ver más

¿Cumbre de paz o Cumbre de guerra?

El evento con la presencia de líderes internacionales, lejos de alcanzar el bien mayor supuestamente ideado, parece intensificar la guerra.

Este fin de semana se reúnen en Suiza más de 50 jefes de Estado y de Gobierno de distintos lugares del mundo en lo que se ha denominado la “Cumbre de paz ” para Ucrania. El término suena atractivo y, en principio, pareciera que difícilmente alguien se podría oponer a tal iniciativa. Sin embargo, lejos de alcanzar el bien mayor supuestamente ideado, muy por el contrario todo parece indicar que no solo no avanzará con su cometido sino que más bien intensificará la guerra.

La convocatoria para los días 15 y 16 de junio es auspiciada, obviamente, por el gobierno ucraniano -además del anfitrión, Suiza-. Kiev ha enviado unas 160 invitaciones, pero se estima que acudirán unas 100 delegaciones y, de ellas, unos 57 primeros mandatarios.

¿Quién encabeza la lista de los presentes en el exclusivo Bürgenstock Hotels & Resort Lake Lucerne de la zona central suiza? Emmanuel Macron de Francia, Kamala Harris de Estados Unidos y Rishi Sunak de Reino Unido. A ellos se suman prácticamente la mitad de los líderes de Europa.

Detengámonos, por un momento, a revisar el accionar de estos nombres porque, salvo que hayan cambiado radicalmente su visión sobre el conflicto bélico, nos puede servir para adelantarnos a lo que puede venir.

Macron, quien está en retirada tras la paliza que sufrió el domingo pasado en las elecciones al Parlamento Europeo, ha sido uno de los principales fogoneros de la guerra que, de a poco, se va encaminando hacia los 1000 días de duración. Es más, a pesar de la advertencia de sus socios de la OTAN, el mandatario francés no ha descartado la intervención de tropas de su país en las áreas de combate lo que implicaría la intervención directa de miembros de la OTAN en la guerra (un escenario abierto que podría significar el inicio de un conflicto global).

La vicepresidente Harris acudió a la cumbre porque, oficialmente, Joe Biden tenía otros compromisos, pero lo cierto es que al veterano dirigente demócrata de 81 años se lo ha visto muy perdido mentalmente en sus últimas apariciones.

Más allá de eso, no es exagerado afirmar que el rol de la Administración Biden-Harris ha sido crucial para mantener viva la llama de la guerra; en otras palabras, sin el apoyo financiero-militar de la Casa Blanca hubiera sido imposible que siguiera en pie la defensa del régimen de Kiev (que dicho sea de paso, la presidencia de Zelensky cuelga de un limbo legal ya que está gobernando de facto -su mandato terminó el 20 de mayo pasado-).

Pero si la intervención de París y Washington en el conflicto ha demostrado solo alargar la agonía de un pueblo (el ucraniano) que está siendo devastado en el campo de batalla, ¿qué queda para Londres?

Este sábado, 15 de mayo, The New York Times filtró los puntos principales del -avanzado- acuerdo de paz que se había alcanzado allá por abril de 2022, es decir, unos dos meses después de iniciada la denominada “operación especial militar” de Moscú en Ucrania.

Recapitulemos, porque el tiempo pasa muy rápido y, a la vez, suceden muchas cosas. ¿Cómo es esto de que existía un (avanzado) acuerdo de paz a solo un par de meses de iniciado el conflicto?

Así es, esto transcurrió en Estambul, con la intermediación del líder turco, Recep Tayyip Erdogan, y la participación de Rusia, China y las principales potencias occidentales. Se llamó “Tratado de Neutralidad Permanente y Garantías de Seguridad para Ucrania”.

¿En qué consistía este acuerdo? Entre otras cosas, lo que se planteaba era que Ucrania debía mantenerse como un “Estado neutral” (es decir, no formar parte de ninguna alianza militar -léase, la OTAN-) y los garantes para que ello sucediera debían ser Reino Unido, China, Rusia, EE. UU. y Francia (en aquel entonces se discutía incorporar también a otros países como Bielorrusia, Turquía, etc.).

Puntualmente, Kiev además se comprometía a no participar en "conflictos armados en el lado de un Estado garante y/o de cualquier tercer Estado"; no permitir el despliegue de armas y tropas extranjeras en su territorio; no permitir la creación de bases y otras infraestructuras militares extranjeras en su territorio; no celebrar ejercicios militares con tropas extranjeras en su territorio -sin la aprobación de Estados garantes-; etc.

En el medio estaba en discusión (en ese punto sin resolver) sobre cuántos miembros deberían tener las fuerzas armadas ucranianas al igual que tanques, lanzacohetes múltiples y morteros, entre otras armas.

Ahora bien, teniendo en cuenta que el gobierno de Zelensky había dado el “ok” a varios de estos puntos, ¿a qué se comprometía Rusia? El Kremlin, al igual que los demás “Estados garantes”, prometían -entre otras cosas- respetar la soberanía de Ucrania, no interferir en sus asuntos internos del país ni emplear la fuerza contra él.

