Ataque a Hezbolá: empresa taiwanesa niega haber fabricado los beepers que explotaron
Un nuevo ataque sacudió al Líbano este miércoles, dejando un saldo de al menos 9 fallecidos y más de 300 heridos. Se trata del segundo ataque masivo que sufren los ciudadanos del país de Medio Oriente, a menos de 24 horas de la explosión simultánea de aparatos de comunicación.
El Ministerio de Salud Pública rectificó que el primer ataque constó de la explosión de cientos de beepers en diferentes puntos del país, dejando doce muertos, entre ellos dos niños, y más de 2.800 heridos. Por el mismo ataque también se registraron 14 heridos en Siria, país vecino. Se trata de dispositivos que utilizan los miembros del Hezbolá para comunicarse con los demás integrantes del partido político.
Por el ataque masivo, tanto Hezbolá como el gobierno del Líbano acusaron al estado de Israel como principal sospechoso.
Quién está detrás de la fabricación de los dispositivos que explotaron
Tras el primer ataque, los investigadores y especialistas no tardaron en interrogar a la empresa que habría fabricado los dispositivos que explotaron y que causaron muertes y heridas. En un primer momento, se señaló a la compañía taiwanesa Gold Apollo, puesto que los beepers, también conocidos como buscapersonas o pagers, llevaban ese nombre.
En específico, se trata del modelo Rugged Pager AR924. Este aparato de comunicación tiene batería de litio, vida útil de 85 días y un tiempo de carga de 2,5 horas. “El producto se puso en venta en 5 de diciembre de 2023, hace unos 10 meses. La compañía puede haberle hecho cambios en julio de 2022, por lo que se ve en una imagen”, señaló el abogado y experto de la historia militar, Yago Rodríguez.
Mirá el video del ataque a Hezbolá
Sin embargo, la compañía en cuestión no tardó en desligarse del ataque, asegurando que otra empresa podría haber sido la proveedora de tal cargamento. Según indican en The New York Times, el fundador y presidente de Gold Apollo, Hsu Ching-Kuang, habló desde las oficinas de la empresa, ubicadas en las afueras de Taipéi, para aclarar su postura.
Allí, el magnate reveló que la compañía implicada en el ataque podría ser BAC Consulting, una firma que tiene domicilio en Budapest. Hsu indicó que había acordado que BAC vendiera sus propios productos utilizando la marca Gold Apollo, por lo que la empresa taiwanesa recibiría una parte de las ganancias.
“Ese producto no es nuestro. Solo se adhieren a la marca de nuestra empresa. Solo proporcionamos la autorización de la marca y no participamos en el diseño ni en la fabricación de este producto”, manifestó el director de Gold Apollo a los periodistas presentes.
Tras ello, la empresa húngara fue señalada como la única fabricante de los beepers, iniciando una investigación por parte de agencias. De acuerdo con la Agencia EFE, la entidad fue fundada en 2022, tiene un único empleado registrado y el año pasado recibió beneficios de casi 50 mil euros. En su sitio oficial, BAC Consulting exhibe trabajos que van desde la edición de diarios online, la fabricación de azúcar, servicios de informática, y hasta la industria petrolera.
Si bien la cadena televisiva estadounidense NBC News habló con la gerente y propietaria de BAC, Cristina Bársony-Arcidiacono, ella negó que su empresa tuviera algo que ver con la fabricación de los dispositivos explosivos.
Las teorías que explicarían cómo fue posible el ataque
Los funcionarios y especialistas que fueron consultados por el New York Times declararon que un ataque de tal magnitud y con tales características pudo haber sido posible gracias a la implantación de material explosivo en el lote de beepers que fue importado recientemente al Líbano. Asimismo, las mismas fuentes aseguran que esos aparatos debieron ser alterados por el gobierno israelí antes de que llegaran a destino.
Se estima que fue una implantación de entre 28 y 57 gramos de material explosivo junto a la batería. Además, habría un interruptor que podía ser accionado desde cualquier lugar por parte de un hacker.
Ahora bien, el creador del canal de YouTube Cosas Militares, Yago Rodríguez, reveló su propia teoría acerca de cómo se produjo el ataque, luego de consultar a especialistas en diferentes áreas. Para el profesional, la hipótesis más indicada tiene que ver con que la empresa que fabricó los dispositivos intervino, a pedido del gobierno de Israel, para colocar los explosivos y alguna herramienta de geolocalización. Pues, entre que llega el pedido y la orden llega a destino, que en este caso sería para integrantes del Hezbolá y otros ciudadanos del Líbano, transcurre un tiempo en el cual los israelíes se habrían contactado con la inteligencia del país fabricante para lograr una colaboración estratégica.
“La empresa interviene en el dispositivo, y no le colocan solo explosivos, probablemente también le colocan un GPS o alguna herramienta de geolocalización que funcione como un radiofaro, micrófono y explosivos en la batería”, afirmó Rodríguez, y agregó: “Yo creo que han utilizado un elemento para utilizar la batería como explosivo; un elemento que reaccionara con el litio”.
Los testimonios de los heridos indican que el litio de la batería se calentaba como si se hubiera roto y estuviera entrando en contacto con el aire rápidamente. Por ello, muchas personas sintieron el calor en la batería, sostuvieron con las manos el aparato para analizar qué estaba pasando y este explotó en cuestión de segundos, sin darles tiempo para reaccionar. Por ese motivo, el experto habla de que es muy probable que hayan usado algún elemento que haga reaccionar al litio a raíz de alguna señal.
Para hacer explotar el aparato, pudieron haber elegido entre dos opciones. Rodríguez aclara que está la vía del ciberataque o la de una guerra electrónica. En el primer caso, “la gente puede haber tomado el control de la red centralizada de servidores o de los diversos servidores descentralizados que operan con buscapersonas. Es decir, han tomado el control del servidor. Se han hecho con las credenciales del administrador del mismo y se han ido moviendo lateralmente en toda la red. A partir de allí han ejecutado, probablemente, un virus, un código o un script con el que se iniciaba el comando de la explosión.
En la misma línea, el experto sugirió que “la otra opción es que se hayan hecho con guerra electrónica. En este caso es más probable que lo hayan hecho con inteligencia militar”. Por otra parte, este tipo de buscapersonas tiene un protocolo que es antiguo, analógico. “Entonces, lo único que habría que hacer sería clonar la señal, falsearla de tal manera que el dispositivo lo interprete como la señal real y se envíe la señal simultánea para detonar todos los explosivos”, resolvió.
El lote contenía al menos 3000 aparatos y, según lo que aparenta en las fotografías, parece ser un dispositivo es fácil de abrir. “Parece que tiene tornillos por lo que debería ser una operación relativamente rápida. Pongamos un tiempo estimado de 3 minutos en abrirlo y cambiarle lo que sea necesario. Si contratas a un par de personas para que hagan ese trabajo, se podrían tardar entre 3 a 5 días”, analizó el hombre, con el deseo de expandir su idea de que debe haber sido un trabajo entre los israelíes implicados y la empresa fabricante. “La compra obviamente estaba centralizada, sino no es posible que esto suceda. Estamos hablando de un pedido de un total de unos 600 kilos”, añadió.
“El dispositivo tiene que estar hecho de tal manera que no sea obvio que le han metido cosas. O resulta que solamente alteraron un bajo porcentaje de un cargamento y luego otros. Tal vez es que hay muchos más buscapersonas alterados, no solo los 3000 del pedido”, se preguntó el experto.