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Así es el acuerdo entre Volodímir Zelenski y Donald Trump que podría poner fin a la guerra en Ucrania

Los detalles del pacto que se firmará este viernes en Washington y su impacto en el conflicto con Rusia. ¿Estamos ante el fin de la guerra en Ucrania?
La relación entre Vladimir Putin y Donald Trump obliga a Ucrania a ceder en un posible acuerdo que lleve la paz a Europa.

La relación entre Vladimir Putin y Donald Trump obliga a Ucrania a ceder en un posible acuerdo que lleve la paz a Europa.

Noticias Argentinas

El viernes 28 de febrero de 2025 podría marcar un antes y un después en la guerra que desde hace tres años desangra a Ucrania. Ese día, el presidente ucraniano Volodímir Zelenski  viajará a Washington para firmar junto a Donald Trump, mandatario de Estados Unidos, un acuerdo sobre recursos minerales que podría ser el primer paso concreto hacia el fin del conflicto con Rusia.

En efecto, todo parece indicar que estamos ante un momento clave, pero ¿qué significa este pacto para Ucrania, para Estados Unidos y para el tablero geopolítico mundial?

El periódico ucraniano Kyiv Independent obtuvo el texto completo del acuerdo consensuado entre Kiev y Washington, y las señales que emergen son tan esperanzadoras como inquietantes.

Trump confirmó este martes, en una declaración a periodistas desde la Casa Blanca, que Zelenski estará en Washington para rubricar el pacto. “He oído que vendrá el viernes. Por supuesto que está bien para mí, si quiere, y a él le gustaría firmarlo conmigo”, afirmó el presidente estadounidense. Este gesto no es menor: tras semanas de tensiones públicas entre ambos líderes, con Trump llegando a calificar a Zelenski como un “dictador” y este acusándolo de vivir en una “burbuja de desinformación”, el acuerdo mineral parece tender un puente.

El pacto, en su esencia, es una transacción pragmática. Ucrania cederá acceso a sus vastos recursos minerales —valuados en unos 10 billones de dólares— a cambio del apoyo militar y económico que Estados Unidos ha brindado desde que Rusia invadió el país el 24 de febrero de 2022. Trump ha sido claro al respecto: “El contribuyente estadounidense ahora va a recuperar su dinero”.

El acuerdo establece que los beneficios de la explotación -en minerales como litio, grafito y uranio- se dividirán en partes iguales, un cambio notable respecto a la propuesta inicial de Washington, que exigía derechos sobre 500.000 millones de dólares en ingresos, rechazada por Zelenski por considerarla “colonial”. Sin embargo, el texto final, según un reporte del martes del Financial Times, no incluye garantías de seguridad explícitas, algo que Kiev había exigido con vehemencia. Este es, sin dudas, uno de los puntos más importantes a definir.

Mientras tanto, en los próximos días, Trump planea reunirse con su homólogo ruso, Vladimir Putin, para avanzar en negociaciones que podrían sellar la paz. Las conversaciones marchan a toda velocidad tras el primer encuentro entre altos diplomáticos de ambos países en Riad, Arabia Saudita, el pasado 18 de febrero.

¿Qué está sobre la mesa? Fuentes cercanas a las negociaciones, sugieren que Rusia podría quedarse con el 20% del territorio ucraniano —las regiones de Donetsk, Lugansk, Zaporiyia y Jersón, anexadas en 2022— a cambio de un cese al fuego. Además, se baraja que Ucrania renuncie a su ingreso a la OTAN, una condición que Putin ha reiterado como innegociable desde el inicio del conflicto. Pero no termina ahí: Trump y su par ruso también estarían explorando un acuerdo paralelo para que Estados Unidos explote tierras raras en Rusia.

Ucrania, por su parte, aunque sin dudas ha disminuido su capacidad de negociación, no se ha quedado de brazos cruzados. Zelenski ha insistido en que cualquier pacto debe incluir garantías de seguridad para evitar futuras agresiones rusas. Una de sus demandas es la presencia de fuerzas de la OTAN en la frontera.

Trump declaró el lunes que tanto él como Putin aceptaron la idea de enviar fuerzas de paz europeas a Ucrania si se llegaba a un acuerdo para poner fin a la guerra. «Sí, él lo aceptará», sostuvo el mandatario estadounidense. «Le hice esa pregunta específicamente. No tiene ningún problema con eso», añadió.

Sin embargo, desde Moscú no hay confirmación. Cuando se le preguntó sobre el comentario de Trump, el portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, se abstuvo de contradecir públicamente al presidente estadounidense, pero reafirmó efectivamente la oposición de Rusia a la idea. «Hay una posición al respecto expresada por el ministro de Asuntos Exteriores ruso, [Sergei] Lavrov. No tengo nada que añadir ni nada que comentar. No haré comentarios al respecto», dijo Peskov. El vocero se refería a las declaraciones de la semana pasada de Lavrov, quien dijo que la presencia de tropas de la OTAN en Ucrania serían consideradas por Moscú como una «amenaza directa» a la soberanía de Rusia, incluso si las tropas operaran allí bajo una bandera diferente.

Esta incertidumbre impone un manto de sospecha sobre los aliados europeos de Ucrania. ¿Qué tan sólido es el terreno que pisa Zelenski al firmar este viernes?

Hablando de Europa, que se ha quedado fuera de las negociaciones, las aguas están divididas. Lejos de su apoyo irrestricto a Kiev y su condena absoluta a Moscú, algunos han acudido al pragmatismo y han comenzado a “coquetear” con la propuesta norteamericana. Uno de ellos parece ser el presidente francés Emmanuel Macron, quien visitó la Casa Blanca el lunes con la idea original de que Trump acceda a sumar a Bruselas a la mesa de negociaciones. Cuando vio que el dirigente republicano no se iba a mover un centímetro de su postura, intentó acercar posiciones elogiando a Trump y vaticinando que “en las próximas semanas se podría poner fin a la guerra”.

El viernes, cuando Zelenski y Trump estampen sus firmas, el mundo estará atento. Si las negociaciones con Putin prosperan, podríamos estar ante el comienzo del fin de una guerra que ha dejado millones de víctimas. Pero el camino aún presenta varios obstáculos. La ausencia de compromiso del Kremlin sobre las fuerzas de la OTAN en Ucrania, la exclusión de Europa de las negociaciones e inclusive las críticas internas a Zelenski en Ucrania sugieren que este acuerdo, que sin dudas quedará en la historia, puede demorarse un poco más en concretarse.

Para el Kremlin, el objetivo es claro: garantizar que la paz sea duradera y no solo un paréntesis antes de nuevas tensiones. El interrogante es si todos los jugadores intervinientes -incluyendo al Kremlin- están dispuestos a ceder en lo que resta para ponerle un fin definitivo al conflicto. El tablero se mueve rápido, y las decisiones de Washington, Kiev y Moscú redefinirán el orden global en adelante.