Zelensky y la presidenta federal suiza Viola Amherd acuden a la declaración de prensa durante la Cumbre sobre la paz en Ucrania.
Foto: REUTERS

Aclaración: ambas partes habían acordado que este acuerdo no incluía a Crimea; la península quedaría bajo control ruso pero sin el reconocimiento de Kiev.

Por último, abordaba la cuestión étnica (fundamental en este conflicto): los idiomas ruso y ucraniano serían oficiales en Ucrania, y se prohibía el nazismo y el fascismo en Ucrania (estos ítems estaban en discusión).

Hoy, a más de dos años de aquellas negociaciones, estos puntos de encuentro entre Rusia y Ucrania parecen imposibles de alcanzar: las fuerzas rusas avanzaron y tomaron el control de buena parte del este del territorio ucraniano, en tanto que Kiev ha optado por recurrir a bombardeos indiscriminados en territorio ruso -con la mirada cómplice de Occidente-, despertando la ira de Moscú.

La pregunta del millón es: ¿qué pasó con ese pacto en el que se habían acordado varios puntos entre Ucrania y Rusia? La respuesta se dirige a Londres. El primer ministro de ese entonces, Boris Johnson (del mismo partido que Sunak), fue quien le impidió a Zelensky seguir avanzando (y mucho menos concretar) el acuerdo de paz.

El ucraniano David Arajamia, uno de los negociadores en las mencionadas conversaciones de paz, reconoció que los factores que obligaron a la parte ucraniana de retirarse del proceso fueron dos: el rechazo de Kiev del estatus de neutralidad para Ucrania (que le impediría unirse a la OTAN) y la presión de Johnson para romper diálogo con Moscú.

"Cuando volvimos de Estambul, Boris Johnson vino a Kiev y dijo que no firmaríamos nada con ellos en absoluto. Y que 'vamos a la guerra'", recordó Arajamia en declaraciones al canal ucraniano 1+1.

Algo similar recordó el diplomático ucraniano Alexánder Chaly, quien también participó de las conversaciones. De hecho, aseguró que Moscú y Kiev estuvieron "muy cerca" de llegar a un acuerdo en abril de 2022.

"Estábamos muy cerca a mediados de abril, a finales de abril, para finalizar nuestra guerra con algún acuerdo pacífico. Por algunas razones [el acuerdo] se pospuso", dijo a fines de 2023. Según Chaly, Putin "trató de hacer todo lo posible para concluir un acuerdo con Ucrania".

Esto mismo fue reconocido por el propio Putin en los últimos meses. En febrero, dijo que tales negociaciones "llegaron a un nivel muy alto" en cuanto al acuerdo entre las posiciones de ambas partes -arriba detalladas- y "estaban casi terminadas".

"Pero, después de que retiráramos las tropas de Kiev, […] Ucrania desechó todos estos acuerdos y tuvo en cuenta las instrucciones de los países occidentales —países europeos y Estados Unidos— de luchar contra Rusia hasta el final", destacó Putin.

"Después de que hubiéramos retirado nuestras tropas de [la región de] Kiev como prometimos, las autoridades de Kiev y sus amos lo tiraron a la papelera de la historia", subrayó.

Cuando hace unos meses el mandatario ruso expuso públicamente varios de los puntos acordados con Ucrania y lo que había sucedido, buena parte de la prensa occidental lo ninguneo o bien dijo que era solo la palabra de Putin y, por ende, no había por qué creerle.

Ahora que lo mismo que dijo Putin lo ha revelado The New York Times, ¿qué dirá la prensa y los líderes occidentales? Probablemente nada, ya que los gobiernos que boicotearon aquel acuerdo de paz son los mismos que en este momento se encuentran en Suiza para abordar una posible salida de “paz” en Ucrania. Una auténtica ironía.

En tanto, a esta altura de los hechos, Putin adelantó este viernes las condiciones que "permitirán realmente poner fin a la guerra en Ucrania"; entre ellas se encuentran "la neutralidad, la no alineación, la desnuclearización de Ucrania, así como su desmilitarización y desnazificación"; es decir, prácticamente las mismas condiciones del acuerdo de Estambul. Sin embargo, a la luz de los nuevos hechos, Moscú también exige el reconocimiento de las nuevas realidades territoriales: Crimea, Sebastopol, Donetsk, Lugansk, Zaporozhie y Jersón. Por último, es crucial la cancelación de todas las sanciones occidentales.

Moscú apuntó que tan pronto Kiev acepte estas condiciones, estará dispuesta a negociar inmediatamente. Sin embargo, el gobierno ucraniano ya rechazó la propuesta. Mientras tanto, Zelensky se encuentra reunido con quienes dos años atrás lo presionaron para retirarse de las conversaciones avanzadas que mantenía con el Kremlin. Por eso, el cónclave de Suiza, más que una “Cumbre de paz” se debería llamar una “Cumbre de guerra”.