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¿Qué pasó entre Trump y Zelenski en la Casa Blanca?

Detalles y contexto de una discusión que dejó al descubierto el choque de visiones sobre la guerra en Ucrania.
La Ucrania de Volodímir Zelenski sigue apelando al apoyo de Donald Trump, pero hay costos que pagar. Foto: Efe

La Ucrania de Volodímir Zelenski sigue apelando al apoyo de Donald Trump, pero hay costos que pagar. Foto: Efe

EFE

El viernes, el mundo asistió a un espectáculo diplomático sin precedentes en el Salón Oval de la Casa Blanca. El presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, protagonizaron un intercambio que quedará grabado en la historia como uno de los más tensos y reveladores entre líderes aliados.

Durante casi 50 minutos, ante las cámaras y los flashes de la prensa, ambos mandatarios expusieron sus posturas irreconciliables sobre la guerra en Ucrania, el cese al fuego y las garantías de seguridad.

Lo que comenzó como un encuentro protocolar para discutir un acuerdo sobre minerales ucranianos derivó en un enfrentamiento que dejó en claro una verdad incómoda para Zelenski: Donald Trump no es Joe Biden.

El diálogo arrancó con cierta calma en los primeros 10 minutos, aunque desde el inicio Zelenski mostró su incomodidad. Interrumpió a Trump en varias ocasiones, un gesto que el estadounidense toleró con paciencia inicial. El mandatario estadounidense, por su parte, se presentó con un tono conciliador, insistiendo en su deseo de detener el derramamiento de sangre en Ucrania. “Quiero hacer un trato para detener la guerra”, repitió varias veces, dejando claro que su prioridad es un cese al fuego inmediato.

Sin embargo, Volodimir Zelenski mostró una actitud totalmente distinta. Su postura fue tajante: no aceptará un alto al fuego sin garantías de seguridad sólidas, un punto que marcó la principal discordia del encuentro.

La cuestión de las garantías de seguridad no es menor. Rusia, bajo el mando de Vladimir Putin, ha dejado claro que no tolerará tropas de la OTAN en Ucrania. Estados Unidos, ahora con Donald Trump al frente, tampoco está dispuesto a enviar soldados estadounidenses al terreno, una línea roja que el dirigente republicano de 78 años reiteró en múltiples ocasiones.

Zelenski, en cambio, exige la presencia de tropas norteamericanas como respaldo, una demanda que choca frontalmente con la visión del líder del movimiento MAGA. ¿Qué busca el líder ucraniano con esta insistencia? Probablemente, una red de protección que disuada futuras agresiones rusas.

A medida que avanzaba la reunión, el tono de Zelenski se volvió cada vez más confrontativo. En un momento, desató una avalancha de críticas contra Putin, tildándolo de “asesino”, “terrorista” y advirtiendo que su ambición no se detendría en Ucrania, sino que podría extenderse a los países bálticos y Polonia.

Trump, visiblemente incómodo, lo dejó hablar, aunque su paciencia comenzó a resquebrajarse. “Si esto no se resuelve ahora, no se resolverá por mucho tiempo”, lanzó Donald Trump: una frase que resonó como un ultimátum y que reflejó su urgencia por cerrar un capítulo que, a su juicio, lleva demasiado tiempo abierto.

Mediar para detener la guerra

El contraste entre ambos líderes se hizo aún más evidente en sus actitudes. el presidente norteamericano, con un lenguaje corporal relajado y una sinceridad que descolocó a muchos, parecía genuinamente comprometido con mediar un acuerdo.

Zelenski, por otro lado, mostró gestos de menosprecio: brazos cruzados, miradas esquivas y hasta sonrisas irónicas que no pasaron desapercibidas. Su actitud, en efecto, chocó con la disposición del estadounidense, quien intentó poner paños fríos al señalar: “Es evidente el odio que sientes por Putin…y él tampoco está precisamente enamorado de ti”. “Por eso no estoy con nadie. Solo quiero mediar para detener la guerra”, afirmó Donald Trump.

Los últimos 10 minutos fueron un torbellino de emociones y reproches. Zelenski elevó la tensión al recriminar al vicepresidente J.D. Vance, presente en la sala, que no podía opinar sobre Ucrania porque nunca había estado allí. Vance, quien había sugerido diplomacia como salida al conflicto, respondió con frialdad: “Creo que es irrespetuoso venir al Salón Oval a litigar esto frente a la prensa americana”.

