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La Bóveda del Oro en la que EE.UU. guarda toneladas de lingotes de otros países (y por qué en Europa se plantean recuperarlo)

Este espacio guarda más de 6.000 toneladas de oro y es clave para el sistema financiero mundial. Pero varios países europeos están debatiendo si deben recuperarlo.

https://www.bbc.com/mundo/articles/cjwzxzvdy75o
Fotos: New York Fed / Montaje: Caroline Souza

A 25 metros bajo tierra, en la Liberty Street de Nueva York, la Reserva Federal de Estados Unidos custodia en el sótano de su sede más de medio millón de lingotes de oro propiedad de bancos centrales, gobiernos e instituciones de todo el mundo.

Esta cámara acorazada está protegida por un cilindro de acero de 90 toneladas y, una vez cerrada, su gigantesca cerradura no puede abrirse hasta el día siguiente.

Es la Bóveda del Oro de la Fed, el mayor depósito de oro conocido del mundo, y alberga unas 6.300 toneladas en pilas de lingotes cuyo valor al precio actual supera el billón de dólares, aproximadamente el 4% del Producto Interno Bruto de Estados Unidos.

La Bóveda juega un papel crítico para la estabilidad del sistema financiero mundial, ya que muchos países guardan aquí sus reservas de oro, el activo refugio por excelencia con el que respaldar sus monedas y hacer frente a otras contingencias en escenarios de crisis.

El oro era y es visto como un valor seguro frente a momentos de turbulencias financieras o volatilidad geopolítica y la pérdida de valor de los capitales a causa de la inflación, por lo que el preciado metal representa una parte significativa de las reservas de los bancos centrales de todo el mundo, sobre todo los europeos.

"Es uno de sus activos más importantes porque, ante acontecimientos geopolíticos adversos, les permite actuar como prestamistas de último recurso para bancos y compañías e intervenir en los mercados de cambio", le dijo a BBC Mundo Barry Eichengreen, experto en el sistema monetario internacional de la Universidad de Berkeley, en Estados Unidos.

Durante décadas, Estados Unidos y su Reserva Federal fueron percibidos como los custodios más fiables de un activo tan esencial, especialmente por muchos países europeos que se veían amenazados por el poder de la Unión Soviética y fueron acumulando allí grandes cantidades de reservas de oro.

Pero desde el regreso de Donald Trump al poder políticos y expertos europeos han planteado la conveniencia de repatriar el oro que guardan en ese país.

El desapego del presidente por los compromisos internacionales y sus diferencias con los aliados europeos de Estados Unidos sobre asuntos como los aranceles, la soberanía danesa de Groenlandia o, más recientemente, la guerra contra Irán, han sembrado la inquietud sobre la seguridad del oro europeo que guarda la Fed.

Cómo llegó el oro europeo a Estados Unidos

Al contrario que Rusia, cuyo banco central guarda sus reservas de oro en su propio territorio, lo que lo protege del posible impacto de las sanciones occidentales, varios países europeos aún mantienen las suyas en el exterior, muchas de ellas en la Bóveda del Oro neoyorquina.

Dos empleados colocan lingotes de oro en pilas en el sótano de la Reserva Federal en una imagen de archivo.
Harry Benson / Getty
Los países europeos acumularon su oro en Estados Unidos a partir de la década de 1950 por temor a la amenaza soviética.

El oro europeo comenzó a acumularse allí a partir de los años 1950.

Según Eichengreen, "Alemania y otros países europeos cuyas economías se estaban recuperando y cada vez exportaban más a Estados Unidos y recibían los pagos en una combinación de oro y dólares".

"Cuesta dinero poner el oro en un barco o en un avión y contratar seguros para proteger el envío, así que les pareció buena idea almacenarlo en la bóveda de la Reserva Federal, que además no cobra por la custodia", indicó Eichengreen.

El sistema diseñado en Bretton Woods en 1944 había establecido que un tipo de cambio fijo del dólar anclado en el oro, por lo que oro y dólares se convirtieron en los activos más fiables y a las mermadas potencias europeas de la posguerra les resultaba ventajosa la posibilidad de acumularlos sin coste bajo custodia de la Reserva Federal de Estados Unidos.

Con la amenaza soviética al otro lado del Telón de Acero, la custodia estadounidense era la mejor garantía.

Pero la URSS ya no existe y el regreso de Trump a la Casa Blanca ha alterado la sintonía de décadas entre Washington y sus aliados europeos.

Acceso a la Bóveda del Oro, un pasillo angosto a cuyos lados se aprecian dos grandes manivelas.
New York Fed
Una cámara acorazada guarda el oro que otros países le confían a la Reserva Federal de Estados Unidos

En Alemania, que posee las segundas mayores reservas de oro conocidas del mundo, solo por detrás de Estados Unidos, y por tanto es uno de los países más expuestos a posibles riesgos, han sido varias las voces de advertencia.

El economista Emanuel Mönch, que fue el principal investigador del Bundesbank, pidió la repatriación del oro que el banco central alemán guarda en Nueva York, unas 1.200 toneladas según las estimaciones de los medios alemanes, que tendrían un valor de unos US$200.000 millones.

"Dada la actual situación geopolítica, parece arriesgado guardar tanto oro en Estados Unidos", dijo Mönch, que cree que recuperarlo contribuiría a una "mayor independencia estratégica" de su país.

En la misma línea, Michael Jäger, presidente de la Asociación Alemana de Contribuyentes, dijo: "Trump es impredecible y es capaz de todo para generar ingresos. Por eso nuestro oro ya no está a salvo en la bóveda de la Fed".

"¿Qué sucedería si la provocación sobre Groenlandia continúa?... Aumenta el riesgo de que el Bundesbank no pueda acceder a su oro, por lo que debería repatriar sus reservas", afirmó Jäger.

