La extraña enfermedad que pone en peligro los corales de Florida y el Caribe

Investigadores advierten que el "síndrome blanco" podría hacer desaparecer colonias enteras en aguas del Norte y Centroamérica.

Redacción MDZ

Corales del Caribe

Jan Paul Zegarra

Una extraña enfermedad bacteriana descubierta en 2014 en el Cayo Virginia, Miami, EE.UU., pone en riesgo de desaparición a los corales de esa zona y podría extenderse hacia aguas del Caribe, según alertan investigadores a la agencia EFE.

Si bien no se conoce aún un nombre científico a la enfermedad, algunos medios han tratado la problemática como el "síndrome blanco", debido a la aparición de manchas de ese color en estos animales acuáticos.

Se trata de un mal que afecta a los corales de las Islas Vírgenes estadounidenses, la península de Yucatán, Jamaica y las islas Caimán, y que se extiende hacia el sur y el norte de esa área.

"Hasta el momento no ha llegado a Cuba", aclara la directora del Centro Internacional Elizabeth Moore para la restauración e investigación de los arrecifes de coral (IC2R3), que forma parte del Laboratorio Marino Mote de Sarasota (Florida).

Según los especialistas, la enfermedad se atribuye principalmente al estrés ambiental que tienen los corales por la contaminación en el agua. Aunque otra hipótesis señala que podría ser efecto de la presencia masiva de sargazo (algas marinas) en las costas del Caribe mexicano, en cuyas aguas se registra gran presencia del "síndrome blanco".

Un grupo de investigadores que trabajó en el arrecife de Quintana Roo, en el estado mexicano de Yucatán, señaló que la enfermedad es capaz de matar colonias enteras de corales, según reporta el sitio local Aristegui Noticias.

Melina Soto, de la organización Healthy Reefs for Healthy People, declaró: "Ya ha avanzando en los 400 kilómetros que tenemos de costa en Quintana Roo. Es una catástrofe, estamos perdiendo nuestros corales, hemos registrado ya la pérdida del 30 % de nuestras especies de coral, que ya de por sí era bajo".

Por su parte, el presidente y director gerente del laboratorio Mote, Michael P. Crosby, advirtió que "no hay nada que detenga el curso de esta plaga".

"Es altamente improbable que nuestras devastadas colonias de coral puedan ser capaces de llevar a cabo una recuperación natural por si mismas", agrega Crosby, al tiempo que advierte que este "desastre medioambiental" no podrá ser resuelto con medidas conservacionistas. (Actualidad RT)

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