interina.

No se la dan de forma definitiva porque de esa manera debería llamar ya mismo a elecciones, pero es solo un paso previo a que avance la verdadera negociación que hoy existe entre Caracas y Washington.

El segundo punto esencial a dirimir es el futuro de Diosdado Cabello y de toda la alta comandancia militar. Todos están involucrados en los mismos negocios que rodearon al chavismo y esa fue la garantía de lealtad y mantenimiento del régimen. Ese es el punto mas duro para acordar y despejar en esta negociación.

No resulta extraño, entonces, que Corina Machado no sea un personaje elegible para Donald Trump en esta etapa. Todo indica que la vicepresidente de Venezuela, a quién Trump dejó a un lado de las acusaciones de narco-terrorismo, esta llamada a cumplir un rol clave en el proceso.

Trump ninguneó a Machado y de una forma casi violenta. "No tiene apoyo", dijo, mientras mira hacia otro lado en sus intereses de hoy. ¿Eso implica que la premio Nobel de la Paz esta fuera de juego para siempre? No necesariamente, seguramente será vital para un próximo proceso electoral y con altas chances de ganarlo.

La tutela de Cuba

El régimen de Maduro está tutelado desde afuera de Venezuela desde hace mucho tiempo. Cuba, los narcos, Irán, Rusia o los militares, tienen mas poder dentro del Palacio de Miraflores que el payasesco rol del ahora capturado expresidente. Su rol, de todas formas, fue letal para muchos venezolanos y puede ser tambien para buena parte del mundo.

Hasta hace 48 horas Maduro era un hombre libre. Hace mucho tiempo había decidido ser un dictador y asumir las consecuencias. Mucho más desde que violó definitivamente la voluntad popular en las últimas elecciones. El era libre, su pueblo no lo era.

El problema es que consecuencias de ese proceso ahora caerán sobre Latinoamérica. Venezuela no es Vietnam, tampoco Afganisrtan: está demasiado cerca de Argentina. La intervención de Trump y la captura de un presidente multiplicará ahora las protestas de la izquierda en toda la región,

La izquierda retrógrada, que se había quedado sin ninguna bandera ni propuesta en medio de su obvio agotamiento ideológico, ahora tendrá justificativos para reinventar batallas que estaban terminadas. ¿Una prueba local? Juan Grabois y Emilio Pérsico ya organizaban ayer viajes a Venezuela y movimientos de resistencia continentales.

El rol de la CIA, clave en el proceso

Frente a las aberraciones que estaban sucediendo en Venezuela, sin ponernos colorados y ante lo inevitable de una intervención: ¿no hubiera sido mejor una acción de inteligencia de la CIA que presionara la implosión del régimen de Maduro por peso propio? Las próximas horas serán clave para conocer como evoluciona la presión continental.

Venezuela es el ejemplo mas claro del peligro de que los tiranos lleguen demasiado lejos. En la historia de la humanidad ninguno terminó bien. Maduro debió haber aceptado hace tiempo un retiro dorado en Cuba, Moscú o Bielorrusia. Ahora dejó un último y macabro regalo con un alto potencial destructor. Y no se puede confiar aun en que Donald Trump sepa como desarmarlo.