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Elon Musk, la clave para la expansión de la derecha mundial

El streaming entre Musk y Trump marcó un rumbo de expansión y son muchas las personas, hasta políticos y empresarios, que toman nota de esto.

La conversación entre Elon Musk y Donald Trump el lunes por la noche en X registró picos de 1,3 millones de espectadores. La expectativa se debía, en parte, a que el candidato republicano iba a poder hablar abiertamente de cualquier tema, algo que no sucede cuando lo entrevistan en los medios convencionales e inclusive en las propias redes sociales, donde fue censurado más de una vez.

Sin ir más lejos, apenas unas horas antes del esperado diálogo, el comisario europeo de Mercado Interno, Thierry Breton, le envió una carta al dueño de X advirtiéndole sobre la obligación legal que ha asumido la red social de impedir la eventual divulgación de contenidos nocivos.

El alto funcionario le dijo que la comunicación sería "accesible para los usuarios de la Unión Europea (UE)", aunque le alertó que desde Bruselas iban a monitorear “los riesgos potenciales” asociados con la difusión de contenido que pueda involucrar “violencia, odio y racismo”. La advertencia es un eufemismo utilizado múltiples veces para censurar cualquier opinión disidente al hegemonismo progresista que reina en los medios de comunicación y en el discurso político del establishment.

Donald Trump va por la presidencia de Estados Unidos. 

Se sabe que los burócratas de la UE, impregnados de marxismo cultural, no simpatizan con los líderes de la nueva derecha. El húngaro Viktor Orbán, la francesa Marine Le Pen o el español Santiago Abascal, por citar solo algunos, no son del agrado de la presidente de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.

La clave aquí es que Von der Leyen y su equipo -dirigentes que nadie votó- intentan entrometerse directamente en el terreno de las redes sociales, acaso el que se supone es el último refugio para la libertad de expresión en el siglo XXI. Desde la entrada en vigor de la nueva Ley de Servicios Digitales el verano pasado, la UE ha abierto investigaciones sobre X por la diseminación de contenido considerado ilegal.

Sin embargo, hasta el momento, Elon Musk ha hecho caso omiso a esas advertencias y ha permitido la libertad de expresión en su plataforma, no solo para los 100 millones de usuarios que hay en Europa sino también para los otros 200 millones que se encuentran en el resto del mundo.

Javier Milei junto a Elon Musk. 

En este marco es que muchos sectores del status quo globalista-progresista estaban “nerviosos” ante lo que pudiera decir Trump en X, y sobre todo, la repercusión que posteriormente podrían tener sus declaraciones.

De hecho, la conversación entre ambos magnates se demoró más de 40 minutos porque -según denunció Musk- X sufrió un ataque de denegación de servicio, también conocido como DDOS. En otras palabras, le quisieron boicotear la transmisión.

"Hay mucha oposición a que la gente simplemente escuche lo que el presidente Trump tiene que decir, pero me siento honrado de tener esta conversación", dijo Musk al respecto entre sus primeras intervenciones.

En realidad, lo que tienen para decir estos políticos de derecha alternativa, en muchos casos, no son más que demandas o políticas que provienen del mero sentido común. En las dos horas que duró la transmisión, Trump no mandó a matar a nadie ni mucho menos, más bien habló de volver a traer orden a un país amenazado, por ejemplo, por una inmigración ilegal desbordante. Es por esto que arremetió contra su rival demócrata, Kamala Harris, ya que ella, en su rol de vicepresidente, es la encargada de las políticas migratorias y de la gestión de la frontera sur del gobierno actual.

En ese marco, sostuvo que muchos gobiernos izquierdistas, como el venezolano, mandan a los presos de su país hacia EE. UU. "Los sacan de las cárceles y los traen a los Estados Unidos. Los depositan en los Estados Unidos y les dicen: ‘No vuelvan nunca más o los vamos a ejecutar’", detalló.

Estas declaraciones no tienen nada “peligroso” o “ilegal”, más bien todo lo contrario: invitan a respetar la ley, el orden y la soberanía. Pero como el discurso hegemónico está dominado por la izquierda y el absurdo, para la mayoría de los comunicadores estas palabras son “xenofóbicas”, forman parte de “discursos de odio” y son frases típicas de la “extrema derecha”.

Cabe señalar que la última vez que Trump estuvo activo en X fue hace más de tres años, precisamente en enero de 2021. En el marco de las denuncias por fraude electoral, Twitter -al igual que Facebook, Instagram y YouTube- decidió suspender su cuenta.

En aquel entonces, los antiguos directivos de Twitter, que simpatizaban con los demócratas, no le permitieron que siguiera hablando directamente con su público tal como ocurrió en la campaña de 2016, cuando el entonces candidato republicano evitó los medios tradicionales y, con su estilo filoso y provocador, logró construir una fuerte comunidad que amplificó sus mensajes en la plataforma hasta lograr llegar a la Casa Blanca. Inclusive la red social fue clave durante su presidencia, ya que por allí anunciaba políticas de Estado y hasta informaba de cambios en su gabinete.

Pero en 2021, siendo consciente de que su discurso ya no era bienvenido en Twitter, el líder del movimiento MAGA decidió crear su propia red social a fines de ese año: Truth Social. Hoy Trump tiene 7 millones de seguidores allí.