Una preocupación que han mostrado también diputados de la CDU, el partido del canciller Friedrich Merz, y otras fuerzas políticas.

El presidente del Bundesbank, Joachim Nagel, ha tratado de disipar los temores.

"No hay motivo para la preocupación", dijo Nagel el pasado octubre en una reunión del Fondo Monetario Internacional en Washington.

En febrero tuvo que referirse de nuevo al tema en una rueda de prensa: "No me quita el sueño. Tengo completa confianza en nuestros colegas del banco central de Estados Unidos".

Pero al otro lado del Atlántico, ni la Reserva Federal ni el gobierno de Trump han reafirmado esa confianza.

"No he escuchado ninguna palabra tranquilizadora y creo que sería oportuna", dijo el analista Eichengreen.

BBC Mundo contactó con la Reserva Federal, pero no obtuvo respuesta.

El silencio de la institución coincide con un momento de tensión en las relaciones de su presidente, Jerome Powell, con el gobierno.

Trump lo ha atacado en repetidas ocasiones por su negativa a rebajar los tipos de interés y el Departamento de Justicia impulsó una investigación penal contra Powell que este denunció como parte de "las amenazas y presiones" del Ejecutivo para terminar con la independencia de la Fed y obligarla a "seguir las preferencias del presidente".

Donald Trump (i) señala algo en el documento que sujeta y mira Jerome Powell. Ambos llevan casco de obra y traje de chaqueta y corbata.
Chip Somodevilla / Getty
Los ataques de Trump al presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell (d), han sido interpretados como un intento de controlar la institución que custodia el oro de otros países.

La ola de la repatriación

Alemania no es el único país europeo con oro en Nueva York.

Italia y Suiza son a menudo citadas entre los que más guardan allí.

Y algunos ya emprendieron la repatriación en el pasado.

Países Bajos lo hizo a partir de 2014, cuando redujo del 51% al 31% el porcentaje de sus reservas depositadas en la Fed.

Alemania también repatrió entonces parte de sus lingotes, pero gran parte de ellos permaneció en la Bóveda del Oro.

"Era la época de la crisis de la deuda griega y del euro, y los europeos querían tener la seguridad de que su moneda y sus depósitos bancarios estaban respaldados por algo tangible", señala Eichengreen.

Lingotes de oro apilados hasta el techo bajo puertas con rejas azules en la Reserva Federal.
New York Fed
La Bóveda del Oro de la Reserva Federal alberga unas 6.000 toneladas de lingotes de oro.

Muchos años antes, en la década de 1960, el presidente Charles de Gaulle había decidido devolver a Francia los lingotes que su país tenía en la Fed, según varios autores, por temor a una repentina devaluación del dólar, cuyo valor había quedado anclado al del oro en Bretton Woods.

El tiempo le dio la razón.

En 1971, el presidente de Estados Unidos, Richard Nixon puso fin a la convertibilidad del dólar al oro y dinamitó así el sistema monetario internacional diseñado al terminar la Segunda Guerra Mundial.

Francia, que había repatriado sus reservas, salió mejor parada que los países que vieron como sus lingotes atesorados en Nueva York perdieron gran parte de su valor en dólares de la noche a la mañana.

Lingotes de oro de diferente tamaño. Sobre uno de ellos hay una llave.
Getty Images
Alemania es el país europeo con más reservas de oro y se ha abierto allí el debate de repatriar el que guarda la Reserva Federal.

Una repatriación costosa

La Bóveda del Oro alberga ahora menos oro que en el pasado.

Según los datos de la Reserva Federal, el volumen de reservas internacionales de oro depositados en la bóveda neoyorquina ha experimentado un descenso sostenido desde 1973, cuando llegó a tener más de 12.000 toneladas del metal.

Pero la idea de mantener allí el oro europeo sigue teniendo defensores.

Clemens Fuest, del Instituto IFO para la Investigación Económica de Alemania, le dijo a "The Guardian" que repatriar el oro "solo añadiría gasolina al fuego de la situación actual" y podría tener consecuencias no deseadas.

Algunos expertos subrayan que la independencia de la Reserva Federal respecto del gobierno de Trump asegura que este pueda tomar medidas unilaterales sobre el oro y destacan los costes y complicaciones logísticas y de seguridad que supondría el envío de tan valioso cargamento.

Sin embargo, las dudas en torno a la fiabilidad de la Reserva Federal de Estados Unidos como guardián del oro europeo amenazan con abrir otra grieta más en el orden mundial vigente durante décadas.

Según Eichengreen," si bien su retirada no tendría repercusiones financieras particularmente significativas para Estados Unidos, la custodia del oro es un bien global que Estados Unidos ha aportado gratis — igual que el paraguas de seguridad de la OTAN o el dólar como moneda global—, a cambio de hacer amigos y socios comerciales."

"Este gobierno no cree que Estados Unidos deba prestar servicios gratis y todo lo que alimente las dudas de los aliados sobre la seguridad de sus depósitos en Estados Unidos erosiona más su buena hacia voluntad hacia el país, algo necesario cuando precisas su ayuda para, por ejemplo, una guerra en Medio Oriente".

No consta que ningún país europeo haya tomado aún la decisión de repatriar su oro en la segunda era Trump.

Pero quizá en las mentes de algunos de sus gobernantes resuenen las palabras de Christine Lagarde, presidenta del BCE, en un discurso del año pasado: "En la historia del sistema monetario internacional, hay momentos en que los cimientos que parecían inamovibles comienzan a tambalearse".

*Diseño de imagen por Caroline Souza, del Equipo de periodismo visual de BBC News Mundo.


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FUENTE: BBC