ver más

Amenazas de muerte a Elon Musk tras desafiar al "Deep State"

Cómo la cruzada del hombre más rico del mundo contra el despilfarro en el Gobierno lo convirtió en blanco de intereses poderosos.

Elon Musk, el hombre más rico del mundo y una figura clave en la administración de Donald Trump, está liderando una revolución desde el Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE). Con su “motosierra”, Musk ha identificado cientos de miles de millones de dólares en despilfarro y malgasto de los contribuyentes estadounidenses. En apenas semanas, sus revelaciones han puesto en jaque a una oxidada burocracia que estaba llevando al país al borde del colapso financiero.

Pero este desafío tiene un costo. Musk confesó recientemente que ha recibido “muchas amenazas de muerte” por su trabajo. ¿Qué intereses está afectando? ¿Corre realmente riesgo su vida? Su rol en DOGE, una iniciativa respaldada fuertemente por el presidente Trump, lo ha convertido en el azote de agendas privadas y burocráticas que prosperaban en la sombra.

USAID: El primer gran blanco

Uno de los blancos más visibles de Musk ha sido la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID). A principios de febrero, en una conversación en X Spaces, reconoció que estaba trabajando para “cerrar” esta agencia, calificándola como “irreparable” y asegurando que Trump lo respaldaba (lo cual era cierto).

Con un presupuesto de más de 40 mil millones de dólares en 2023 (0,7% del presupuesto federal de 6,134 billones, según el Congressional Research Service), USAID ha sido señalada por su descomunal despilfarro y apoyo a causas que lejos están de ser ayudas humanitarias.

Entre los casos más polémicos revelados por Musk están los 270 mil dólares gastados en un taller de poesía en Pakistán, los 10 millones para “educación de género” en Afganistán y los 1,5 millones para promover la “diversidad” en Serbia. “¿Qué tiene que ver esto con ayudar a los estadounidenses?”, se preguntó Musk en X el 24 de febrero.

Después del escándalo, la agencia fue suspendida casi por completo, y su sitio web desapareció, afectando a contratistas y las denominadas “ONG” que dependían de esos fondos.

El Pentágono y la industria militar en la mira

Pero USAID no es el único objetivo. Musk también tiene en la mira al Pentágono y su red de contratistas militares, un sector que mueve billones de dólares anuales. El presupuesto de defensa de Estados Unidos para 2025 supera los 850 mil millones, según el Departamento de Defensa, y gran parte se destina a empresas como Lockheed Martin o Raytheon.

En la primera reunión de gabinete de la administración Trump 2.0, que tuvo lugar el 26 de febrero, Musk sugirió revisar “contratos inflados”, alineándose -a su vez- con la meta del presidente estadounidense de terminar conflictos como la guerra en Ucrania.

Esta postura choca con los intereses de la industria armamentística, que ha prosperado con guerras prolongadas. ¿Es casualidad que las amenazas a Musk hayan aumentado tras estas declaraciones? Terminar esas guerras, como prometió Trump en su campaña, podría recortar miles de millones en ganancias para estos gigantes. Musk, con su audacia, parece dispuesto a enfrentarlos.

Salud y Big Pharma: otro frente sensible

Otro ámbito sensible es el Departamento de Salud, ahora liderado por Robert F. Kennedy Jr., un crítico feroz de Big Pharma. El sobrino del legendario presidente John F. Kennedy ha denunciado cómo las farmacéuticas han influido en políticas públicas para su beneficio.

“Las grandes farmacéuticas han capturado a las agencias reguladoras”, señaló en un discurso reciente. Musk, desde DOGE, apoya esta cruzada, proponiendo recortes en subsidios a medicamentos cuestionables y a costosos estudios de investigación de dudosa utilidad pública.

Curiosamente, Kennedy también ha recibido amenazas de muerte, lo que llevó a Trump a reforzar su seguridad con el Servicio de Marshals. ¿Están Musk y Kennedy tocando los mismos nervios? El mercado farmacéutico de Estados Unidos, valuado en 550 mil millones de dólares en 2023 (Statista), no parece dispuesto a ceder sin pelear.

La FED y la gran banca bajo escrutinio

Por si fuera poco, Musk planea auditar la Reserva Federal (FED), el corazón del sistema financiero estadounidense. En un post en X el 28 de febrero, escribió: “Es hora de mirar bajo el capó de la FED. ¿Quién controla realmente el dinero?”.

La FED, que maneja tasas de interés y políticas monetarias afectando a bancos como JPMorgan Chase o Goldman Sachs, es un terreno sagrado para la gran banca. Una auditoría podría exponer prácticas que benefician a Wall Street a expensas de los ciudadanos. ¿Cuánto están dispuestos a tolerar estos titanes financieros?

Amenazas crecientes, pero sin retroceder

Estas revelaciones han convertido a Musk en un blanco. El 26 de febrero, un hombre fue arrestado en Florida por amenazar con “destriparlo” por sus críticas al Deep State, un término utilizado para referirse a la red de burócratas que resisten las reformas desde dentro del gobierno y que responden a intereses corporativos y/o foráneos.

En el Despacho Oval, dos semanas antes, Musk había dicho: “Hay personas con patrimonios inexplicables en la burocracia”, apuntando a posibles corruptos. Y el mismo 26 de febrero, en el gabinete, reveló pagos a “empleados inexistentes”, sugiriendo un fraude masivo.

“Por eso estoy aquí, recibiendo muchas críticas y, por cierto, muchas amenazas de muerte”, comentó Musk en aquella reunión. Aunque no ofreció detalles específicos sobre las amenazas —bromeando con que le gustaría “apilarlas”—, vinculó estos ataques a su trabajo para desmantelar el Deep State.

“Si no hacemos esto, América quebrará. Por eso hay que hacerlo”, insistió, dejando claro que considera su misión una cuestión de supervivencia nacional. Y sí, Musk sigue firme y, lo que es fundamental, Trump lo respalda: “Elon está haciendo un gran trabajo”, aseguró el presidente ante el resto de los miembros del gabinete.

Con acceso a sistemas del Tesoro y la Oficina de Gestión de Personal, Musk es el asesor más influyente del mandatario republicano.

Una misión más allá del poder

Los recortes de DOGE, que buscan ahorrar 1 billón de dólares este año, superan tres veces el PBI argentino (que es de unos 304 mil millones según datos del Banco Mundial de 2023). Pero lo que distingue a Musk es su motivación. Con una fortuna de más de 200 mil millones, no busca riqueza ni gloria. “Esto es por América”, repite.

Mientras el Servicio de Marshals refuerza su seguridad, las amenazas no lo detienen. Quizás su legado no sean sus empresas, sino este riesgo que asume para evitar el colapso de una nación. En un mundo donde el poder suele silenciar a los valientes, Musk sigue desafiando a los gigantes, demostrando que, a veces, un hombre puede cambiar el rumbo de la historia.