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A días de su asunción, Maduro está cada vez más aislado y sin apoyo

Las buenas relaciones que cocechó el actual presidente se vieron destruidas luego de las elecciones del 2024.
Desde Venezuela, Nicolás Maduro tomó la decisión de cerrar la embajada en Noruega. Foto: Efe

Desde Venezuela, Nicolás Maduro tomó la decisión de cerrar la embajada en Noruega. Foto: Efe

EFE

Las relaciones diplomáticas de Venezuela se deterioraron notablemente en los últimos meses, intensificándose tras las elecciones presidenciales del 28 de julio. El resultado oficial dio como vencedor a Nicolás Maduro, quien espera asumir nuevamente la Presidencia el próximo 10 de enero, a pesar de las denuncias de fraude electoral presentadas por la oposición. Este deterioro se evidenció hoy con la decisión de un nuevo país de retirar a su embajador.

En años recientes, Venezuela había logrado avances significativos en su política exterior, en parte por los cambios de gobierno en países clave como Colombia, Brasil y Chile, y en parte por esfuerzos bilaterales para normalizar relaciones tras la ruptura de 2019, derivada también de un proceso electoral controvertido.

Sin embargo, en 2024, Venezuela enfrentó un nuevo retroceso, especialmente en el continente americano. En un solo día, rompió relaciones con Argentina, Chile, Costa Rica, Perú, Panamá, República Dominicana y Uruguay, cuyos gobiernos desconocieron el resultado oficial de las elecciones. Esto llevó a que Venezuela decidiera suspender de inmediato los contactos diplomáticos con estas naciones.

Paraguay se sumó ayer, lunes, a la lista de países con los que Caracas ha roto relaciones, después de que su presidente, Santiago Peña, mostrara su apoyo al candidato presidencial opositor, Edmundo González Urrutia. Y hoy lo hizo Chile a través de un comunicado: "Esta medida responde a la evolución de los hechos a partir de las elecciones presidenciales del 28 de julio de 2024 en Venezuela, tras las cuales Nicolás Maduro ha asegurado que seguirá siendo el Presidente de ese país desde el 10 de enero, como resultado del fraude electoral perpetrado por su régimen".

"Luego que el personal diplomático chileno fuera expulsado de Caracas en agosto pasado, ha ido en aumento la falta de apertura, lo que, junto a la agudización de la crisis desencadenada, ha impedido el desarrollo de un diálogo bilateral efectivo", añade.

 Edmundo González Urrutia es reconocido por varios países como el presidente electo de Venezuela. Foto: EFE.

Colombia y Brasil, un juego de luces y sombras

Después de años de tensiones con los Gobiernos de Colombia y Brasil, Venezuela logró restablecer las relaciones con ambos países tras la llegada de Gustavo Petro a la presidencia de Colombia en 2022 y de Luiz Inácio Lula da Silva a la de Brasil en 2023.

No obstante, en 2024 comenzaron a surgir conflictos cuando Petro y Lula criticaron a la Administración venezolana por las inhabilitaciones de candidatos opositores, que les impedían postularse en las elecciones presidenciales de julio.

La situación se agravó tras las elecciones, ya que el Consejo Nacional Electoral (CNE), que declaró vencedor a Maduro en medio de acusaciones de fraude, nunca presentó evidencias de dicho triunfo ni publicó los resultados desglosados.

Por su parte, la oposición, encabezada en estos comicios por González Urrutia, sostiene que ganó la presidencia y respalda su afirmación con el 85 % de las actas, que asegura haber recopilado a través de testigos y miembros de mesa. Sin embargo, el Gobierno venezolano desestima estos documentos, calificándolos de falsos.

Lula y Petro exigieron al CNE la publicación de las actas oficiales para poder tomar una postura y reconocer al ganador, sea Maduro o González Urrutia. Hasta ahora, no han validado la victoria de ninguno, mientras que otros países consideran a González Urrutia como el "presidente electo".

Ambos mandatarios han dejado claro que "si no hay actas oficiales, no hay reconocimiento" para Maduro, quien tiene previsto asumir el cargo el 10 de enero. Por su lado, González Urrutia afirma que será él quien asuma la Presidencia.

 Edmundo González Urrutia y Joe Biden. Foto: EFE.

Los que siempre están

Entre las críticas de la gran mayoría de los países del continente, Maduro mantiene a sus aliados incondicionales, fieles al chavismo contra viento y marea.

La Cuba de Díaz-Canel, la Nicaragua de Daniel Ortega y la Bolivia de Luis Arce lo tienen claro, sin necesidad de prueba alguna. Si el CNE, liderado por magistrados chavistas, dice que ganó Maduro, no hay nada que debatir.

También Honduras, con Xiomara Castro en la Presidencia, reconoció a Maduro como mandatario electo, pero con menos contundencia que Díaz-Canel, Ortega y Arce, que aprovechan cualquier oportunidad para reiterar su defensa al liderazgo chavista y a la controvertida victoria.

Aparte de los aliados de la región latinoamericana, la Venezuela de Maduro cuenta con el apoyo de China, Rusia, Irán o Turquía, entre otros, aunque sus relaciones están más centradas en el ámbito económico y comercial que en coincidencias políticas, con menor protagonismo en el tablero internacional.