Pero el golpe de gracia llegó cuando Volodimir Zelenski afirmó: “Estados Unidos está a un océano de la guerra, pero la sentirá en el futuro”. Trump interpretó esto como una amenaza velada y no dudó en contraatacar: “Estás apostando a la Tercera Guerra Mundial”, le espetó, alzando la voz por primera vez.

Posteriormente Trump, con un tono paternal, lanzó una serie de advertencias que resonaron como un reto sobre el mandatario ucraniano de 47 años: “No estás en una buena posición... Ahora mismo no tienes las cartas... Lo que estás haciendo es muy irrespetuoso con este país que te ha respaldado mucho”, le dijo.

Cabe recordar que, según el Instituto Kiel, Estados Unidos destinó millones de dólares en ayuda a Ucrania entre 2022 y 2024, una cifra que Trump mencionó con énfasis al decir: “Les dimos 350 mil millones a través de ese estúpido presidente”, en referencia a Joe Biden.

Zelenski intentó contraargumentar con un “estuvimos solos desde el comienzo de la guerra”, pero Trump lo cortó en seco: “Si no tuvieras nuestro equipo militar, esta guerra habría terminado en dos semanas”.

Trump fue lapidario al lanzar un ultimátum: “Hacés un trato o nos vamos. Y si nos vamos, lo resolverás a la fuerza”.

El intercambio no pasó desapercibido para los presentes. La embajadora de Ucrania en Estados Unidos, Oksana Markarova, observaba desde un rincón con un lenguaje corporal que delataba su incomodidad: cabeza gacha, manos inquietas, como lamentando la actitud de su presidente.

En los saludos finales, Trump mostró una decepción genuina al no poder llegar a un acuerdo para el cese el fuego, mientras Zelenski parecía satisfecho, casi triunfal, como si hubiera cumplido su objetivo de “hacer pedazos” cualquier posibilidad de un acuerdo.

Por supuesto, se suspendió el almuerzo y la conferencia de prensa que estaban pactados posteriormente entre ambos. Minutos después, el ucraniano recorría canales de televisión (como la cadena de noticias conversadora Fox News) diciendo que lo lamentaba, pero ¿es eso suficiente para reparar el daño?

Trump no tardó en pronunciarse. En un comunicado en Truth Social, escribió: “He determinado que el presidente Zelenski no está listo para la paz si Estados Unidos está involucrado (…) Faltó el respeto a los Estados Unidos en su preciada Oficina Oval”. Además, advirtió que si Zelenski persiste en su “lenguaje bélico”, será imposible llegar a un acuerdo.

Repercusiones

El equipo de Trump, incluyendo a Vance y al secretario de Estado Marco Rubio, cerró filas con él. Incluso Lindsey Graham, el veterano senador republicano -que no se caracteriza por ser precisamente trumpista-, y quien fuera un tradicional defensor de Ucrania, criticó a Zelenski, diciendo que su actitud “no ayuda a su causa”.

En cambio, gobiernos europeos globalistas como los de Emmanuel Macron (Francia), Olaf Scholz (Alemania) y Pedro Sánchez (España) salieron a respaldar a Zelenski, mientras el nacionalista húngaro Viktor Orbán apoyó la postura de Trump.

Las repercusiones en Ucrania tampoco se hicieron esperar: el diputado Oleksandr Dubinsky convocó este viernes una sesión de emergencia en el Parlamento de su país para iniciar un procedimiento de impeachment contra Zelenski,

Asimismo, en Washington se habla de una auditoría ordenada por Trump sobre el destino de la ayuda a Ucrania y de un supuesto fin al apoyo del Departamento de Estado para restablecer el suministro de la red eléctrica ucraniana, señales de un giro drástico en la política estadounidense.

Después de tres años de guerra y un respaldo sin fisuras de Biden, alguien le puso un freno a Zelenski. Por primera vez, su soberbia chocó con una pared: Trump no es el demócrata complaciente que le firmó cheques millonarios sin cuestionar. El magnate busca la paz, y si el ucraniano no cambia de rumbo, podría quedarse sin el apoyo de Washington.

¿Está el presidente ucraniano dispuesto a ceder, o prefiere jugarse todo en una apuesta que ya parece perdida? Esa, amigos, será otra historia que el tiempo se encargará de contar.