Descubren una tumba milenaria y los arqueólogos quedan sin respuestas
Un grupo de arqueólogos egipcios y expertos de la Universidad de Pensilvania hallaron una tumba monumental en el yacimiento de Abydos, al sur de Egipto, cuya construcción se remonta a más de 3.600 años atrás. El descubrimiento fue anunciado públicamente a fines de marzo de 2025, aunque las excavaciones se realizaron en enero de este mismo año. A pesar de que la tumba fue saqueada hace siglos, su complejidad arquitectónica y los elementos simbólicos conservados permitieron calificarla como un descubrimiento de alto valor arqueológico.
La estructura fue localizada a más de siete metros bajo tierra, en la necrópolis de la Montaña de Anubis, un antiguo cementerio real situado cerca de la ciudad de Abydos. El profesor Josef Wegner, especialista en arqueología egipcia y miembro principal del equipo excavador, presentó oficialmente los resultados.
Según explicó, la tumba posee varias salas con techos abovedados de cinco metros de altura, construidas íntegramente en ladrillo de adobe. Esta técnica, poco común para la época, sugiere que el recinto funerario estuvo destinado a un personaje de alto rango, probablemente de la realeza.
Aunque el interior de la cámara fue hallado completamente vacío, los investigadores consideraron que alguna vez albergó a un faraón. La hipótesis principal sostiene que el sepulcro fue saqueado hace milenios, por lo que no quedaron restos humanos ni objetos de enterramiento.
El análisis preliminar permitió datar la construcción en el Segundo Período Intermedio, entre los años 1640 y 1540 antes de Cristo. En esa época había una fragmentación política en Egipto, marcada por la coexistencia de varios reinos, entre ellos la dinastía hicsa que gobernó en el delta del Nilo. “Fue un tiempo de gobiernos regionales en conflicto”, señaló Wegner, quien definió aquella época como la antesala de la unificación que dio lugar al período imperial egipcio.
Entre los posibles ocupantes de la tumba se barajan los nombres de Senebay y Pantjeny, dos figuras reales conocidas por monumentos hallados en Abydos. Hasta el momento, sus tumbas no habían sido identificadas, lo que abre la posibilidad de que una de ellas haya sido finalmente localizada.
En la entrada de la cámara funeraria se encontraron jeroglíficos que mencionan figuras divinas protectoras. Aunque no revelan con certeza el nombre del gobernante sepultado, podrían contribuir a precisar su identidad en futuras investigaciones.
Entre los pocos elementos decorativos que se conservaron figuran representaciones de las diosas Isis y Neftis, figuras centrales en la mitología egipcia. Isis encarna el renacimiento y Neftis, la muerte. Su presencia suele asociarse a rituales de protección en el tránsito hacia el más allá, lo cual refuerza la hipótesis de que el enterramiento correspondió a un faraón.
Pese a la ausencia de tesoros, el descubrimiento fue considerado de gran valor histórico. Su arquitectura, simbología religiosa y contexto temporal ofrecen nuevas pistas sobre uno de los períodos más enigmáticos del Antiguo Egipto. "Aún estamos reconstruyendo la historia política de esa época”, afirmó Wegner. "Pero esta tumba nos acerca a comprender cómo la fragmentación derivó en una de las dinastías más poderosas del país", agregó.