Sin embargo, con la compra de Twitter (ahora X) por parte de Musk en octubre de 2022 todo cambió. 41 meses después de haber sido suspendido y cancelado, el expresidente de EE.UU. reactivó nuevamente su perfil. "¿Estás mejor ahora que cuando yo era presidente? Nuestra economía está destrozada. Nuestra frontera está borrada. Somos una nación en declive", publicó en las últimas horas ante sus 88 millones de seguidores.

"¡Hagamos que el sueño americano sea ACCESIBLE de nuevo! ¡Hagamos que Estados Unidos sea SEGURO de nuevo! ¡Hagamos que Estados Unidos sea GRANDE de nuevo!", añadió el candidato republicano compartiendo varios videos de su campaña electoral.

Es que X es, sin duda, la plataforma de discusión política más influyente. A su vez, es prácticamente la única red social -de las más grandes- que permite que se puedan expresar libremente tanto políticos de derecha como voces anónimas disidentes al status quo.

El rol de Elon Musk de garantizar la libertad de expresión en X ha sido clave en el crecimiento y fortalecimiento de la nueva derecha. Alguien puede decir que la derecha se refugia en esta red social porque coincide con la ideología de su dueño, pero en realidad más allá del pensamiento de Musk, en X se pueden expresar todo tipo de voces.

Lo que sucede es que las voces conservadoras, libertarias y/o soberanistas se han amplificado en esta plataforma porque las propuestas de estos sectores -que otrora estaban censuradas- penetraron en buena parte de la ciudadanía simplemente porque en muchos casos hacen hincapié en cosas tan básicas como la defensa de la familia tradicional o la alarma ante la nociva agenda woke.

Estas visiones ampliamente populares, por más que fueran vilipendiadas en las redes sociales convencionales, estaban muy presentes en el inconsciente colectivo. Es por eso que al levantarse la censura en X, encontraron allí su lugar para expandirse.

De hecho, Musk tuvo mucho que ver en la llegada de Javier Milei a la presidencia de Argentina a fines del año pasado. Por su retórica antiestablishment, el economista libertario estaba ‘baneado’ en Twitter (con la gestión anterior). Es decir, podía postear “libremente” pero sus publicaciones llegaban a muy poca gente y tampoco aparecía su usuario en las búsquedas, lo que se considera es una censura encubierta.

A poco de tomar las riendas en X, y en medio de la campaña electoral argentina, Musk levantó esta restricción. Este cambio rotundo permitió una mayor difusión de las ideas y políticas de Milei, y su correspondiente repercusión en la opinión pública dándole batalla a la monstruosa maquinaria propagandística del candidato del establishment, Sergio Massa. Una lucha que recuerda a la bíblica David vs Goliat.

A esta altura de los acontecimientos, Musk parece estar dispuesto a garantizar la libertad de expresión en su red social, pese a que -sabe- deberá enfrentar las consecuencias. Algunas ya las está sufriendo, como por ejemplo, la enorme cantidad de grandes anunciantes -prendidos a los discursos climáticos, pro LGBT, etc.- que se niegan a volver a la plataforma.

Sin embargo, el dueño de Space X y Tesla se muestra inquebrantable. Todo ello a pesar de que en lugares como Brasil inclusive está siendo presionado por la justicia bajo el mandato del poderoso y controvertido juez del Supremo Tribunal Federal (STF), Alexandre de Moraes.

La libertad de expresión absoluta prometida por Musk en la red social está exponiendo la censura previa a voces conservadoras y de derecha ejercida por figuras gubernamentales y judiciales en el país que en los últimos 21 años estuvo gobernado -salvo en el periodo de Jair Bolsonaro- por el izquierdista Partido de los Trabajadores.

Recientemente, Musk arremetió contra De Moraes, quien -según denunció el dueño de Tesla- impuso en el pasado restricciones inconstitucionales a los usuarios de X y, a la vez, permitió que estos fueran espiados ilegalmente.

Sin “pelos en la lengua”, Musk escribió abiertamente: “Este juez ha traicionado descarada y repetidamente la constitución y al pueblo de Brasil. Debería dimitir o ser acusado. Vergüenza, Alexandre, vergüenza”.

El comentario de Musk fue en referencia a un pedido de De Moraes -cercano al presidente Lula da Silva y acérrimo opositor de Jair Bolsonaro- quien solicitó a la corporación X en abril de este año que bloquee ciertas cuentas populares en Brasil.

Pero no todo quedó en un mensaje. Luego de un año y medio de restricciones (que venían desde la época en que X era Twitter, antes de la adquisición de Musk) el magnate decidió levantar todas las restricciones que había tenido que implementar por orden judicial. Estas cuentas censuradas incluían a miles de funcionarios, legisladores, empresarios, periodistas y activistas simpatizantes de Bolsonaro.

“Probablemente perderemos todos nuestros ingresos en Brasil y tendremos que cerrar nuestras oficinas allí. Pero los principios son más importantes que las ganancias”, aseguró Musk.

Si bien De Moraes inició una investigación contra el empresario de origen sudafricano y hasta los empleados de X corren el riesgo de ser arrestados, todo parece indicar que los usuarios brasileros de la red social podrán gozar de plena libertad de expresión en la plataforma.

Este nuevo escenario promete expandir las voces conservadoras que hasta ahora habían sido fuertemente acalladas por la discrecionalidad de este juez del STF y sus cómplices en el Poder Ejecutivo. De esta forma, en Brasil, al igual que sucedió en Argentina, y está ocurriendo también en Estados Unidos, Elon Musk y X jugarán un rol crucial en la expansión de las voces de la nueva derecha y su eventual llegada al poder.