"¿Qué hiciste la semana pasada?": el ultimátum de Elon Musk antes de pasar la motosierra en el gobierno de Estados Unidos
La administración pública en Estados Unidos vive un momento de transformación radical. La maniobra sin precedentes de Elon Musk, titular del Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE), ha dejado en claro que no se tolerará la ineficiencia (y mucho menos la corrupción). Con un ultimátum dirigido a los 2,3 millones de empleados públicos, Musk exigió que cada trabajador presente un informe detallado de sus logros semanales; de lo contrario, se enfrentará al despido.
La estrategia de Musk es tan directa como contundente. Al imponer la obligación de rendir cuentas cada semana, el empresario busca instaurar un mecanismo de evaluación constante que permita identificar de inmediato cualquier indicio de bajo rendimiento. Esta medida pretende transformar una gigantesca e inoperante estructura en una máquina de resultados. ¿Será posible que la exigencia de informes semanales logre efectivamente depurar el sistema?
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La medida no ha quedado en meras palabras. Durante un diálogo con la prensa en la Casa Blanca el lunes, en presencia del presidente francés Emmanuel Macron, el mandatario estadounidense Donald Trump confirmó la postura de Musk: "Tenemos gente que no se presenta a trabajar y nadie sabe siquiera si trabaja para el gobierno, así que al hacer la pregunta ‘dinos qué has hecho esta semana’, lo que [Elon] está haciendo es decir si realmente estás trabajando. Si no contestas, estás despedido".
En efecto, Trump ha decretado, entre otras iniciativas para combatir la corrupción y mejorar la eficiencia estatal, que todos los empleados que hacían home office se presenten en sus lugares de trabajo.
¿Es una exageración lo que están haciendo Trump y Musk? A juzgar por los datos, para nada. Según un informe del Senado de Estados Unidos publicado recientemente, el número de trabajadores federales que se presentan en la oficina "en persona a tiempo completo" es un triste 6% y, según una publicación de Elon Musk en X, "si excluyes a los guardias de seguridad y al personal de mantenimiento, el número de trabajadores del gobierno que se presentan en persona y hacen 40 horas de trabajo a la semana está más cerca del 1%".
Musk, el hombre más rico del mundo, está dedicando sus horas más preciadas a esta misión. Y fiel a su estilo, irá hasta las últimas consecuencias para cumplir sus objetivos. En este poco más de un mes de gestión, el ajuste promovido por el titular de DOGE ya ha dejado cifras contundentes. Más de 20.000 trabajadores han sido despedidos y 75.000 han recibido indemnizaciones.
Pero esto es solo el comienzo. El empresario tecnológico busca recortar un billón de dólares de los 1,9 billones de dólares de déficit fiscal que dejó la administración Biden. La reducción no se limita a personal; incluso programas y beneficios, como la Seguridad Social, serán objeto de un escrutinio riguroso en busca de pagos fraudulentos.
En este contexto, el recorte en la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid) se erige como un ejemplo revelador. El gobierno de Trump anunció el despido de miles de trabajadores de la agencia y la puesta en licencia de casi todo el personal restante. Esta medida surge luego del descubrimiento, por parte de DOGE, de miles de millones de dólares en despilfarro presupuestario. Las partidas -que se suponen que deben ir a causas humanitarias- iban destinadas a financiar óperas transgénero en Colombia, cómics trans en Perú o incluso comida de los terroristas de Al Qaeda en Medio Oriente.
Trump ha dejado en claro que los recortes no afectarán los sistemas de Seguridad Social y Salud. No obstante, al mismo tiempo, Musk ha tenido el “ok” de su jefe para buscar fraudes que, a juzgar por los primeros informes, alcanzan proporciones insólitas. Ejemplo de ello es que se encontraron beneficiarios de ayudas sociales con edades que superan lo verosímil, llegando incluso a los 150 años.
"¡Creo que probablemente estén muertos, o deberían ser muy famosos, una de las dos!!, comentó Musk con su clásica ironía.
Asimismo, el titular de DOGE ha señalado que algunos empleados gubernamentales están recibiendo salarios millonarios: "Estamos descubriendo casos de empleados que ganan sumas exorbitantes sin una justificación clara", afirmó.
El paralelismo de lo que está pasando en Estados Unidos con el ajuste impulsado en Argentina resulta inevitable. El presidente Javier Milei ha promovido una serie de reformas de corte agresivo para achicar el tamaño del Estado. Desde su llegada al poder, se ha implementado un plan de austeridad que ha logrado reducir el gasto público en un 15%. Se han despedido 59 mil empleados en áreas consideradas no esenciales.
Y sí, el modelo de la motosierra de Milei ha inspirado a Musk. No es casual que el economista libertario le regalara una de estas máquinas a su amigo sudafricano protagonizando uno de los momentos más emblemáticos (y divertidos) el pasado jueves en la CPAC en Washington.
La alianza entre figuras como Trump, Musk y Milei -a la que se podrían sumar otros- pone de relieve una corriente que aboga por un Estado mucho menos propenso a despilfarros y excesos burocráticos. La imagen simbólica de Musk blandiendo una motosierra en una conferencia política conservadora, junto a la figura de Milei, refuerza este mensaje de recorte y control absoluto.
Aun así, la transición hacia este nuevo paradigma no está exenta de desafíos. El sistema burocrático, caracterizado por prácticas tan arraigadas como inútiles (y en el peor de los casos, corruptas), se alzará cuando los recortes toquen los intereses que representan. Sin embargo, la experiencia argentina en estos 14 meses de gestión, con los enormes recortes estructurales ya ejecutados, ofrece un panorama alentador.