El fascinante fenómeno astronómico que descubrió el telescopio espacial James Webb
El telescopio espacial James Webb permitió seguir al asteroide 2024 YR4 con una precisión inédita y descartar por completo un impacto sobre la Luna en 2032.
NASA/ESAEl telescopio espacial James Webb es una de las mayores proezas de la exploración espacial debido a su capacidad de fotografiar increíbles fenómenos astronómicos que otros telescopios y mucho menos el ojo humano pueden capturar. Esta vez, un equipo de astrónomos pudo captar una colisión masiva de asteroides gigantes en un sistema solar vecino conocido como Beta Pictoris.
Beta Pictoris, ubicado a unos 63 años luz de nuestro planeta, ha captado la atención desde hace tiempo debido a su cercanía y a los complejos procesos que incluyen colisiones y otros factores que influyen en la formación de planetas y determinan el futuro del sistema.
Con una edad de solo 20 millones de años, a diferencia de los 4.500 millones de años de nuestro sistema solar, Beta Pictoris se encuentra en un momento crítico donde ya se han formado planetas gigantes, pero los planetas terrestres podrían aún estar en proceso de formación, según un informe de la Universidad Johns Hopkins en Estados Unidos.
Beta Pictoris posee al menos dos gigantes gaseosos, Beta Pic b y c, que afectan el polvo y los escombros en su entorno. El grupo liderado por Christine Chen, una astrónoma de Johns Hopkins, identificó variaciones importantes en las "firmas de energía" de los granos de polvo alrededor de Beta Pictoris al contrastar los recientes datos del telescopio espacial James Webb con observaciones anteriores del telescopio espacial Spitzer en 2004 y 2005.
Gracias a las mediciones precisas proporcionadas por el telescopio espacial James Webb, el equipo pudo determinar la composición y el tamaño de las partículas de polvo en la misma zona que había sido examinada por Spitzer.
Focalizándose en la emisión térmica de los silicatos cristalinos, minerales típicos en las inmediaciones de estrellas jóvenes y también presentes en la Tierra y otros cuerpos celestes, los investigadores no descubrieron indicios de las partículas previamente observadas en 2004-05.
Este descubrimiento sugiere la ocurrencia de un evento catastrófico en la superficie de la estrella. Según Chen, esto indica que aproximadamente hace 20 años se produjo una colisión cataclísmica entre asteroides y otros objetos que fragmentó esos cuerpos en partículas de polvo extremadamente finas, más pequeñas que el polen o el azúcar impalpable. De acuerdo con Chen, este polvo es lo que inicialmente captaron en los datos de Spitzer.
"Con los nuevos datos del Webb, la mejor explicación que tenemos es que, de hecho, fuimos testigos de las secuelas de un evento cataclísmico poco frecuente entre grandes cuerpos del tamaño de asteroides, marcando un cambio completo en nuestra comprensión de este sistema estelar".
Los nuevos datos sugieren que el polvo que fue dispersado hacia el exterior por la radiación de la estrella central del sistema ya no es detectable.Inicialmente, el polvo cercano a la estrella se calentaba y emitía radiación térmica que los instrumentos de Spitzer identificaron. Ahora, el polvo, que se fue enfriando a medida que se alejaba de la estrella, ya no emite esas características térmicas.
En contra de lo inicialmente pensado, las nuevas observaciones del Webb muestran que el polvo desapareció y no fue repuesto. "La cantidad de polvo que fue levantado es unas 100.000 veces el tamaño del asteroide que mató a los dinosaurios", dijo Chen.
"Beta Pictoris está en una edad en la que la formación de planetas en la zona de los planetas terrestres todavía está en curso a través de colisiones de asteroides gigantes, por lo que lo que podríamos estar viendo aquí es básicamente cómo se están formando planetas rocosos y otros cuerpos en tiempo real", resume Chen.
La cuestión que intentan contextualizar los astrónomos es si todo este proceso de formación de planetas terrestres y gigantes es común o raro, y si son tan raros los sistemas planetarios como el Sistema Solar, agrega Kadin Worthen, también de la Johns Hopkins. "Básicamente estamos tratando de entender lo raros o corrientes que somos". Los resultados se presentaron este lunes en la 244 reunión de la Sociedad Astronómica Americana, en Madison (Wisconsin).
